Guillermo de Ockham: Filosofía, Fe y Razón, y la Separación entre Iglesia y Estado
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 2,78 KB
Guillermo de Ockham: Separación Iglesia-Estado
El pensamiento de Ockham supone una ruptura respecto a la filosofía medieval; mantiene una actitud crítica ante los grandes sistemas filosóficos vigentes en el siglo XIII. Por una parte, influido por los estudios de la lógica del lenguaje, Ockham resuelve los problemas ontológicos como si fueran problemas lógicos, lo que le llevará a una postura nominalista como solución al problema. Esto le llevará a eliminar los conceptos metafísicos que se habían utilizado hasta entonces, aplicando la navaja de Ockham, según el cual no se deben multiplicar los entes sin necesidad.
Esta actitud de crítica es consecuencia de la nueva visión de la filosofía surgida a raíz del descubrimiento de la obra aristotélica. Esto supone entrar en contacto con un sistema filosófico que nada debía al cristianismo, sino que aparece como resultado de la razón funcionando al margen de la fe.
Fe y Razón en Ockham
Esto lleva a Ockham a considerar la relación entre la fe y la razón. Ambas son facultades distintas y niega la existencia de verdades comunes a ambas. Cae en el agnosticismo, que niega la capacidad de la razón para alcanzar las verdades de fe, y en el fideísmo, donde sólo un acto de fe permite acceder a este tipo de verdades. La razón debe basarse en lo que puede ser experimentado por el ser humano, mientras que la fe es una creencia, una confianza absoluta en la omnipotencia divina y no se puede justificar.
La separación entre razón y fe rompe la subordinación de la filosofía a la teología. Considera que la teología no es una ciencia, sino cuestión de fe. Esto permitirá que, en el Renacimiento, la filosofía se centre en el estudio de la naturaleza, el conocimiento y el pensamiento político.
Pensamiento Político y Autonomía de la Política
Este pensamiento, unido a la disputa sobre el poder del Papa, sentará las bases para el pensamiento político moderno, que considera a la política como disciplina autónoma respecto a la teología. Ockham intervino oponiéndose y denunciando lo que le parecía una agresión papal y un absolutismo injustificado. Insistió en que la cabeza suprema no es la fuente del poder y también en que la confirmación pontificia no es necesaria para dar validez a una elección imperial.
La autoridad del emperador no deriva del Papa, sino de su elección. Ockham defiende el derecho de todos los hombres a elegir a sus propios gobernantes como un derecho natural. Defiende la separación entre el poder espiritual y el temporal, y también la limitación de cada uno de ellos: el poder del emperador, limitado por la misma elección del pueblo, y el poder del Papa, que debe estar limitado por un concilio donde estén los estamentos religiosos.