Límites Internos y Externos de la Libertad: Una Perspectiva Ética Formalista
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 3,04 KB
Límites Internos y Externos de la Libertad
Límites Externos
Los límites externos son el conjunto de condiciones, valores y deberes sociales y culturales que nos llevan a actuar de determinada manera y que terminamos aprendiendo.
Tanto la sanción por incumplimiento de una norma como la desaprobación social representan una advertencia de la autoridad que nos provoca un miedo al castigo, lo que a su vez nos lleva a actuar de una determinada manera. Esa autoridad puede ser la familia, la comunidad educativa, etc. El miedo al castigo suele ser una de las estrategias más importantes de control social y moral.
Límites Internos
Los límites internos son aquellos de carácter mental o psicológico que acabamos interiorizando y que corresponden a nuestra propia conciencia moral. La idea de ser responsables de nuestros actos sería una de sus manifestaciones. Cuando somos niños, no inhibimos nuestros deseos; es decir, nos expresamos o actuamos tal y como somos. Pero debido a que contamos con la influencia de los demás, especialmente de quienes representan la autoridad, con el tiempo se nos va inculcando una serie de prohibiciones y mandatos que moldean nuestra conciencia inicialmente desinhibida. Poco a poco acabamos aceptando esas normas como si fueran parte de nosotros mismos, llegando a formar nuestros principios morales. Sabemos que debemos obedecerlas, pero por distintas razones a veces nos tienta quebrantar tales normas.
La Ética Formalista
Algunos pensadores han querido desvincular los conceptos de ética y felicidad, pues consideraban que la felicidad de los individuos no debía depender de la conducta moral. De esta forma, el objetivo era plantear una ética que pudiera ser universal y que implicara un deber absoluto para todas las personas, independientemente del tiempo y del lugar.
El deber es el concepto clave al que llegamos: deber como obligación moral de actuar en un sentido y no en otro. Immanuel Kant analizó en este sentido la naturaleza de la voluntad buena en sí misma, es decir, aquella que se caracteriza por estar exenta de cualquier inclinación o predisposición. Una voluntad de este tipo actúa por deber y no conforme al deber. Kant afirma que actuar por deber significa obrar conforme a la ley. La ética es independiente de cualquier fuente externa; un principio moral válido ha de ser independiente de cualquier conocimiento basado en la experiencia. Los preceptos morales son universales y necesarios para todos los seres racionales. Son los imperativos categóricos, también llamados reglas de oro de la moral. A través de ellas, Kant trata de expresar la siguiente idea: todo ser racional es un fin en sí mismo y, por tanto, se ha de tratar a todos los seres humanos por igual. Según Kant, ninguna ley moral sería válida si no es racional.