Estrategias para una Educación Inclusiva y Respeto a la Diversidad

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Educar en y para la diversidad

Educar en y para la diversidad es un proceso de enseñanza-aprendizaje basado en el pluralismo democrático, la tolerancia y la aceptación de la diferencia, a través del cual se intenta promover el desarrollo y la madurez personal de todos los sujetos.

No significa adoptar medidas especiales para el alumnado problemático, sino adoptar un modelo de desarrollo del currículo que facilite el aprendizaje del alumnado en su diversidad. Tampoco es una cuestión de cantidad, sino de calidad.

Principios de Igualdad y Equidad

Desde mi punto de vista, educar en la diversidad significa ejercer los principios de igualdad y equidad a los que todo ser humano tiene derecho, lo que conlleva desarrollar unas estrategias de enseñanza-aprendizaje que personalicen la enseñanza en un marco y dinámica de trabajo para todos. Se trataría de formar ciudadanos capaces de valorar y vivir con el que es diferente por razones personales, sociales y religiosas.

Educar en la diversidad requiere, pues, “reconocer la desigualdad de partida de las oportunidades de las distintas personas y de los grupos sociales”, a la vez que exige el reconocimiento de valores, normas, intereses y saberes invisibles para la escuela. Atender a la diversidad del alumnado reclama la realización de un proyecto educativo y curricular de centro atento a las diferencias individuales y de unas programaciones que lleven a la realidad del aula las intenciones y concreciones institucionales antes asumidas.

Medidas Organizativas para la Inclusión

Un centro de este tipo tiene que adoptar una serie de medidas organizativas para alcanzar los objetivos propuestos. En este sentido, Casanova señala una serie de exigencias organizativas necesarias para hacer posible una educación en y para la diversidad:

  • En primer lugar, y con relación al centro: Será necesario establecer un proyecto educativo y curricular que asuma la atención a la diversidad como principio de funcionamiento y genere los cambios necesarios en el aula.
  • En segundo lugar, y con relación al aula: Será imprescindible distribuir el tiempo en función de los ritmos de aprendizaje de los alumnos; realizar agrupamientos según intereses, ritmos, progresos, etc.; y fomentar la diversificación del trabajo para su realización individual o en grupo.

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