Filosofía Política y Ética: De Platón y los Sofistas a Stuart Mill
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 8,44 KB
1. Platón: Correlación entre el Alma y el Estado
Para Platón existe una estrecha correlación entre el alma y la estructura de la ciudad (polis), donde las clases sociales son el reflejo del alma y sus partes se corresponden directamente con la estructura social: «el alma es como una ciudad en caracteres pequeños, y la ciudad como un alma en caracteres grandes». Por esta razón, la ética y las virtudes personales nos introducen de lleno en la política.
El tema central de su obra «La República» es la justicia, concebida tanto a nivel individual como en el Estado. Platón propone una utopía política basada en el gobierno de los más sabios, es decir, los filósofos, defendiendo un modelo monárquico o aristocrático frente al sistema democrático, el cual detestaba.
La sociedad surge a partir de la necesidad mutua de intercambiar bienes y servicios; la ciudad responde a las carencias humanas elementales, pues los seres humanos nos necesitamos unos a otros. Aunque todos poseemos inteligencia, emociones y deseos, no somos iguales, ya que cada individuo manifiesta una tendencia predominante. En este sentido, para Platón la política es indisociable de la ética: cada ciudadano debe cultivar y practicar las virtudes propias del grupo social al que pertenece, residiendo en este equilibrio la justicia entendida como armonía.
2. Los Sofistas y el Convencionalismo Social
Para los sofistas, el origen de las instituciones, las normas morales y los valores de la sociedad no se fundamenta en la naturaleza (physis) ni en designios divinos, sino en convenciones humanas (nomos), fruto exclusivo de la voluntad y el acuerdo entre las personas.
Un ejemplo ilustrativo es la institución de la esclavitud: los sofistas sostienen que no se apoya en la supuesta naturaleza inferior de ciertos individuos —como argumentaba Aristóteles—, sino en un acuerdo social y político a través del cual ciertas personas se benefician del trabajo ajeno, como sucede con los prisioneros de guerra.
3. Maquiavelo y la Razón de Estado
Con Nicolás Maquiavelo se produce una ruptura epistemológica en el pensamiento político: nace un nuevo concepto que define la política como el arte de conquistar y conservar el poder. Mientras que la tradición clásica exigía que los medios empleados fuesen moralmente legítimos, la nueva política orientada a la razón de Estado privilegia los medios eficaces. Lo determinante son los resultados; los únicos medios considerados «malos» son aquellos que resultan inadecuados o ineficaces para mantener el orden.
Maquiavelo parte de una concepción antropológica pesimista: considera que los seres humanos son malos por naturaleza y que la ciudadanía no puede garantizar su paz ni su seguridad al margen de un poder central fuerte. Por ello, afirma sin titubeos que la eficacia política y la rectitud moral no siempre van de la mano. El poder estatal es lo único capaz de librarnos del caos y debe defenderse a cualquier precio: de manera justa si es posible, o mediante la injusticia si resulta necesario.
El Fin y los Medios: El «Maquiavelismo Moral»
La perspectiva maquiavélica suele denominarse «maquiavelismo moral», alusiva a una praxis política desvinculada de los preceptos morales tradicionales. Comúnmente se sintetiza en la famosa máxima que Maquiavelo jamás formuló de manera textual, pero que ha pasado a la historia de la ética: «el fin justifica los medios».
Esto implica que, siempre que el objetivo perseguido por una acción redunde en beneficio del orden y la estabilidad (el bien común), la moralidad intrínseca de los instrumentos empleados queda en un segundo plano. Por ejemplo, ante un problema de Estado de extrema gravedad como el terrorismo, esta postura consideraría admisible el recurso a métodos moralmente ilegítimos —tales como la eliminación física directa— con el fin de garantizar la seguridad colectiva.
4. Las Teorías del Contrato Social
Thomas Hobbes: El Absolutismo Político
En el inicio de la modernidad, Thomas Hobbes acuña la expresión «el ser humano es un lobo para el ser humano» (homo homini lupus).
- El problema: En su estado de naturaleza, el ser humano es guiado por un egoísmo radical, lo que genera una condición permanente de desconfianza, lucha fratricida y guerra de todos contra todos.
- La solución: La constitución de una sociedad política a través de un pacto o contrato social, en el que los individuos transfieren todo su poder a un soberano absoluto encargado de defenderlos frente a las agresiones y salvaguardar la paz común.
- Características del contrato:
- El gobernante, instituido por la renuncia general, impone su voluntad y la ley soberana, lo que conlleva la pérdida práctica de la libertad individual a cambio de la seguridad vital.
- El modelo resultante equivale a un régimen absolutista.
John Locke: El Liberalismo y la División de Poderes
John Locke replantea los términos del acuerdo fundacional:
- El problema: En el estado presocial existe la incertidumbre de que no se respeten cabalmente los derechos naturales inherentes a toda persona: la vida, la libertad y la propiedad privada.
- La solución: La firma de un contrato social orientado primordialmente a blindar jurídicamente y garantizar la efectividad de tales derechos fundamentales, consintiendo una limitación parcial de la libertad natural.
- Características del contrato:
- Presenta una estructura de doble contrato: primero, un pacto recíproco entre los ciudadanos para constituir la comunidad civil; segundo, un pacto fiduciario entre la sociedad y sus mandatarios.
- El sistema político resultante es una democracia representativa y liberal con límites estrictos al poder soberano, conservando los ciudadanos la potestad de rebelión si el gobierno vulnera sus derechos.
Jean-Jacques Rousseau: La Voluntad General y la Democracia Directa
Jean-Jacques Rousseau sostiene la premisa contraria respecto a la naturaleza humana: «el hombre nace bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompe».
- El problema: La instauración histórica de la propiedad privada fractura la concordia originaria, desata la avaricia, la desigualdad y el conflicto, destruyendo la convivencia armónica.
- La solución: Un contrato social emancipador que dé paso a una comunidad fundada en la justicia, donde las leyes emanen de la voluntad general encaminada al bien colectivo.
- Características del contrato:
- Defiende el ideal de la democracia directa y participativa.
- Preserva la libertad individual al convertir la sujeción a la ley en un ejercicio colectivo de auto-legislación donde cada individuo no obedece a nadie en particular, sino a sí mismo.
5. John Stuart Mill: La Defensa de la Individualidad
El pensamiento de John Stuart Mill constituye una defensa férrea de la libertad individual y del modelo liberal democrático, argumentando que las instituciones jurídicas y el Estado deben estar enteramente al servicio del desarrollo personal de los ciudadanos.
Mill desarrolla el concepto clave de individualidad, el cual postula que las personas deben tener el margen necesario para experimentar, elegir y configurar su propio carácter y estilo de vida según sus dotes singulares, resistiendo la tendencia a la homogeneización impuesta por la opinión mayoritaria y el control social. Asimismo, postula que la democracia es el modelo de gobierno más adecuado, pues los derechos y libertades de la ciudadanía se hallan más seguros cuando son los propios ciudadanos los encargados directos de participar en su gestión y defender activamente sus intereses.