Filosofía Tomista: Metafísica, Epistemología y Ética en Santo Tomás de Aquino
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Metafísica y Epistemología Tomista: La Creación y el Conocimiento Humano
La Creación y la Jerarquía de Seres
Dios es acto puro y todas las criaturas reciben de Él su existencia. Con ello, Santo Tomás está fundamentando la creación desde la nada, que hace a todas las cosas criaturas de Dios. Dios hace que todas las cosas sean, y crea diversos grados de seres. Los más perfectos son aquellos que poseen una mayor semejanza con su Creador: las criaturas inteligentes que, conociendo y amando a Dios, vuelven a Él.
Encontramos una jerarquía entre estas criaturas: las que ocupan el rango más elevado son las inteligencias puras, aquellas que están separadas de la materia (los ángeles); las inteligencias inferiores son las que están unidas, por naturaleza, a los cuerpos materiales (el alma humana).
El Proceso del Conocimiento Humano
Puesto que la naturaleza del alma humana es estar unida al cuerpo, no puede preexistir a él. De ahí deriva la forma del conocimiento propia del hombre que, como en Aristóteles, presenta dos etapas:
- La sensibilidad (propia del cuerpo)
- El entendimiento (propio del alma)
El proceso para alcanzar el conocimiento parte, así, de los sentidos, los cuales perciben la materia individual y las cosas sensibles. Posteriormente, por medio de la imaginación y de la memoria, producirán una imagen interior, que es individual y concreta.
A partir de aquí, comienza la actividad intelectual, que debe lograr ser capaz de convertir lo sensible en inteligible, es decir, los datos de los sentidos, que son siempre individuales y concretos, en una materia intelectual susceptible de ser conocida en una representación universal. Esta es la labor llevada a cabo por el entendimiento agente, que es aquel que abstrae los rasgos esenciales, lo universal de las imágenes proporcionadas por los sentidos. Una vez el entendimiento agente ha posibilitado la abstracción de los datos concretos en rasgos generales, el entendimiento paciente elabora el concepto, a través del cual conocemos las cosas.
Ética Tomista: La Búsqueda de la Felicidad y la Ley Moral
La Felicidad y la Voluntad
La ética tomista, al igual que la aristotélica, es eudaimónica, en tanto que el fin de nuestras acciones es Dios. Sin embargo, para Santo Tomás, esa felicidad es la contemplación de Dios. El hombre, en tanto que inteligencia inferior unida por naturaleza a los cuerpos materiales, además de conocer, posee voluntad, al igual que Dios, de quien es criatura.
Pero, puesto que, como también decía Aristóteles, lo propio del hombre es la razón, la moralidad del hombre consistirá en querer racionalmente, de manera que la actividad humana, al estar regida por la razón, se convierte de natural en moral, puesto que solo en aquellos actos en los que interviene la razón se da el bien y el mal.
La Ley Moral: Sindéresis y Leyes
El hombre precisa de una disposición natural para poder obrar conforme a la razón: la sindéresis, por medio de la cual el hombre entiende los primeros principios de la conducta práctica, deducibles de una norma universal. De ahí que el fundamento último de la norma a la que también se somete la razón sea la ley natural, que no es sino la presencia en el hombre de la ley eterna. Por tanto, Dios, como autor del orden universal expresado por esa ley eterna, es el principio último del orden moral.
Pero la ley natural presente en el hombre es incapaz de ordenar la actividad del hombre en comunidad, de ahí que sea precisa la ley positiva, que es aquella que se da a sí misma una sociedad y que es la que ha de regular la acción del hombre. Y es que, aunque el fundamento último de todo lo que existe sea Dios, es a los hombres a los que les corresponde darse la forma de gobierno que quieran, puesto que son ellos los que constituyen la comunidad, y esta forma de gobierno, definida por una ley positiva, tiene que intentar regirse por la ley natural, que es la presencia de la ley eterna en el hombre. De ahí que la mejor forma de gobierno para Santo Tomás sea una mezcla de monarquía, aristocracia y democracia.