Fundamentos del Conocimiento en Descartes: Duda Metódica, Cogito e Ideas
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La Duda Metódica Cartesiana: Herramienta hacia la Certeza
La duda, que a partir de ahora llamaremos metódica, pues nace de la primera regla del Método, se convierte en una herramienta fundamental para encontrar certezas. Además, la duda es teorética; es decir, se aplica solo al ámbito del conocimiento, de lo teórico, y no a lo práctico, a las costumbres o a la moral. Por último, la duda debe ser radical: debe ser exhaustivamente aplicada a todos los niveles posibles del conocimiento, desde los más superficiales hasta los más profundos.
Descartes ha extendido la duda a todos los ámbitos del conocimiento buscando una verdad evidente. Sin embargo, no ha obtenido resultados, solo duda. El fracaso, hasta el momento, en esta búsqueda de la verdad evidente parece incitarlo al escepticismo (es decir, a la creencia de que no es posible el conocimiento). Descartes se encuentra en una situación en la que duda de los sentidos, duda de la realidad, duda de las demostraciones matemáticas, duda de todo.
El Cogito Ergo Sum: La Primera Verdad Evidente
Pero, en el hecho mismo de dudar, ¿no hay ya una certeza? Es indudable que hay un yo, un individuo, que duda. Hay un sujeto que duda y piensa (independientemente de que lo que piense sea erróneo). Ahora bien, para pensar, ¿no es necesario primero existir? Si no se existe, no se puede dudar. Por tanto, no se puede dudar de la existencia del sujeto que duda.
De aquí extrae Descartes su primera verdad evidente: pienso, luego existo (Cogito, ergo sum). Descartes tiene ya su primera verdad y el criterio para identificar adecuadamente las nuevas. Sin embargo, el Cogito no implica la existencia de ninguna otra verdad. Que sea cierto que pienso no quiere decir que lo que piense sea verdadero. Descartes no encuentra ninguna otra verdad más allá del Cogito.
La Naturaleza del Pensamiento y la Clasificación de las Ideas
Por tanto, solo queda un camino a seguir: indagar cuáles son los elementos que componen el pensamiento para intentar descubrir en ellos alguna vía que le permita escapar del solipsismo.
Descartes distingue tres elementos que participan en el pensamiento:
- El yo que piensa.
- El objeto que es pensado.
- Las ideas de los objetos pensados.
El yo no posee en su pensamiento el objeto pensado, sino una representación de él: una idea. El pensamiento piensa ideas. El objeto del pensamiento no es la realidad en sí misma, sino las ideas.
En su estudio de las ideas, Descartes distingue tres tipos:
- Adventicias: Son las ideas que provienen de la experiencia externa (ej., árbol).
- Facticias: Son ideas construidas en la propia mente a partir de otras ideas (ej., unicornio).
- Innatas: Aquellas que el pensamiento posee en sí mismo; no son ni adventicias ni facticias.