Filosofía como sistema: Savater sobre duda, admiración y experiencia vital
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Filosofía como sistema: reflexión sobre el libro de Fernando Savater
Este libro de Fernando Savater se nos presenta como un manual de introducción a la filosofía, dividido en varios capítulos que pretenden tratar, cada uno, una parcela determinada de dicho saber, pero teniendo en cuenta, por encima de todo, su concatenación. Es un libro para leer no salteadamente, sino desde el principio hasta el fin, porque cada capítulo nos conduce al sendero del siguiente.
La idea central: la filosofía como sistema
La idea fundamental latente en la composición del libro es el hecho de la filosofía como sistema, como conjunto de elementos relacionados entre sí. Sólo de esa forma se podrá llegar a poseer una visión general de este saber en su relación temática y con otros saberes, como el científico. La respuesta científica es complementaria y válida, pero distinta de la filosófica: ambas respuestas pueden convivir y enriquecerse mutuamente.
¿Qué es filosofar?
La filosofía supone reflexionar sobre los conocimientos humanos, sobre el sistema de creencias en el que el ser humano basa su vida. Pero la filosofía supone, por encima de todo, la curiosidad de la duda. El rasgo fundamental de la filosofía, del saber filosófico, debe ser la admiración, como señalaba Aristóteles, y la admiración viene de la capacidad de sorpresa. No es extraño que Platón dijera que los mejores filósofos eran aquellos a los que estaba saliendo el bozo.
Adolescencia y surgimiento de la filosofía
La adolescencia, como edad del descubrimiento, supone el descubrimiento de la complejidad de la realidad y del ser humano, y de la complejidad, de la falta de entendimiento y de la curiosidad nace la sucesión de preguntas que supone la filosofía. Savater señala la dureza de la filosofía en el sentido de que no conduce a respuestas definitivas; no va a conseguir certezas plenas, sin vuelta de hoja.
Aspectos que vinculan la experiencia y el filosofar
Por un lado, la filosofía supone partir de la experiencia vital de cada ser humano. No es correcto aceptar lo pensado por otros filósofos sin cuestionarlo. La verdadera filosofía es siempre activa, en el sentido de que es una labor, un esfuerzo a realizar personal e intransferiblemente en la vida. No se puede filosofar sin partir de la experiencia, y el filosofar es simplemente el preguntarse por qué esto es así y no de otra manera.
Decía Heidegger que la gran pregunta filosófica era: «¿Por qué hay algo y no, en cambio, nada?»
No es primum vivere, deinde philosophari; sino que el vivir debe ser filosofar.
Observaciones sobre la función y el fin de la filosofía
Ahora bien, estoy en ligero desacuerdo con la afirmación de Savater de que se filosofa para intentar vivir mejor, para establecer el sentido crítico y dudar de lo recibido, para ejercer la verdadera función del hombre según los griegos: la capacidad de razonar, de plantear dilemas, de avanzar la duda. La filosofía es un continuo plantear preguntas y tantear respuestas, pero eso supone dar por hecho que el objetivo fundamental de la filosofía es la felicidad, una idea muy griega; de serlo así, la filosofía está muy lejos de conseguirlo.
La filosofía es una traidora, una especie de cantora, como la Esfinge, que cumple la función filosófica por excelencia: la formulación de dudas que llegan a corroer —literalmente—. Porque la pregunta filosófica supone, es cierto, plantearse la vida activamente, como una búsqueda de algo, pero de algo que va a conducir a vivir menos tranquilamente, incluso más infeliz, porque el germen de la duda y del cuestionamiento es lo contrario a la felicidad. La complicación y la dificultad de buscar las respuestas es la verdadera afirmación de la filosofía.
Reacciones históricas frente a la filosofía
Por eso se expulsó de Roma a los filósofos. Por eso Aristófanes ridiculizó a Sócrates: porque se ocupaba de tareas alejadas de la que es, según muchos, la verdadera búsqueda de la felicidad para todos.
- Tener salud
- Trabajar poco
- Dormir mucho
- Descansar
- Disfrutar de los placeres de la vida
Por eso digo que filosofar no es uno de los placeres de la vida.
Conclusión
En definitiva, el libro de Savater apuesta por una filosofía que se entiende como sistema conectado y por un filosofar que nace de la experiencia vital y de la curiosidad. La filosofía no promete certezas ni una felicidad garantizada; más bien plantea preguntas que transforman la existencia y, en muchos casos, la complican. Esa tensión entre búsqueda y pérdida de tranquilidad es, quizá, precisamente lo que define al pensamiento filosófico.