La Libertad Radical en el Existencialismo de Jean-Paul Sartre
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La Ontología de la Libertad en Jean-Paul Sartre
Para Sartre, las cosas son y son lo que son. Su planteamiento fundamental sostiene que el hombre existe, se hace y se define; es decir, la existencia precede a la esencia.
Componentes de la Existencia
La existencia humana se compone de dos dimensiones inseparables:
- Facticidad: Son los hechos que no hemos elegido, pero que nos afectan y nos son dados de manera necesaria.
- Libertad: Representa lo que no somos, pero podemos llegar a ser a través de nuestras posibilidades.
Lo dado es la Historia, la cual siempre está limitada por la condición humana, un marco universal y permanente que define nuestra situación en el mundo. Por tanto, la existencia se articula en tres elementos: las posibilidades existenciales de libertad, la situación particular y variable, y los límites de la condición humana.
La Negación de la Esencia
Sartre niega la esencia (o naturaleza humana) entendida como un núcleo universal que predetermina el ser y el obrar del hombre, pues esto anularía la indeterminación de la libertad. A través de una revisión de la historia de la filosofía —influenciada por Husserl y Heidegger—, Sartre contrapone el existencialismo al esencialismo aristotélico, argumentando que este último renuncia a la libertad. Al unir facticidad y libertad, la esencia humana adquiere la estructura de un proyecto.
La Condena a la Libertad
Para Sartre, la libertad es una categoría antropológica fundamental; el hombre no es consecuencia de determinismo alguno. La libertad es, en esencia, un vacío. Por ello, afirma que el hombre está "condenado a ser libre".
Los Afectos de la Libertad
En su obra El existencialismo es un humanismo, Sartre describe tres afectos que acompañan inevitablemente a la libertad:
- Angustia: Es el sentimiento que surge ante la conciencia de nuestra propia libertad. Se distingue del miedo (que surge ante un peligro externo) porque implica responsabilidad. Quien siente angustia es consciente de que sus decisiones afectan a otros. A menudo, intentamos huir de ella mediante conductas de mala fe.
- Desamparo: Es la consecuencia de la soledad que experimentamos al elegir. No podemos dejar de elegir; incluso cuando optamos por no hacerlo, nos dejamos llevar por las circunstancias, la pasión o la legalidad. Al no existir Dios, no existen valores morales absolutos, recordando la máxima de Dostoievski: "Si Dios no existiese, todo estaría permitido".
- Desesperación: Surge al comprender que debemos comprometernos con un proyecto (elegir nuestro ser) en un mundo que no se acomoda a nuestra voluntad y donde siempre existen imprevistos.