El Esteticismo Finisecular: Decadentismo y Simbolismo en la Literatura y las Artes del Siglo XIX
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El Culto al Esteticismo: Decadentismo y Simbolismo en la Literatura y las Artes
A finales del siglo XIX, el concepto de “arte moderno” supuso un cambio radical en los planteamientos estéticos. Se experimentó por caminos no transitados hasta el momento y se exploraron nuevas formas de expresión artística, utilizando la creación de la belleza como principio superior de todas las artes.
La Búsqueda de la Belleza Absoluta y la Obra de Arte Total
Así, nació lo que podríamos denominar “literatura moderna”, con iniciadores como Charles Baudelaire en Europa, con Las flores del mal, y Walt Whitman en América, con Hojas de hierba. En la búsqueda de la belleza absoluta, el artista, utilizando la sinestesia, intentó conjugar diferentes artes para conseguir una obra de arte total. El mejor ejemplo de esto es Richard Wagner, quien en sus óperas unió poesía, música y pintura.
La tradicional relación de la poesía con otras artes, como la música y la pintura, se incrementó a partir de un movimiento poético surgido en Francia: el Simbolismo, con Baudelaire a la cabeza. Este movimiento propugnó la importancia de la música en lo que se refiere al ritmo del verso y a los efectos sonoros de las palabras.
Igualmente, pintura, música y poesía rompieron con los moldes del Romanticismo para crear un nuevo estilo: el Impresionismo. Todos los denominados “poetas malditos” buscaron la musicalidad y el colorido del lenguaje, lo que se conoce como el predominio de los sentidos y el culto a la belleza plástica.
Esta búsqueda de la mezcla artística ha sido constante a lo largo de la historia, pero quizás fueron los escritores de la segunda mitad del siglo XIX quienes, por su exceso de sensibilidad, buscaron con mayor persuasión la unión de todas las artes en una obra total.
Movimientos Artísticos Finiseculares: Oposición y Búsqueda de la Belleza
Fue a finales del siglo XIX cuando surgieron diferentes movimientos artísticos que se opusieron al Realismo, al Positivismo y a la sociedad burguesa. Estos movimientos defendieron la libertad de creación y el concepto del "arte por el arte", compartiendo la oposición al sentimentalismo romántico, el rechazo de la sociedad burguesa, el afán de rebeldía y la búsqueda de la belleza en sí misma.
Estas corrientes son:
El Parnasianismo
El Parnasianismo evolucionó a partir del Romanticismo más tardío, al que reprochó sus excesos, y también se opuso al Realismo y al Naturalismo por no comprender su manera tan cruda de exponer la realidad. Cultivó una poesía impersonal que buscaba la perfección formal en el poema, además de la serenidad y el distanciamiento de las emociones. Su principal representante fue Leconte de Lisle.
El Simbolismo
El Simbolismo surgió en Francia en el siglo XIX. Buscó nuevas formas de conocimiento a través de la intuición, por lo que se dio especial importancia a las imágenes (símbolos) para evocar sensaciones. Utilizó el verso libre y el símbolo, que consiste en aludir a realidades complejas (como la muerte o el tiempo) mediante la evocación de objetos, ideas o conceptos. El recurso más empleado fue la sinestesia. Destacan autores como Paul Verlaine, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire o Stéphane Mallarmé.
El Decadentismo
El Decadentismo es una corriente estética que se caracteriza por el refinamiento y la melancolía. Surgió del Simbolismo y buscó la evasión de la realidad a través del exotismo, explorando lugares y tiempos remotos, así como antiguas culturas en fase de decadencia. Sus representantes más destacados son Oscar Wilde y Gabriele D’Annunzio.