Ética Dialógica, Epicureísmo, Estoicismo y Eudemonismo: Un Análisis Comparativo

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Ética Dialógica de Habermas

Se basa en el a priori de la comunidad de comunicación, tratándose de un a priori trascendental. Sin embargo, exige que existan unas condiciones para establecer el diálogo entre los participantes en esa comunidad ideal de comunicación, condiciones de simetría e imparcialidad. Todos los interlocutores deben poder participar en el diálogo en condiciones de igualdad. Habermas, junto con la Escuela de Frankfurt y Karl Otto Apel, plantean esta necesidad de la ética del diálogo en la comunidad de comunicación, que es un a priori ideal. Esto quiere decir que a la hora de aplicar el imperativo moral, o bien una ley moral universal, pueden surgir:

  1. Intereses dispares entre personas que deban conciliarse, aduciendo razones, argumentando y escuchando las razones del interlocutor.
  2. En diferentes contextos puede suceder que no se sepa con certeza cómo aplicar el criterio moral, bien porque existan factores, situaciones o circunstancias que actúen como condicionamientos a la hora de aplicar una norma o de interpretar cómo se debe aplicar.

Habermas, además de conocer la ética de Kant, conoce la filosofía de Marx, y ve que en toda sociedad hay factores sociales, económicos, etc., que condicionan la moral.

Placer y Felicidad según Epicuro

"El placer lo reconocemos como el bien primario connatural a nosotros. Toda criatura viviente se deleita con el placer y se resiste al dolor por disposición natural". No todos los placeres se compensan, "hay ocasiones en que renunciamos a muchos placeres cuando de ellos se sigue una molestia mayor". La felicidad consiste en someter los placeres en medida racional. Hay que diferenciar los placeres cinéticos, aquellos en que el proceso de eliminación del dolor culmina en un placer (hambre-saciarse), de los placeres estáticos. La ataraxia, ausencia de dolor del alma, es un placer estable, al igual que la aponía o ausencia de dolor en el cuerpo.

¿Qué es el Bien?

Toda acción y elección tienden a algún bien. Los hombres desean el bien. La razón de que elijamos unas posibilidades y no otras es que elegimos porque nos parecen buenas. Se ha dicho que el bien es lo que todos los hombres quieren, se muestra como la intención de nuestra acción. De ahí que ese haya considerado como fin. Todo cuanto deseamos y hacemos lo realizamos con vistas a un fin, el bien. Algunos los elegimos con vistas a otro bien. Hay, pues, algo así como una cadena de bienes y fines, algunos los queremos como medios y otros para fines, por lo que lo que se quiere tan solo como medio es menos perfecto que lo que se quiere como fin. El bien más perfecto se elige siempre por sí mismo y nunca con vistas a otra cosa. El bien o la felicidad parece ser aquello a que se dirigen y ordenan todas las acciones en que consiste la vida humana.

Estoicismo: Aceptación y Virtud

La filosofía estoica se centra en la autarquía y el ideal de sabio que consiste en aceptar el destino y practicar la virtud. El estoicismo es un fatalismo: hay una razón universal que dirige el destino de todo lo que acontece, no solo las leyes de la naturaleza sino las acciones humanas. La verdadera libertad consiste en aceptar el destino. La verdadera libertad consiste en aceptar el destino y no creerse independiente de un orden cósmico universal. El destino no se puede modificar, así que no tiene sentido rebelarse contra lo que sucede. Los estoicos adoptan una actitud de resignación que implica eliminar los deseos que son fuente de felicidad y aceptar el destino; la riqueza o la salud son moralmente indiferentes. Los estoicos ponen el único bien moral en la virtud. La felicidad se alcanza a través de la apátheia (negación del deseo) y conduce a la ataraxia (paz interior). Esta idea de que la virtud es el único bien la reciben de Sócrates; el sabio se recluye en su vida interior.

Cosmopolitismo Estoico

Ciudadanos del mundo, crearon el concepto de humanidad. Consideraron a todos los seres humanos como hermanos al ser todos hijos de la misma razón universal, destinados a vivir en comunidad y tener sentimientos de amor hacia todos los seres humanos (filantropía).

Eudemonismo Aristotélico

La felicidad para el eudemonismo aristotélico es la sabiduría, la contemplación, operación típica del ser racional del hombre. El alma es el acto perfecto de un cuerpo organizado que tiene la vida en potencia, decía Aristóteles, pero es inmortal, creada por Dios. Hume y Bentham niegan que las normas de la moral encuentren su fundamento último en la razón. Las normas morales dependen de los sentimientos, y llevan al ser humano a hablar de comportamientos buenos y malos. Cuando un ser humano siente “agrado”.