Filosofía de Ludwig Wittgenstein: El Tractatus y la Lógica del Lenguaje

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El primer Wittgenstein

Desde una perspectiva distinta a la elegida por Saussure, Ludwig Wittgenstein, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, abordó el problema de la relación entre el lenguaje, el pensamiento y el mundo.

En una primera etapa, Wittgenstein publicó un libro que tuvo una repercusión enorme: el Tractatus Logico-Philosophicus. En esta obra, defiende la idea de que el lenguaje es una especie de imagen de los hechos que se producen en la realidad. Sin embargo, algunos años después, Wittgenstein elaboró una teoría del lenguaje completamente diferente en su obra titulada Investigaciones filosóficas.

El Tractatus se proponía aclarar los límites del pensamiento estableciendo qué cosas se pueden pensar con sentido. Según el primer Wittgenstein, para que una afirmación tenga sentido han de cumplirse dos condiciones:

  • No debe ser contradictoria.
  • Tiene que cumplir las reglas de la lógica.

Una afirmación será verdadera si lo que describe se da en la realidad, y falsa en caso contrario. Así pues, según el Tractatus, solo tienen significado las afirmaciones cuya verdad o falsedad se puede verificar.

El Tractatus establece una distinción fundamental entre los hechos y las cosas:

  • Hecho: Es un estado de cosas, una configuración que relaciona varias cosas entre sí.
  • Cosas: Por ejemplo, una mesa o un libro son cosas. En cambio, "el libro está sobre la mesa" es un hecho.

Esta distinción sirve a Wittgenstein para afirmar que "el mundo consiste en el conjunto de todos los hechos". Para Wittgenstein existe una única forma lógica de la realidad ("Form der Abbildung") que es idéntica y común al lenguaje, el pensamiento y el mundo. Ello permite que el lenguaje sea una figura o imagen de los hechos que sirve para representarlos, del mismo modo que un mapa sirve como modelo de un territorio. Para que este proceso de figuración pueda funcionar, debe existir una correspondencia entre el mundo y el lenguaje. Esta relación se basa en que los hechos, el lenguaje y el pensamiento comparten la misma lógica (la misma forma lógica).

El lenguaje y la lógica

De acuerdo con el Tractatus, el lenguaje está formado por frases que afirman o niegan algo. Las proposiciones que se refieren a hechos básicos o simples se denominan proposiciones elementales. Esta teoría, según la cual existen hechos básicos, se llama atomismo lógico y fue adoptada por el filósofo británico Bertrand Russell.

Según el Tractatus, las proposiciones elementales son verdaderas si el hecho básico o atómico al que se refieren se da en la realidad, y falsas en caso contrario. Los hechos atómicos son lógicamente independientes, por lo que solo podemos saber si son verdaderos o falsos mediante la experiencia. Analizando un objeto podemos saber qué hechos atómicos son lógicamente posibles, pero no cuáles son de hecho verdaderos.

Las proposiciones complejas son combinaciones de proposiciones simples. Serán verdaderas o falsas en función de la verdad o falsedad de las proposiciones elementales que las componen. Además, Wittgenstein señaló la distinción entre:

  • Tautologías: Proposiciones que son siempre verdaderas.
  • Contradicciones: Proposiciones que son siempre falsas.

Las proposiciones que hablan sobre la realidad no son tautologías, sino que son lógicamente indecidibles a priori. Para saber si son verdaderas o falsas tenemos que contrastarlas con la realidad de los hechos. Según Wittgenstein, estas precisiones lógicas sirven para aclarar qué tipos de cosas pueden decirse con sentido. Esa debe ser la función determinada de la filosofía: ayudar a determinar lo que tiene sentido decir.

El límite del lenguaje que podemos usar lógicamente marca el límite de la realidad que podemos identificar. El resultado de este análisis muestra que las proposiciones de la ciencia tienen sentido y nos informan acerca de los hechos del mundo. Sin embargo, las proposiciones de la metafísica, la ética o la religión no tienen sentido, ya que incurren en errores lógicos al usar el lenguaje de forma confusa.

Ahora bien, que estas proposiciones no tengan sentido no significa que no sean importantes. Lo que sucede es que para acceder a ese ámbito de lo "místico" será necesario algún otro camino, ya que el lenguaje no es suficiente.