España Siglo XX: Transformaciones Económicas y Cambios Sociales Clave

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Evolución Económica de España en el Siglo XX

El siglo XX se inició con las consecuencias del Desastre del 98, que puso fin al imperio español. A pesar de ello y de la deuda contraída por la guerra, la crisis se superó con rapidez. En los primeros años del siglo, la inflación fue baja, hubo una reducción de la deuda pública y la repatriación de muchos capitales, lo que estimuló la creación de nuevos bancos y empresas.

La neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial propició una importante expansión económica. El incremento de la demanda exterior estimuló el crecimiento de la producción. Por primera vez, la balanza de pagos española tuvo un saldo positivo. Sin embargo, el crecimiento de la demanda aumentó los precios, lo que provocó un proceso inflacionario. Las clases populares empeoraron su nivel de vida, lo que generó huelgas y reivindicaciones obreras. El fin de la guerra provocó una fuerte crisis, lo que hizo aumentar el descontento social.

En 1929 se inició una depresión económica mundial por el Crack de la Bolsa de Nueva York, debido al hundimiento del valor de las acciones. Tuvo menor repercusión en España debido a su escaso comercio exterior y al proteccionismo. No obstante, se dejó sentir en las industrias que exportaban al exterior. La crisis internacional repercutió de manera relativa en España gracias a la depreciación de la peseta, pues, al reducirse los precios españoles en moneda extranjera, mejoró la competitividad de las exportaciones.

Cambios Sociales en España a Principios del Siglo XX

A pesar de la modernización de la economía española, el mundo rural siguió teniendo gran importancia. Entre los grandes propietarios agrarios se distinguían:

  • La vieja aristocracia, que aumentó su patrimonio con nuevas tierras.
  • La burguesía financiera, que, aunque aumentaba su patrimonio rural, residía en las ciudades.
  • La burguesía agraria, que vivía en el medio rural y expandió su patrimonio gracias a las desamortizaciones.

En La Mancha, Andalucía y Extremadura existía una poderosa oligarquía agraria, mientras que en el resto del país predominaba la pequeña y mediana propiedad. El campesinado español era más numeroso que en el resto de países y se clasificaba en propietarios, arrendatarios y jornaleros. Su situación dependía de la forma de propiedad existente en cada zona:

  • En Cataluña, eran propietarios de mediana propiedad o arrendatarios estables.
  • En Extremadura, eran pequeños arrendatarios de yuntas.
  • En Andalucía, con los latifundios, predominaban los jornaleros.

En España, la burguesía industrial era menos numerosa, pero con la industrialización, este grupo creció y consolidó la burguesía financiera, impulsando nuevos negocios. Este desarrollo comercial y financiero conllevó el crecimiento de las clases medias, un grupo muy heterogéneo.

Los obreros industriales constituían el grueso de las capas urbanas. Su número había crecido debido a la industrialización y al éxodo rural. La gran mayoría se concentraba en las grandes zonas industriales. El desarrollo de las ciudades y de la sociedad conllevó la imposición de nuevos valores sociales y nuevas formas de sociabilidad, ocio y cultura. Esto contribuyó a la extensión de las formas de transporte y el crecimiento de los medios de comunicación.

Uno de los aspectos más importantes fue la mejora de la cualificación educativa, lo que incrementó el hábito de la lectura. Se crearon nuevas asociaciones de ocio y se extendió la práctica del excursionismo y los deportes al aire libre. La más importante de las nuevas formas de entretenimiento fue el cine, que tuvo un gran éxito popular.