Impacto en el Ego Humano: Las Tres Heridas Narcisistas de la Historia

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Introducción al Narcisismo Colectivo

La sociedad ha transitado un proceso en el que ha sufrido espinosas heridas en su narcisismo colectivo. El concepto de narcisismo fue tomado del mito de Narciso (personaje griego que se enamoró de sí mismo y, a causa de ello, terminó muriendo 'ahogado' en su propia vanidad) y hace referencia al amor hacia sí mismo.

Esta instancia se considera necesaria como parte de un proceso del ser humano; sería como decir: "Primero tengo que amarme para poder luego dirigir mi amor hacia los demás." El sujeto necesita una cuota de narcisismo, pero este, llevado al extremo, infla su ego, haciéndole intolerable cualquier enunciado que cuestione su omnipotencia.

En este proceso, llevado a la historia de la humanidad, se produjeron tres importantes heridas que derribaron la supuesta omnipotencia del ser humano, lastimando dolorosamente su ego. Desde su origen, el ser humano ha manifestado una enorme sed de dominación: una dominación que le adjudique poder, capacidad para disponer y hacer uso de lo que lo rodea, de los demás, e incluso de controlar los propios impulsos.

Las Tres Grandes Heridas Narcisistas de la Humanidad

1. La Herida Copernicana: El Hombre no es el Centro del Universo

Remontándonos en la historia, el ser humano, quien se creía amo y señor del universo, sufre en este punto el primer revés a su preciado ego. La Tierra es solo un ínfimo astro más en un infinito universo de astros, y esta morada que habita es solo un planeta más que gira alrededor de una gran estrella en una de las innumerables galaxias que forman el cosmos. La Tierra no es el centro del universo.

La primera gran herida narcisista se produce con la teoría Copernicana, luego retomada por Galileo, tan fuertemente combatida en su época.

2. La Herida Darwiniana: El Hombre es un Eslabón Evolutivo

La segunda herida tiene que ver con los postulados de la teoría darwiniana (Charles Darwin, 1809-1882), en la que se sostiene que el ser humano es una especie que ha evolucionado de los simios. La raza humana no puede ser pensada como producto de una creación especial, única e inigualable, sino que es un eslabón más en la cadena evolutiva de los demás seres vivientes.

Para poder 'digerir' esta 'cruel' teoría, tuvieron que sucederse las más diversas objeciones ideológicas, religiosas y científicas.

3. La Herida Freudiana: El Inconsciente Gobierna Nuestras Acciones

La tercera herida al narcisismo de la especie se produce cuando Freud descubre el inconsciente. Se suma una nueva decepción: el ser humano no maneja los hilos de sus acciones, y ese 'desconocido' inconsciente es quien nos gobierna y determina. Somos habitados por verdades 'indeseables' que son ejecutadas más allá de nuestra razón.

Dice Freud: "He de experimentar entonces que esto, negado por mí, no solo 'está' sino que también 'actúa' ocasionalmente desde mi interior."

Reflexión Final

En definitiva, después de estos 'golpes', el ser humano tiene la oportunidad de poner en juego su capacidad de trascender desde el conocimiento adquirido sobre sí mismo y sobre el mundo que lo rodea.