Elegía de Miguel Hernández: Significado, Estructura y Estilo
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Elegía de Miguel Hernández: Contexto y Significado
Esta célebre Elegía pertenece al primer gran libro de Miguel Hernández, El rayo que no cesa (1936). Por la fecha a la que pertenece, se trata de uno de los últimos poemas escritos para esa colección.
En relación con el autor y su época literaria, este poema presenta huellas indiscutibles de los poetas del 27 en su etapa propiamente generacional, como son la superación de la anécdota biográfica y la expresión de las emociones a través de un entramado de símbolos muy sugerentes.
Llama la atención el hecho de que en ningún momento se aluda a la causa de la muerte de un amigo tan cercano; en su lugar, son los símbolos, con el flujo de emociones que provocan, los que nos transmiten la gravedad del dolor del poeta y el modo en que este piensa superarlo. Sin embargo, la condición frágil y mortal del hombre es un rasgo más propio de la poesía de posguerra, a la cual pertenece Miguel Hernández por su misma fecha de nacimiento.
Resumen del contenido
Su contenido es fácil de resumir: el poeta, tras la muerte de su amigo, solo puede llorar desesperadamente. Su confusión y su dolor lo llevan a rebelarse contra la tierra y a intentar desenterrar el cadáver para seguir mostrándole su afecto. Poco a poco, el ánimo del poeta se serena al comprender que su amigo vivirá para siempre alimentando esa tierra tan familiar para ambos. El tema del poema es el dolor por la muerte de un verdadero amigo, un dolor que hará pervivir al difunto en la memoria del poeta.
Estructura del poema
En un principio, la estructura combina de modo imprevisible la referencia al dolor del propio poeta con la muerte inexplicable del amigo. Sin embargo, el texto se articula con una perfecta coherencia en todas sus partes:
- Primer bloque (estrofas 1-3): Expresa el dolor insoportable del poeta por la tragedia.
- Segundo bloque (estrofa 4): Describe la crueldad de la muerte en sí misma.
- Tercer bloque (estrofas 5-6): Vuelve a revelar el dolor del poeta.
- Cuarto bloque (estrofa 7): Se fija de nuevo en la muerte repentina y temprana.
- Quinto bloque (estrofas 8-11): Ahonda otra vez en el dolor del poeta que se rebela.
- Sexto bloque (estrofas 12-15): El yo-poético vuelve a mirar la muerte.
- Séptimo bloque (última estrofa): El dolor se ha transformado.
Con esto llegamos a la conclusión de que los bloques impares presentan un carácter subjetivo y se centran en el sentimiento doloroso-esperanzado del poeta, mientras que los bloques pares nos ofrecen una mirada pretendidamente objetiva sobre la muerte en sí misma.
Rasgos lingüísticos y estilísticos
Pasando a comentar los rasgos lingüísticos y estilísticos, prestaremos atención al nivel comunicativo o textual, donde abunda la ausencia de conectores entre las distintas estrofas. Sin embargo, la recurrencia léxica y semántica asegura la cohesión interna de todo el texto. Los campos semánticos que predominan son los de la naturaleza (tierra, huerto, amapola...), que se ven reforzados por los paralelismos ("temprano... temprano"). En todo el poema predominan las funciones expresiva y poética del lenguaje.
Nivel morfosintáctico y léxico
En el nivel morfosintáctico destaca la modalidad desiderativa de las oraciones en los bloques impares y enunciativa en los pares. Las oraciones son simples o coordinadas copulativas, como corresponde a un discurso atravesado por una emoción trágica.
- Sustantivos: Se usan concretos (tierra, lluvia, caracola) para expresar la inmediatez real de la muerte, y abstractos (muerte, vida, consuelo) para otorgar profundidad y gravedad a los hechos.
- Adjetivos: Predominan los explicativos (manotazo, duro, hachas) que intensifican la emoción de violencia, y los especificativos (muerte enamorada, vida desencantada).
- Verbos: Predomina el tiempo presente; sin embargo, cuando hace referencia a la esperanza para esa amistad, usa el futuro.
Dentro de los recursos expresivos, resulta muy significativo que el poema esté articulado en la estrofa clásica del terceto encadenado. Las figuras de repetición desempeñan un papel muy importante, como los paralelismos ya señalados y las frecuentes enumeraciones.