Historia de la Emigración Española: Movimientos Transoceánicos y Europeos (1850-1975)

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Las Migraciones Exteriores de España

Las migraciones exteriores son los movimientos de población fuera del país de origen. Desde mediados del siglo XIX hasta 1975, España se caracterizó por ser un país de emigrantes, con flujos dirigidos principalmente hacia ultramar y Europa occidental. A partir de ese momento, la tendencia se invirtió, la emigración se detuvo y España se ha convertido en un país receptor de inmigrantes.

Emigración Transoceánica (Ultramar)

Esta corriente migratoria se dirigió principalmente a América Latina, aunque también hubo destinos en EE. UU., Canadá y Australia. Fue un movimiento predominantemente permanente, aunque también existieron flujos temporales y estacionales.

Fases y Características

1. Hasta la Primera Guerra Mundial (PGM):

  • Causas: Los países latinoamericanos necesitaban inmigrantes para poblar sus territorios, explotar sus recursos naturales y construir grandes infraestructuras, por lo que facilitaban la emigración.
  • Perfil del Emigrante: La mayoría procedía de Galicia, Asturias y Canarias. Eran varones, jóvenes, solteros, agricultores y con un bajo nivel de cualificación.
  • Destinos Principales: Argentina, Cuba y Brasil.

2. Periodo de Entreguerras (1914-1945):

La emigración transoceánica disminuyó drásticamente debido a varios factores de inseguridad y crisis:

  • La inestabilidad generada por las guerras mundiales.
  • La Gran Depresión o Crisis de 1929.
  • La Guerra Civil española y la posterior posguerra.

3. Recuperación y Declive (1945-1960):

  • Recuperación: La emigración transoceánica se recuperó brevemente.
  • Destinos: Venezuela, Argentina y Brasil.
  • Perfil: Los emigrantes estaban más cualificados y tendían a emigrar en familia.

A partir de 1960, esta emigración descendió significativamente, coincidiendo con el inicio del gran flujo migratorio hacia Europa. Actualmente, la emigración transoceánica es muy baja.

Emigración a Europa Occidental

Hasta la mitad del siglo XX, esta emigración fue escasa y estacional, procediendo principalmente del campo levantino. Los emigrantes eran agricultores, obreros de la construcción y trabajadoras del servicio doméstico, con Francia como destino principal. Posteriormente, se sumaron los refugiados políticos de la Guerra Civil.

El Gran Boom Migratorio (1950-1973)

Entre 1950 y 1973, la emigración a Europa aumentó considerablemente, convirtiéndose en un movimiento permanente.

Factores de Atracción (Países Receptores):

  • La reconstrucción de Europa requería una gran cantidad de mano de obra.
  • El bajo crecimiento demográfico en Europa occidental.

Factores de Expulsión (España):

  • Fuerte crecimiento demográfico.
  • Excedente de población agraria debido a la mecanización del campo.
  • Alta tasa de paro.
  • Baja emigración transoceánica.
  • Atractivo de los altos salarios ofrecidos en Europa.

Procedencia y Destino:

  • Procedencia: Toda España, pero principalmente Andalucía y Galicia.
  • Destino: Francia, Suiza y Alemania.
  • Perfil: Adultos jóvenes con escasa preparación profesional.

A partir de 1973, la emigración a Europa decayó debido a la crisis económica global.

Consecuencias de la Emigración Exterior

Las consecuencias de estos movimientos poblacionales fueron complejas, afectando a la demografía, la economía y la sociedad española:

Consecuencias Demográficas
  • Disminución de la población española.
  • Distribución poblacional desequilibrada (despoblación de zonas rurales).
Consecuencias Económicas
  • Positivas: Aliviaron la alta tasa de paro y el excedente de crecimiento natural de población. Las remesas de dinero enviadas por los emigrantes supusieron una fuente de divisas.
  • Negativas: El dinero de las remesas se invirtió a menudo en zonas ya desarrolladas, sin contribuir a la industrialización de las regiones de origen.
Consecuencias Sociales
  • El desarraigo cultural y familiar.
  • Las malas condiciones de vida y laborales en los países de destino.
  • La percepción de salarios más bajos que los de los trabajadores nativos del país receptor.

Actualmente, España ha dejado de ser un país de emigrantes netos, ya que la mano de obra está más formada y el nivel de vida general ha aumentado, lo que reduce la necesidad de buscar oportunidades laborales en el extranjero.

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