Etapas del desarrollo moral según Kohlberg y el debate sobre el libre albedrío
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Niveles del desarrollo moral según Kohlberg
Nivel preconvencional
Etapa 1: obediencia y miedo al castigo
Las normas se acatan por obediencia y por miedo al castigo. Egocentrismo: incapacidad para relacionar varias perspectivas. Ejemplo: «No debo pegar a este chico porque si lo hago mi padre me castigará.»
Etapa 2: interés propio e individualismo
Las reglas solo se asumen si favorecen los propios intereses; lo bueno es lo útil y beneficioso. Individualismo: conciencia de que los otros también tienen intereses. Ejemplo: «No debo enemistarme con este chico porque se le dan muy bien las matemáticas. Si le ayudo con lengua, a lo mejor él quiere ayudarme en mates.»
Nivel convencional
Etapa 3: expectativas sociales y conformidad
Se consideran normas aquello que las personas cercanas esperan de nosotros. Gregarismo: capacidad para relacionar distintas perspectivas y para ponerse en el lugar del otro. La perspectiva social es todavía limitada y concreta. Ejemplo: «Debo ser una buena persona porque eso se espera de mí.»
Etapa 4: mantenimiento del orden social
Hay que acatar las normas que están establecidas socialmente para proporcionar un bien general. Comunitarismo: existe una perspectiva social más abstracta y valores; conciencia de intereses generales del sistema que están por encima de las necesidades individuales y personales. Ejemplo: «Hay que respetar a los demás. ¿Dónde iríamos a parar si todos nos comportásemos como animales?»
Nivel posconvencional
Etapa 5: relativismo y consenso social
Dado que existe una gran variedad de opiniones, principios y valores, solo son legítimas las normas que son fruto de un acuerdo que favorece a la mayoría. Relativismo: conciencia de la pluralidad de normas y valores. Por ello, solo son legítimas las que surgen del consenso. Ejemplo: «Debo respetar a los demás porque, aunque tienen opiniones distintas, hemos decidido cooperar en beneficio de todos.»
Etapa 6: principios éticos universales
Las normas son escogidas libre y racionalmente, pero responden a principios y valores universales. Universalismo: conciencia de que hay valores universales, aunque las normas sociales puedan no coincidir con ellos. Cuando esto ocurre, es lícito desobedecerlas. El respeto a las personas es un principio universal que asumo personalmente como guía de mi conducta, aunque en algunas sociedades no se respete como tal.
Indeterminismo
Los defensores de la libertad alegan contra los deterministas que estos han confundido lo que son factores condicionantes con factores determinantes.
- Factores determinantes: equivalen a la causa de la acción; el comportamiento humano se considera consecuencia inevitable de factores que el mismo no controla.
- Factores condicionantes: equivalen a los motivos de la acción; el comportamiento humano está influido por estos factores externos, pero no se considera un resultado inevitable de ellos.
La defensa de la libertad suele conllevar una defensa del indeterminismo, en el sentido de que nuestras acciones y decisiones no están determinadas, sino condicionadas. Afirmar el indeterminismo en la actuación humana no significa afirmar la indiferencia en esta. Considerar que nuestras decisiones no están causadas no significa que nos sea indiferente hacer una cosa u otra, es decir, que no haya nada que nos incline en nuestras decisiones. Pensar que nuestra elección es indiferente a cualquier factor supondría pensar que nuestra acción es arbitraria e irracional.
Uno de los problemas a los que se enfrentan los defensores de la libertad es cómo demostrar su existencia. Para algunos pensadores la libertad no necesita demostración. Un autor representativo de esta postura es Descartes, que defiende la evidencia intuitiva de la libertad. Desde esta perspectiva, la creencia de que actuamos libre y voluntariamente es una verdad evidente por sí misma.
Perspectiva teológica
El catolicismo acepta la omnisciencia divina sin negar por ello la capacidad de elección del ser humano. Para los pensadores de esta orientación, que Dios sepa de antemano qué vamos a decidir y cómo van a actuar los seres humanos no anula su libertad. Dios conoce la totalidad de la realidad, incluso hechos futuros, pero eso no significa que sea Él quien determine completamente todas las acciones humanas.
Santo Tomás de Aquino es uno de los filósofos y teólogos más representativos de la filosofía cristiana. Según este pensador, el ser humano posee libertad de elección; por esta razón cabe la posibilidad de equivocarse y, por tanto, escoger el mal en lugar del bien. El único que posee de forma absoluta el conocimiento del bien es Dios.
Libertad y moralidad
Solo podemos hacer a alguien responsable de sus actos si ha actuado de manera consciente, voluntaria y libre. Poseer libertad de elección y tener que responsabilizarnos de nuestras acciones nos convierte en el único animal moral que existe.