El Dualismo de Platón: El Viaje Inmortal del Alma entre Cuerpo y Conocimiento
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El Dualismo Antropológico de Platón
Si a algo hay que aplicar la ironía socrática según Platón, es a ciertas creencias a las que hemos llegado por culpa de los sentidos. Estos nos muestran una opinión o apariencia (doxa), pero generalmente son falsas y debemos ponerlas en duda.
La célebre frase de Sócrates, «Solo sé que no sé nada», surge precisamente al tomar conciencia de esta limitación. Este enfoque de Platón es puramente socrático: las percepciones sensoriales son apariencias construidas por la mente.
Cuerpo y Alma: Las Dos Realidades del Ser Humano
Platón tiene que explicarnos: ¿Qué es la mente? Ya que decía que construía apariencias falsas. Para él, un ser humano se compone de dos partes:
- Cuerpo: La parte material, mortal y fuente de percepciones engañosas.
- Alma (psique): La parte no material, inmortal, racional y la más importante.
Esta era su forma de ver al ser humano, y el alma para él era lo más importante, sin descuidar el propio cuerpo.
La Influencia del Orfismo
Se dice que esa manía de darle más importancia al alma se debe a la influencia del orfismo. Los órficos pensaban que el alma era la parte más importante y lo demás, secundario. Sus ideas venían de Orfeo, un personaje mítico que se convirtió en el representante de la existencia del alma más allá de la muerte. Los órficos consideraban que la vida de ultratumba era mejor que estar vivo, por eso le daban tanta importancia al alma.
El Mito de las Almas: El Viaje Inmortal
Platón asume que tenemos un alma inmortal que seguirá un destino importantísimo para el ser humano. Para ello, nos cuenta el mito de las almas:
«El cuerpo muere, pero el alma no. Al principio, el alma no sabe lo que ha pasado; está aturdida dando vueltas alrededor del cuerpo, pero cuando aparece Hermes, la guía hacia el reino de Hades, que es el reino de los muertos.
Decían que, al llegar al mundo de los muertos, según la mitología griega, se llegaba a la orilla de un río y se pagaba a un barquero para cruzar. Según Platón, cuando las almas llegaban, eran sometidas a un juicio rápido en el que, según lo que hubieras hecho, te daban tres alternativas:
- Los virtuosos: Si te has portado muy bien, irás a los Campos Elíseos, pero son muy pocos. A estos se les permitía recordar su vida en la Tierra.
- La mayoría: A la masa se le borra toda la memoria y el alma no puede recordar nada. Pueden estar miles de años fluyendo en un proceso de limpieza.
- Los peores: Son castigados a penas eternas, pero también son la minoría.
El Mundo de las Ideas y el Olvido
Cuando el alma queda completamente limpia, va a un lugar donde se conservan todas las ideas de la realidad, de todas las cosas que hay en el mundo. Es como si dijéramos que el mundo físico es una copia de esas ideas.
Tanto las ideas como el alma no son materiales y son eternas, pero solo las ideas son inmutables, es decir, no cambian.
Cuando las almas entran en ese mundo, aprenden todo, toda la verdad sobre las cosas. Desde aquí, las almas se introducen en otro cuerpo (reencarnación).
El Cruce del Río Leteo
Durante este paso, las almas, antes de volver al cuerpo, tienen que cruzar el río Leteo (el río del olvido). Allí tienen mucha sed y todas se paran a beber. Al sumergirse en el agua, todas las ideas quedan escondidas, pero no se borran. Las almas, al llegar al cuerpo, tienen las ideas, pero tapadas. No todas beben lo mismo; unos beben más que otros, por lo que tendrán más dificultad para recuperarlas.
Y al fin, volvemos a nacer».
Conclusión: Conocer es Recordar
Platón nos quiere contar que el alma es inmortal, ha vivido numerosas vidas y conoce toda la verdad, pero al volver al cuerpo, estos conocimientos quedan tapados u olvidados. Por tanto, para Platón, el proceso de aprendizaje no es más que un proceso de reminiscencia: recordar lo que el alma ya sabía.