El dormitorio de Van Gogh en Arlés: Un análisis pictórico
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El dormitorio de Van Gogh en Arlés
Un análisis pictórico
Vincent van Gogh pintó cerca de 200 cuadros en Arlés. Tras un incidente con Gauguin y su posterior internamiento en un psiquiátrico, donde pintó unos 150 cuadros más, Van Gogh se trasladó a Auvers bajo el cuidado del doctor Gachet. En 1890, se suicidó. Su obra abarca autorretratos, paisajes, naturalezas muertas y retratos.
El dormitorio en Arlés (1889, óleo sobre lienzo, Museo de Orsay)
Van Gogh realizó tres versiones casi idénticas de su dormitorio. La primera, de octubre de 1888, se conserva en el Museo Van Gogh de Ámsterdam y sufrió daños en una inundación durante la hospitalización del artista. Casi un año después, pintó dos copias: una en el Instituto de Arte de Chicago y otra, de menor tamaño, en el Museo de Orsay para su familia en Holanda. Las tres versiones están descritas en sus cartas y se distinguen por los cuadros en la pared derecha.
El dormitorio en Arlés nos introduce en la intimidad del artista, quizás más que muchos de sus autorretratos. La perspectiva, con su característica «torsión», aporta el sello personal de Van Gogh. Amuebló la habitación con simplicidad espartana, casi monacal, como un remanso de paz. Parece querer contrastar la tranquilidad del hogar con su desorden interior.
La perspectiva presenta un ligero desequilibrio: el cabezal de la cama no forma ángulo recto con la pared y el suelo parece huidizo. La representación de los objetos es novedosa: los pies de la cama se ven desde abajo, mientras que la silla, la almohada y la mesa se ven desde arriba. Esta perspectiva personal y la peculiar aplicación del color dotan a la obra de un simbolismo característico de Van Gogh. Seguro de sí mismo, el artista se incluye en la escena a través de su autorretrato colgado en la pared.
Van Gogh abandona sus texturas y formas tradicionales, creando una superficie plana de inspiración oriental, mezclando la tradición europea con la simplificación japonesa que tanto admiraba. Delimita los objetos con gruesas líneas oscuras para lograr mayor volumen. Sustituye el blanco original de las paredes por un azul claro, complementario de los naranjas y amarillos predominantes, reforzando la viveza del color. Las formas perfiladas recuperan el dibujo y la expresividad a través del color. Los contornos son duros y angulosos. La pincelada es pastosa, gruesa, corta y vigorosa, aplicada a veces directamente del tubo.
En sus cartas, Van Gogh explica que pintó la obra para expresar la tranquilidad y sencillez del dormitorio a través del simbolismo del color. La influencia de los grabados japoneses, que él mismo reconoció, es evidente.
La habitación, de forma trapezoidal, tiene una ventana en la pared del fondo y una puerta a la derecha. La puerta de la izquierda daba a la habitación de invitados, la que preparó para Gauguin. El alojamiento es modesto, con muebles rústicos de pino: una cama, un perchero, dos sillas, una mesilla y unos cuadros.
Las vanguardias históricas del siglo XX
En el siglo XX, las artes figurativas experimentaron una transformación profunda. En uno de sus movimientos, la abstracción, la representación dejó de ser figurativa. Esta revolución transmitió las nuevas concepciones intelectuales y sociales de su momento histórico. Los cambios filosóficos, científicos y políticos exigieron al arte una nueva forma de afrontar la realidad. La aparición del psicoanálisis de Freud y la teoría de la relatividad de Einstein llevaron a la pintura a posturas desconcertantes. El pintor se dio cuenta de que el espacio y la materia eran realidades diferentes a las visibles y que el ser humano era más complejo y profundo.