Historia y Evolución del Castellano: Un Recorrido por la Lengua Española

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1. Las Lenguas de España

El castellano o español deriva del latín, la lengua hablada en el Imperio Romano. Por eso, tanto al español como al resto de las lenguas europeas que se originaron a partir del latín —portugués, gallego, catalán, francés, italiano y rumano, principalmente— se les conoce como lenguas románicas o neolatinas. Todas estas lenguas comenzaron por ser meras variedades del latín vulgar hablado en cada una de las zonas de lo que se conoce como “Romania”. Con el paso del tiempo, esas variedades pasaron a ser dialectos (y ahí se quedaron muchas). Finalmente, tras siglos de evolución fonética, morfosintáctica y léxica, ese latín dialectal fue transformándose hasta perderse y dar paso a las nuevas lenguas, entre ellas el castellano, con un sistema fonológico y gramatical singular.

Como toda lengua, el castellano, desde sus orígenes, no ha parado de evolucionar, enriqueciéndose o perdiendo rasgos debido a diversas influencias, desde el árabe en plena Edad Media hasta el inglés en la actualidad.

El español o castellano es la lengua oficial del Estado y la lengua común de todos los españoles. En España hay también otras tres lenguas cooficiales: el euskera, el gallego y el catalán (que en Valencia recibe el nombre de valenciano) comparten oficialidad con el castellano en sus respectivas comunidades autónomas según sus estatutos. Unos 35 millones de españoles la usan como lengua materna. Para unos 10 millones, aproximadamente, es su segunda lengua. Es la lengua oficial de una población de más de 400 millones de personas en todo el mundo. Se habla, además de en España, en América Central y del Sur, en zonas de EE. UU., en Guinea Ecuatorial y en el antiguo Sahara español. Quedan algunos restos en Filipinas y también se habla en aquellos países donde hay una presencia de la comunidad judeo-sefardí. Es la cuarta lengua más hablada del mundo (tras el chino mandarín, el indio y el inglés) y la segunda más estudiada (tras el inglés).

El artículo 3 de la Constitución habla de castellano; el diccionario de la R.A.E. prefiere el término español. Estamos hablando de lo mismo. En realidad, son sinónimos que se utilizan dependiendo del contexto. Así, a grandes rasgos, los hablantes de España prefieren la denominación castellano, que remite al marco geográfico original de la lengua, para referirse al idioma común, pues entendemos que el valenciano o catalán, el euskera y el gallego son también lenguas españolas. Los hablantes hispanoamericanos y, en general, en el ámbito internacional, tienden a emplear más el término español por analogía con los grandes idiomas europeos: el inglés, el francés, el italiano, etc.

2. Origen del Castellano

El castellano es una lengua románica, es decir, deriva del latín. La cuna del castellano se localiza en una franja vecina al País Vasco, que ocupa parte de La Rioja, Burgos y, sobre todo, Cantabria. El conde Fernán González unificó el Reino de Castilla incorporando la región cántabra y su lengua. Desde esa zona, el castellano se extendió en forma de cuña invertida por el centro y sur de la Península, siguiendo los avances políticos y militares del Reino de Castilla en la Reconquista. Desde ahí, a Canarias y a América.

El castellano, desde el principio, se caracterizó por su carácter innovador y sus audaces soluciones lingüísticas.

2.1. Algunos Momentos Históricos Destacados

A. Lenguas Anteriores a la Romanización

El castellano mantiene rasgos de las lenguas que se hablaban en la Península antes de la conquista romana. En el siglo II a. de C., antes de la llegada de los romanos, las lenguas más extendidas de la Península eran las lenguas célticas (ej. berro, brezo), las lenguas iberas (ej. arroyo, perro) y el vasco (ej. izquierdo, chaparro).

B. La Romanización

Las antiguas lenguas prerromanas se fueron relegando al ámbito familiar hasta desaparecer ante el empuje del latín, en concreto del latín vulgar, el habla de los soldados romanos que conquistaron la Península. La inmensa mayoría del léxico español patrimonial procede del latín.

C. Los Visigodos

A comienzos del siglo V, los pueblos germánicos invaden el Imperio romano. Aunque adoptaron el latín como lengua oficial, algunas palabras del léxico visigodo llegaron al castellano, como es el caso de algunos nombres propios.

D. La Invasión Árabe

Desde el 711 hasta 1492, los árabes tuvieron una presencia protagonista en la Península, imponiendo su forma de vida y su inmensa cultura. Nos dejaron muchas palabras de muchos campos: acequia, azúcar, alcachofa, cifra, álgebra, etc.

E. Los Romances Peninsulares

Junto con la romanización, es quizá el momento clave del castellano. La fragmentación del Imperio romano, la escarpada orografía y la larga invasión árabe, que dejó libre la franja del norte de la Península, aisló unos pueblos de otros. Ello provocó que cada reino cristiano hiciera su particular evolución de la lengua desde el latín vulgar. Así se crearon una serie de lenguas que, de oeste a este, fueron el gallego-portugués, el asturleonés, el castellano, el navarro-aragonés y el catalán, contando con el vasco, lengua prerromana, que sobrevivió en los pequeños valles del País Vasco.

Estas lenguas romances fueron extendiéndose como franjas verticales durante la Reconquista, excepto el castellano, que se extendió en forma de cuña invertida por el centro y sur de la Península. Las más alejadas del castellano (gallego-portugués y catalán) consiguieron seguir evolucionando hasta constituirse en lenguas. Las hablas más cercanas, el asturleonés y el navarro-aragonés, acabaron arrinconadas ante el empuje político, militar y lingüístico del castellano, de modo que hoy se conocen como dialectos históricos del castellano, cuando en realidad son dialectos históricos del latín vulgar.

El castellano, en su difusión por el resto de la Península y por el mundo, dio lugar a los dialectos que hoy conocemos: el andaluz, el murciano, el canario, el extremeño (conocidos como dialectos meridionales). Fuera de España está el español de América, que engloba gran variedad de hablas, y el judeo-sefardí.

F. El Castellano Medieval

Era una lengua en formación y muy inestable a nivel gramatical, léxico y gráfico. En el siglo XIII, Alfonso X el Sabio la hizo lengua oficial y se esforzó en fijar sus usos para evitar vacilaciones. Creó, además, la Escuela de Traductores de Toledo. En esta época se produjo la expansión del castellano por toda la Península (salvo Portugal).

G. El Español en los Siglos de Oro

Se inicia la difusión del castellano más allá de los límites peninsulares: Canarias, Hispanoamérica. En los siglos XVI y XVII se fijan buena parte de las vacilaciones lingüísticas anteriores.

H. El Siglo XVIII

En este siglo se funda la Real Academia Española. Desde ahí se escriben el Diccionario de Autoridades, la Gramática y la Ortografía, que contribuyeron decisivamente a fijar la norma.

I. Los Siglos XIX y XX. El Futuro del Castellano

Se ha ejercido una acción niveladora y unificadora gracias a la cultura, los medios de comunicación y, últimamente, las nuevas tecnologías, lo que facilita y asegura la unión del idioma pese a las enriquecedoras diferencias. En este sentido, el Instituto Cervantes también está realizando una labor encomiable de difusión del castellano por todo el mundo, lo que nos hace ser optimistas en relación al futuro del castellano.

J. El Español Actual

Actualmente, el español se ha convertido en una de las lenguas de comunicación y cultura más importantes, con cerca de 400 millones de hablantes repartidos por todo el mundo, aunque especialmente en América. Más que del español, habría que hablar de las variantes del español: variantes geográficas (español meridional, español septentrional, español de América) o variantes sociales (nivel culto, nivel vulgar, nivel rural), aunque el español es una de las grandes lenguas que mejor conservan su unidad.

Frente a otros idiomas como el francés o el inglés, el español presenta unos rasgos lingüísticos característicos:

  • Tiene un sistema vocálico simple de cinco vocales.
  • Posee un sistema ortográfico bastante sencillo y, sobre todo, bastante fiel a la pronunciación.
  • Dispone de dos formas de tratamiento: tú/usted.
  • Presenta una morfología verbal y pronominal muy compleja.

Por último, el español actual, como ocurre con otros idiomas, está fuertemente influido por otras lenguas, especialmente por el inglés. Se trata, en esencia, de la incorporación de anglicismos en varios ámbitos: deportivo (penalti, surf, trekking, córner, basket), informático (software, phishing), pero también sufrir bullying, ir a un hotel de alto standing, comprar un pack. Morfológicamente, se nota una cierta tendencia a prescindir de la preposición en las construcciones nominales (correo basura y no correo con basura) o a incorporar, normalmente con fines humorísticos o propagandísticos, la terminación -ing a palabras castellanas (vueling, edredoning).

3. Manifestaciones Escritas Literarias y Lingüísticas Más Importantes

Las primeras manifestaciones escritas del castellano son las Glosas Emilianenses y Silenses (siglo X), que eran breves anotaciones de los estudiantes en los conventos de Santo Domingo de Silos y San Millán de la Cogolla. Lo primero de carácter literario fueron las jarchas, breves poemas de una estrofa en castellano (aunque con letras árabes) con los que los escritores cultos árabes remataban composiciones suyas más extensas llamadas moaxajas.

La primera obra literaria data del siglo XII: El Poema de Mio Cid. En el siglo XIII, bajo el reinado de Alfonso X, el castellano se convierte en lengua oficial y lengua de la cultura. Se crean obras literarias importantes a partir de entonces: El Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique y La Celestina de Fernando de Rojas. En 1492, Antonio de Nebrija escribe la primera Gramática Castellana. En los siglos XVI y XVII se produce el momento de mayor esplendor literario español, con autores como Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, Luis de Góngora, etc. En el XVIII se funda la R.A.E.