Hermenéutica: La Interpretación y sus Criterios de Validez
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Hermenéutica: La Interpretación y sus Criterios de Validez
La Autoridad del Conocimiento y la Perspectiva Hermenéutica
Por esto dirá que “la autoridad no se otorga sino que se adquiere”, se origina al darnos cuenta de que la perspectiva ajena es más acertada, no se fundamenta en la obediencia; se sustenta en el conocimiento y en la libertad. Si no es posible hablar de razón absoluta, si “la razón sólo existe como real e histórica” y si la experiencia humana está marcada por la temporalidad, no será posible encontrar criterios de verdad universales, supratemporales. Todo nos conduce al relativismo, a la afirmación de que no hay verdades absolutas y de que cualquier interpretación es válida.
Nada más alejado de la hermenéutica, ésta parte de la base de que la comprensión es una experiencia originaria de verdad. Aunque no hay criterios universales, no toda comprensión es igualmente acertada, no toda es fiel a lo que se quiere interpretar. En “verdad y método” encontramos dos criterios de corrección hermenéutica.
Criterios de Corrección Hermenéutica
Prejuicios Verdaderos y Falsos
Hemos de distinguir los prejuicios “verdaderos”, aquellos que posibilitan la comprensión, de los “falsos”, los que producen malentendidos. Debemos ser conscientes de nuestros prejuicios, sacarlos a la luz para que su validez pueda ser puesta en entredicho. Tenemos que hacer cuestionables nuestros prejuicios. Los legítimos nada tienen en común con los prejuicios rechazados por la Ilustración, este primer criterio implica poner a prueba los propios prejuicios y no creer acríticamente en ellos.
Fidelidad al Texto
Toda interpretación correcta ha de mantener fidelidad al texto. Solo alcanzar la comprensión si estamos abiertos al texto, hemos de evitar la arbitrariedad y atenernos a lo que el texto nos dice. Habla de la “superioridad del texto” y de como la hermenéutica no es un “saber dominador”, sino que se somete a lo que quiere interpretar. La interpretación debe fijarse en aquello que se interpreta, “la cosa misma”, de ahí que mantenga cierto horizonte de objetividad, huye de las opiniones objetivas aceptadas acríticamente y busca centrarse en el objeto de la interpretación.
Receptividad y Objetividad
Hay que buscar la máxima receptividad hacia el objeto, aunque no partamos de la neutralidad absoluta sino de opiniones y prejuicios que hemos hecho conscientes y que estamos dispuestos a contrastar.
El doble criterio de validez no es, mas que uno solo, que podríamos resumir diciendo que la comprensión adecuada sera posible si somos capaces de atender a la “cosa misma”, sin que nuestras opiniones previas nos confundan. Debemos estar abiertos a contrastar las propias opiniones y hacer de ellas el suelo sobre el que construir y no la cadena que nos inmoviliza.