Literatura hispanoamericana y española: modernismo, vanguardias, narrativa y teatro del siglo XX

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La poesía hispanoamericana

Modernismo: superación del modernismo a finales del siglo XIX. Rubén Darío, máximo representante del modernismo, abre nuevos caminos íntimos y sociales con cantos de vida y esperanza.

Poesía costumbrista e intimista

Descripción del entorno y la realidad cotidiana. Poesía intimista femenina: Alfonsina Storni, Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou. Gabriela Mistral es la más destacada (Premio Nobel de Literatura 1945; Desolación, Ternura y Tala), y expresa su visión de la vida basada en una profunda religiosidad.

Poesía vanguardista

Vicente Huidobro es el máximo representante del vanguardismo hispanoamericano. Crea nuevas libertades a través de la palabra (creacionismo).

El vanguardismo se expresó a través de la revista Martín Fierro y de Oliverio Girondo. El surrealismo fue el movimiento de vanguardia de mayor importancia en Hispanoamérica. El grupo surrealista de Buenos Aires, liderado por Aldo Pellegrini, extendió su influencia hasta nuestros días: Octavio Paz combina la visión surrealista con otras influencias como la poesía oriental o norteamericana.

Poesía afroamericana

Revalorización de la poesía popular de la población negra. La síntesis entre vanguardismo y folclore popular dio como resultado la poesía negra o afroamericana. Nicolás Guillén es su poeta más destacado: describe el mundo de los negros y los mulatos, denuncia la marginación social y las injusticias sociales (Cantos para soldados, Sones para turistas, Paloma del vuelo popular).

Poesía pura

Búsqueda de la belleza al margen de la expresión de sentimientos. Se prefieren temas más trascendentes, en especial los relacionados con la creación poética. Destacan Mariano Brull y Eduardo Carranza: perfecto equilibrio entre lo vital y lo formal, lo sentimental e intelectual.

Poesía comprometida

Década de 1930, época de conflictos políticos y sociales. Nicolás Guillén y César Vallejo (ambos de rasgos modernistas, con un lenguaje poético renovador). Trilce representa la superación del modernismo y acusa la influencia vanguardista. La poesía de su última etapa, publicada tras su muerte, es de carácter social y humano. Pablo Neruda también pertenece a esta corriente.

La narrativa

Novela realista

En la narrativa de principios de siglo, vinculada al modernismo, abundan los relatos breves de orientación no realista. Rubén Darío, Leopoldo Lugones y Horacio Quiroga desarrollan la temática fantástica. El realismo es una tendencia más importante que apareció con más retraso que en Europa.

A principios del siglo XX surge la nueva novela realista y naturalista, muy arraigada en la realidad americana, en dos tipos:

  • Novela de tipo político-social: marginación de los indios y su explotación por parte de los blancos (Mario Azuela: Los de abajo; Ciro Alegría: El mundo es ancho y ajeno).
  • La novela de la tierra: protagonista la salvaje naturaleza hispanoamericana que intenta ser dominada por el hombre (José Eustasio Rivera: La vorágine; Rómulo Gallegos: Doña Bárbara; Ricardo Güiraldes: Don Segundo Sombra).

La renovación narrativa

Al finalizar la Guerra Civil española, muchas editoriales se instalan en Latinoamérica, igual que lo hicieron otros intelectuales de otros países durante la Segunda Guerra Mundial, lo que supuso el regreso de los intelectuales hispanoamericanos a sus países. La renovación de la narrativa fue iniciada por Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier.

Autores del boom

  • Julio Cortázar: técnicas narrativas revolucionarias en Bestiario, Final del juego, Todos los fuegos el fuego.
  • Mario Vargas Llosa: tendencia realista renovada en Los cachorros, La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en la catedral.

El teatro

La alta comedia

Se escribe un teatro burgués con gran éxito de público, con las siguientes características: especial importancia a la obra bien elaborada, teatro costumbrista (para la clase burguesa) y monotonía temática (adulterio, infidelidad). Autores destacados: Víctor Ruiz Iriarte, que combina lo maravilloso con lo fantástico en obras como Un día en la gloria y El puente de los suicidas, y Edgar Neville, de visión amable de la vida y evasión de la realidad en obras como El baile, Prohibido en otoño y Tiempos mejores.

Teatro humorístico

Jardiel Poncela y Miguel Mihura son renovadores del humor en el teatro español. Poncela pretendía romper con las formas tradicionales de lo cómico que partían de lo verosímil: encadenamiento de inverosimilitudes y empleo de un humorismo de origen intelectual. Destacan las obras Cuatro corazones con freno y marcha atrás, Eloísa está debajo de un almendro y Los ladrones somos gente honrada.

Teatro social

Alfonso Paso enlaza y desenlaza la intriga, con situaciones sorprendentes y un manejo notable del diálogo. Su producción dramática se divide en dos grupos: teatro social (Los pobrecitos) y policiaco (Usted puede ser un asesino, Receta para un crimen).

Los tres máximos representantes del teatro social son:

  • Antonio Buero Vallejo (social): El pan de todos y La tabernera del puerto.
  • Alfonso Sastre (político; teatro como instrumento de transformación social).
  • Max Aub (exilio, cárcel, campos de concentración; deja una profunda huella): Morir por cerrar los ojos, El rapto de Europa.

Teatro poético

Alejandro Casona: teatro fantástico y teatro pedagógico. Obras: La sirena varada y Los árboles mueren de pie.

Antonio Gala cultiva todos los géneros: poesía, novela, guion televisivo, teatro y periodismo. Dramaturgia: Los verdes campos del Edén (frustración y soledad), Buenos días, princesa, Anillos para una dama.

Teatro independiente

Tras la muerte de Franco surgen el teatro de aficionados, el teatro de cámara, el teatro universitario y el teatro experimental independiente (método Stanislavski). Grupos de teatro independiente: Els Joglars, Los Goliardos, Tábano, Comediants y La Fura dels Baus.

Teatro de protesta y denuncia

Denuncia la injusticia social y la explotación del ambiente: José María Rodríguez Méndez (Inocentes de la Moncloa) y Carlos Muñiz (El grito, El precio de los sueños), que más tarde deriva al neoexpresionismo.

Teatro no realista

Atribuye a los personajes un valor simbólico y las acciones se encadenan entre distintas situaciones. Dos corrientes: teatro hermético (dobles sentidos, simbología animal), de Martínez Mediero.

Teatro experimental

Fernando Arrabal, creador del teatro pánico (búsqueda de nuevos elementos formales). Obras: Pic-nic, El gran ceremonial, La guerra de los mil años.

Últimos dramaturgos: Fernando Gómez (Las bicicletas son para el verano), José Luis Alonso de Santos (La estanquera de Vallecas), Jerónimo Mihura y Fermín Cabal; más realistas: Tu estás loco, Bribones. Juan Mayorga es uno de los autores más sobresalientes de su generación (Animales nocturnos, Primera noticia de la catástrofe, El chico de la última fila).