La Guerra Civil Española: Del Golpe de Estado a la Batalla de Madrid
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1. El colapso estatal y la represión en los inicios de la guerra
El golpe de Estado y el estallido de la guerra provocaron la destrucción de las estructuras estatales de la II República. En el bando nacional, el poder quedó en manos de un grupo de generales que, siguiendo las propuestas de Mola, establecieron un Estado autoritario y militarizado. En el bando republicano, el gobierno de la República perdió el control de la situación y el poder real quedó en manos de comités obreros organizados por partidos y sindicatos que no estaban sometidos a ningún tipo de poder centralizado.
El resultado de todo esto fue la enorme represión en ambos bandos durante los primeros momentos de la guerra. Las ejecuciones y los asesinatos se extendieron como una pesadilla por todo el país:
- Zona nacional: La represión se dirigió esencialmente contra los militantes obreros y campesinos, aunque algunos intelectuales, como Federico García Lorca, fueron también víctimas del horror. La represión estuvo bastante organizada y controlada por las autoridades militares, aunque esto no impidió que pistoleros falangistas descontrolados protagonizaran excesos de todo tipo.
- Zona republicana: Los grupos que sufrieron la violencia fueron esencialmente los sacerdotes y las clases adineradas. José Antonio Primo de Rivera, prisionero en Alicante al estallar la guerra, fue juzgado y ejecutado.
2. El avance nacional y la estrategia militar
Un elemento clave para comprender la victoria final de los nacionales fue el "puente aéreo" organizado con aviones alemanes e italianos, que permitió el rápido traslado del Ejército de África a la península. Los legionarios y regulares, fuerzas profesionales que superaban con facilidad a las desorganizadas milicias obreras y campesinas, iniciaron un rápido avance hacia Madrid.
En el camino, el general Yagüe, que mandaba las columnas, decidió desviarse hacia Badajoz. La ciudad cayó y se inició una brutal represión que escandalizó al mundo y produjo un gran número de víctimas. Sin embargo, se había logrado el objetivo: enlazar las dos zonas del bando sublevado, suministrando ayuda a Mola. Las tropas continuaron su avance hacia Madrid, pero antes de alcanzarla, Franco decidió desviar de nuevo las tropas para liberar a la guarnición asediada en el Alcázar de Toledo. La "liberación del Alcázar" fue un gran triunfo propagandístico para Franco. Mientras tanto, Mola tomó Irún y San Sebastián, aislando al País Vasco de la frontera con Francia.
3. La Batalla de Madrid: Resistencia y defensa
El 18 de octubre de 1936, las fuerzas nacionalistas dirigidas por Varela llegaron a las afueras de Madrid, preparándose para conquistar la ciudad mediante una dura tenaza por el sur y el oeste. El Gobierno decretó la militarización de las milicias y se organizaron las primeras Brigadas Mixtas de soldados y milicianos.
En noviembre de 1936 se inició la Batalla de Madrid. La caída de la capital en manos de las tropas rebeldes parecía inminente, por lo que se decidió enviar a Cartagena el oro y la plata del Banco de España y al presidente Azaña a Barcelona. Poco después, el Gobierno se trasladaba a Valencia, dejando la defensa de la ciudad a una Junta de Defensa presidida por el general Miaja.
El 8 de noviembre llegaban a Madrid las primeras Brigadas Internacionales, lo que contribuyó a reforzar la moral de los asediados. También llegaron los primeros tanques y aviones rusos, además de la columna anarquista de Durruti. La ciudad fue sometida a bombardeos aéreos por aviones Junker alemanes y se produjeron duros combates en la Casa de Campo, la Ciudad Universitaria y el Puente de los Franceses. Las tropas republicanas consiguieron resistir y, finalmente, Franco ordenó el fin del asalto frontal a la ciudad. El grito de “¡No pasarán!”, alentado por partidos y sindicatos obreros, se hizo famoso en todo el mundo.