Guerra Fría: contexto económico y sociopolítico tras la II Guerra Mundial
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Guerra Fría: contexto económico y socio-político
Al finalizar la II Guerra Mundial los países centrales del modelo capitalista quedaron completamente deshechos y en una situación de tan profunda crisis social que podía provocar un estallido revolucionario. Los EE. UU. no sufrieron las consecuencias directas de la guerra en su territorio, pero los países europeos las pagarían muy caro (sobre todo la URSS, con 27 millones de muertos). En Europa, las hambrunas, enfermedades y migraciones masivas se generalizaron desde el otoño de 1945, llegando a ser terribles en el frío invierno de 1946-1947, cuando decenas de personas tuvieron problemas debido a que alrededor de 16 millones de viviendas fueron destruidas o no estaban en condiciones de habitabilidad.
Situación económica y social inmediata
En 1945 la producción europea de cereales era un 40% menor que en 1940. Los transportes, las carreteras, los puentes y las infraestructuras estaban muy dañados, sobre todo en Europa Occidental. A comienzos de la década de 1950 la hambruna no había desaparecido por completo. En esa crisis no era difícil pensar en un estallido revolucionario (Grecia, Italia o Francia), donde los sectores de izquierda, especialmente los comunistas, tenían mucha fuerza y apoyo popular por ser los que con más fuerza y sacrificio se enfrentaron al fascismo.
Esta situación de prestigio social que tuvieron las opciones políticas de izquierda entre las clases trabajadoras y entre la población en general (que cargó sobre sus vidas los costos durísimos de la resistencia y de la liberación) contrastaba con el desprestigio que la población sentía hacia las clases económicas dominantes y la burguesía de sus respectivos países por el colaboracionismo activo que éstas habían tenido con el ocupante nazi durante la guerra.
Preocupación de los aliados occidentales
Los informes aliados (EE. UU. y Reino Unido) mostraban una gran inquietud por la posibilidad de que estallaran movimientos revolucionarios que instaurasen regímenes socialistas como el de la URSS o como los que se estaban creando en los países de Europa del Este, que habían sido liberados del ocupante nazi gracias al avance del ejército soviético o por la acción de las fuerzas de resistencia guerrillera (los maquis), normalmente dirigidas por comunistas. Por ello, al acabar la II Guerra Mundial, la URSS pasó de ser aliada a convertirse en un enemigo a combatir.
Orígenes y desconexión entre aliados
Orígenes: La gran alianza que derrotó al Eje (Alemania, Italia y Japón) se rompió en un plazo muy corto, de apenas unos meses. El desencuentro entre una URSS socialista y los aliados occidentales capitalistas ya se vislumbraba en las últimas fases de la guerra y el fin del conflicto abriría la ruptura definitiva. El año 1946 fue escenario de una creciente desconfianza entre los vencedores.
La finalización de la II Guerra Mundial provocó en Grecia y China dos guerras civiles donde se enfrentaban los partidos partidarios de implantar sistemas socialistas, dirigidos por el partido comunista, y los defensores de mantener sistemas capitalistas en alianza con los estadounidenses. Ambas potencias se acusaban mutuamente de pretender dominar el mundo.
Churchill denunció, en un famoso discurso en Fulton, Estados Unidos, que un "telón de acero" estaba separando a Europa bajo control soviético del resto del continente.
Conceptos clave
- Reconstrucción: el proceso económico y social necesario tras la devastación de la guerra.
- Hambrunas y desplazamientos: consecuencias inmediatas que afectaron a millones de personas.
- Prestigio de la izquierda: aumento del apoyo popular por su papel en la resistencia al fascismo.
- Desconfianza entre potencias: el origen político e ideológico de la Guerra Fría.
- Telón de acero: metáfora de la división de Europa y señal de la nueva confrontación.
Notas finales
La posguerra europea mostró cómo las consecuencias materiales y humanas del conflicto configuraron un escenario de polarización política y geoestratégica que dio lugar a la Guerra Fría, con profundas implicaciones sociales y económicas durante las décadas siguientes.