La Evolución del Teatro Español bajo el Franquismo: Censura y Vanguardia (1940-1970)

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El Teatro Español de Posguerra: Contexto y Restricciones

En un panorama paupérrimo, el teatro se somete a los gustos burgueses junto con la férrea censura de la dictadura. Prosperarán los autores de diversión intrascendente; los autores serios no podrán abrirse camino en el teatro comercial. Esto genera una dualidad: hay un teatro visible, acomodado a los gustos burgueses, y un teatro soterrado, que busca responder a las nuevas exigencias sociales y estéticas.

Las Tres Etapas del Teatro de Posguerra

Destacan tres etapas fundamentales en la evolución del teatro español durante este periodo:

  • Años 40 y parte de los 50: Continuación de las tradiciones.
  • Mediados de los 50: Desarrollo de un teatro realista y social.
  • Años 60: Un corte experimental.

1. El Teatro de los Años 40: Tradición y Evasión

En esta década, algunos autores han muerto, otros se han exiliado y predominan las obras extranjeras. Hay que señalar la labor del Teatro Nacional de Madrid y la labor innovadora de los teatros minoritarios.

La Alta Comedia y el Teatro Cómico

Destaca la Alta Comedia, caracterizada por comedias de salón, una suave crítica a las costumbres y la defensa de valores tradicionales. Entre sus representantes se encuentran Pemán y Luca de Tena.

El Teatro Cómico se centra en el humor evasivo y la renovación de la escena. Un exponente clave es Jardiel Poncela, con obras como Eloísa está debajo de un almendro. Aunque la estructura de sus obras era a menudo clásica, lo innovador radicaba en el lenguaje utilizado y los recursos cómicos.

Miguel Mihura: El Humor Incomprendido

Miguel Mihura comenzó como dramaturgo. Su obra Tres sombreros de copa no fue comprendida por los empresarios y se estrenó 20 años después. Es considerada una obra maestra del teatro humorístico, ya que satiriza la rutina y la mediocridad de la vida. La estructura es clásica, respetando las unidades de tiempo y lugar. Debido al retraso del estreno, coincidió con el auge del esperpento, por lo que se le puede considerar la primera obra de este tipo.

En sus obras posteriores (como Melocotón en almíbar y Maribel y la extraña familia) late el conflicto entre el individuo y la sociedad. Mihura tiene una gran capacidad para urdir tramas sorprendentes, dando dignidad a la comedia de enredo. Posee un gran manejo de los recursos escénicos y sus ágiles diálogos. Su imaginación y su humor, junto con una gran habilidad dramática y el ingenio, suavizan las críticas.

El Teatro Preocupado

En esta etapa se inserta una corriente existencial, cuyo máximo exponente es Antonio Buero Vallejo con Historia de una escalera.

2. El Teatro Realista y Social (A partir de 1955)

A partir de 1955, se inicia una etapa orientada hacia el testimonio social, impulsada por un público juvenil que desea un teatro comprometido. La censura se relaja y tolera algunos enfoques críticos. La nueva estética tiene una intención social, pero los autores se enfrentaron a varios problemas, como la censura establecida por los empresarios y la ejercida por el régimen.

En España, se enfrentarán los autores dispuestos a atenuar la crítica de sus obras (Buero Vallejo con el posibilismo) y los autores que querían expresarse con libertad (Sastre con el imposibilismo).

La Generación Realista de los 60

La tendencia de los años 60 se denomina Generación Realista, un teatro crítico. Todas las obras abordan temas muy concretos, como la deshumanización y la esclavitud del trabajador. Destaca Lauro Olmo con La Camisa.

Alfonso Sastre: El Imposibilismo Radical

Alfonso Sastre optó por el teatro radical, expresándose en círculos muy cerrados debido a la dificultad de sortear la censura. Su teatro se basa en la transformación de la sociedad. Ha combatido el teatro burgués, evolucionando desde lo social hasta lo revolucionario.

De su etapa existencial destaca Escuadra hacia la muerte (obra que fue prohibida). Los temas centrales son la opresión, la rebelión y la culpa. A partir de 1954, su obra se hace más política y radical. Busca otros moldes expresivos, denominando a sus nuevas obras tragedias complejas, con empleo del humor en múltiples cuadros, como El banquete y La taberna fantástica.

Desde los años 80 hasta 2007, Sastre vivió en el País Vasco, donde consiguió su mayor éxito con Los últimos días de Emmanuel Kant contados por E.T.A. Hoffmann. Recibió el Premio Nacional de Teatro en dos ocasiones y el Premio Max de Honor en 2003.