Impacto del Industrialismo y la Revolución Democrática en el Pensamiento Sociológico del Siglo XIX
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La forma del pensamiento sociológico – Nisbet
Las ideas fundamentales de la sociología europea se comprenden mejor si la encaramos como respuesta al derrumbe del viejo régimen, bajo los golpes del industrialismo y la democracia revolucionaria. A comienzos del siglo XIX, el colapso del viejo orden en Europa liberó elementos de poder, riqueza y estatus. La revolución industrial y la revolución francesa dieron relevancia a estos temas.
Aspectos de la Revolución Industrial
Los aspectos de la revolución industrial que generaron respuestas sociológicas fueron:
- La situación de la clase trabajadora.
- La transformación de la propiedad.
- La ciudad industrial.
- La tecnología y el sistema febril.
El tema más debatido fue el de la clase trabajadora. El nuevo sistema ha exigido por completo la clase de los pequeños granjeros y los artesanos que se habían transformado en manos; ahora son amos y esclavos. Los socialistas aceptaron al capitalismo, al punto de considerarlo necesario para avanzar.
El segundo tema derivado de la revolución industrial es la propiedad y su influencia sobre el orden social. Para los conservadores, la propiedad era la base indispensable de la familia, la iglesia y el estado. Para los radicales, su abolición. Los conservadores y radicales odiaban el tipo de propiedad industrial. En este nuevo orden se podía ver la propiedad fragmentada. En este siglo, los conservadores y radicales desconfiaban del capital industrial y del financiero, pero luego de Marx, comenzaron a considerar esta forma de propiedad como un paso esencial en la evolución hacia el socialismo, pensando que la cura de sus males capitalistas sobrevendría con la abolición de la propiedad privada.
El tercer tema suscitado por la revolución industrial fue el urbanismo. Las ciudades inglesas presentaron el peor de los espectáculos del urbanismo. Marx consideró al urbanismo como una decisión capitalista, algo que debía difundirse más en el futuro orden socialista. Debemos señalar otros dos temas en el pensamiento del siglo XIX: la tecnología y el sistema febril. Conservadores y radicales fueron testigos de los cambios que influían sobre la relación histórica entre el hombre y la mujer, en el que la familia pasaría a ser algo caduco, abolirían la separación cultural entre la ciudad y el campo y posibilitarían la liberación de las energías productivas del hombre de los límites impuestos por la naturaleza o la sociedad tradicional. Los conservadores desconfían de la fábrica y de su división mecánica del trabajo, como lo habían hecho con todo el sistema dirigido a destruir al campesino, artesano o comunidad local. Tocqueville veía en la máquina y en la división del trabajo instrumentos de una degradación más espantosa que todas las que hubiera sufrido el hombre bajo las pasadas tiranías.
La democracia como revolución
Lo que el industrialismo significó en el siglo XIX para los ingleses, la revolución democrática de Francia lo fue para los franceses a fines del siglo XVIII. En el siglo XIX, autores como Tocqueville dijeron que la revolución conquistó su influencia tenaz sobre la conciencia europea; un puñado de hombres se creían comprometidos en la constitución de un nuevo orden social. Para Tocqueville, la revolución es el verdadero estudio de la democracia norteamericana. Durkheim se preocupaba por la sustitución del egoísmo corporativo por un egoísmo individual.
La palabra democracia se remonta a la revolución francesa, que fue la primera revolución ideológica. A los pocos meses del comienzo de la revolución, los principios morales ya reclamaban atención. La revolución contribuyó a promover en Europa occidental las actitudes mentales acerca del bien y el mal en la política; la política se volvió una forma de vida intelectual y moral descrita por Rousseau.
La declaración de los derechos del hombre especificaba que la fuente de toda soberanía es la nación, y que todos los ciudadanos tienen el derecho de participar en su creación, personalmente o por medio de representantes; también son aptos para ocupar cualquier cargo. En 1810, se agregaron a las leyes existentes nuevos artículos que prohibían las asociaciones de más de 20 personas. Una ley de 1792 designaba al matrimonio como contrato civil y establecía diversos motivos que justificaban el divorcio. Se establecieron estrictas limitaciones al poder paterno; la autoridad del padre cesaba cuando los hijos alcanzaban la mayoría de edad. Concebían a la familia como una pequeña república y prohibieron al padre ejercer en ella una autoridad monárquica.
Con la propiedad no fue menos. Antes de la revolución, las herencias permanecían dentro de generación en generación, dentro de la familia; luego de ella, se hacía fácil perpetuar la propiedad familiar en el agregado social. Otro impulso fue el control de la educación asumido por el gobierno. La religión también se vio afectada; las órdenes religiosas fueron transferidas al estado, y los obispos deberían ser elegidos igual que los funcionarios comunes. El golpe más duro fue la confiscación de las propiedades pertenecientes a la iglesia. La revolución era también obra del poder, poder considerado como algo que nacía del pueblo.
Individualización, abstracción y generalización
Individualización
En el mundo moderno, todo apunta hacia la separación de los individuos, la emancipación de una tradición opresiva. Otros adoptan una opinión en la que ven el surgimiento de un nuevo tipo de sociedad, donde el egoísmo moral y el atomismo social son cualidades dominantes.
Abstracción
Afecta a los valores morales; muchos valores habían dependido de la experiencia directa entre el hombre y la naturaleza. Ahora, un sistema tecnológico de pensamiento y conducta comenzaba a interponerse entre el hombre y el hábitat natural. Otros valores habían dependido del patriarcalismo; ahora estos volvían a ser abstractos a causa de la tecnología, la ciencia y la democracia política.
Generalización
La nación y ámbitos se consideraron como campos esenciales para el ejercicio del pensamiento y la lealtad humana. Junto con los intereses y las funciones, se amplía la lealtad y también las percepciones de los hombres, no solo como individuos particulares, sino como miembros de una clase.