La Guerra de Independencia Española: Fases y Revolución Liberal
Enviado por diego.conde1 y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 3,72 KB
Se dieron importantes desórdenes por la necesidad de una autoridad fuerte y dio lugar a la guerra que se desarrolló en:
Primera fase (mayo-nov. 1808)
El ejército francés presenta una gran superioridad técnica militar frente a la resistencia española; pero no consiguen ocupar el país, tan solo zonas de Gerona, Zaragoza y Valencia. Con la victoria española en Bailén se produce la retirada francesa hacia el norte. José I abandona Madrid y el ejército británico entra en España al mando del D. de Wellington para socorrer a Portugal.
Segunda fase (nov. 1808-ene. 1812)
Reorganización francesa; Napoleón encabeza un ejército de 250,000 hombres y en enero de 1809, José I entra en Madrid. El ejército francés vence en Ocaña (oct. 1809) y debilita la Junta Central y el control de casi toda la península. La incapacidad del ejército español de reaccionar provoca la búsqueda de nuevas formas de combate: guerrillas. Son partidas de entre 30 y 50 vecinos que llegan a sumar 55,000 hombres y que actúan por sorpresa en zonas de difícil orografía, destruyendo instalaciones, impidiendo movimientos y realizando emboscadas. Los franceses reaccionaron oprimiendo a la población.
Tercera fase (ene. 1812-final 1813)
Cambia la situación internacional; Napoleón retira tropas de España para la campaña de Rusia y esto lo aprovecha el ejército español, que junto a los guerrilleros y al ejército británico consiguen la victoria en Ciudad Rodrigo y Arapiles (julio, 1812). Wellington es nombrado comandante jefe de la fuerza angloespañola; toma Madrid en agosto y consigue una nueva victoria en Vitoria (junio, 1813). José I sale de España (julio) y se produce la victoria definitiva de San Marcial (ago. 1813), expulsando al ejército francés. Napoleón se ve obligado a pactar el fin de la guerra y a restituir en el trono a Fernando VII (Tratado de Valençay, dic. 1813).
Los comienzos de la revolución liberal
Al margen del proceso iniciado por José I con la carta otorgada de Bayona, la mayoría lo consideran ilegítimo y crean sus propias instituciones: las juntas. En su formación es crucial el carácter popular de la revuelta. Las autoridades oficiales no secundan el ataque a los franceses, esperando que Napoleón reconociera a Fernando VII. Ven en el levantamiento como una postura radical que atentaba contra los valores del Antiguo Régimen (A.R.). Ante la anarquía que supone tener al pueblo llano armado, parte del clero, la nobleza y el ejército ejercen su autoridad y se ponen al frente de la resistencia, controlando al pueblo mediante la convocatoria de Juntas.
Las juntas eran primero locales y luego provinciales y chocaron con las instituciones del A.R. Frente a la necesidad de coordinar la resistencia antifrancesa, defendieron que su autoridad emanaba del pueblo (soberanía nacional). Sin embargo, para ocupar de manera efectiva el vacío de los Borbones, era necesario un órgano central que representara a las juntas. En septiembre de 1808, se constituye la Junta Suprema Central, formada por diversas personalidades y presidida por Floridablanca. Este nuevo organismo tiene que actuar frente al poder de las juntas provinciales, las reticencias de los conservadores y nobles incómodos con el sistema de juntas, el poder de los generales en sus zonas de influencia y la acusación del Consejo de Castilla de haber usurpado el poder real.
En noviembre de 1809, tras la derrota en Ocaña, la Junta Suprema Central se refugia primero en Sevilla y segundo en Cádiz, donde es humillada, se disuelve y cede el poder a una regencia de cinco miembros, bajo cuyo mandato se llevará a cabo la celebración de las Cortes que había propuesto la Junta Suprema Central.