Dinámica Demográfica Española: Evolución de Natalidad y Mortalidad

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Evolución de la Natalidad y Mortalidad en España: Un Recorrido Demográfico

1. Conceptos Fundamentales

Este documento se basa en una gráfica sobre la evolución del índice de natalidad y mortalidad en España desde 1940 hasta la actualidad. En primer lugar, es crucial aclarar los términos:

  • Natalidad: Es el número de nacimientos que se producen en un lugar, generalmente, por cada mil habitantes.
  • Mortalidad: Es el número de defunciones que se producen en un lugar, por cada mil habitantes.

2. Tendencias Generales y Factores Históricos

Como podemos observar en la gráfica, tanto la natalidad como la mortalidad han descendido desde 1940 hasta la actualidad. Esto se debe, en gran medida, a las mejoras en sanidad y a las mejoras generales en las condiciones de vida.

2.1. Tasas Altas Pre-1940

Las tasas de natalidad altas se debían a las convicciones religiosas, a la ausencia de métodos eficaces de control de la natalidad y a la necesidad de procrear para asegurar con los hijos el trabajo y los ingresos familiares de una parte de la población rural, pero también del proletariado urbano.

Las tasas altas de mortalidad se debían a la ineficiencia de la medicina y a las deficiencias de los sistemas sanitarios. En la etapa anterior a 1940, la mortalidad catastrófica se debía a epidemias, guerras o crisis de subsistencias. La peste, el tifus, la viruela, el cólera, la fiebre amarilla, etc., eran responsables de la mortalidad catastrófica hasta finales del siglo XIX en toda Europa. Los descubrimientos médicos que se consiguen a partir de 1870 y la difusión de las vacunas hicieron desaparecer enfermedades que provocaban una tasa muy alta de mortalidad infantil (sarampión, etc.).

2.2. Periodo de Transición (1940-1975)

Después, hay otra fase en la que se mantienen altos los valores de la natalidad, mientras la mortalidad desciende rápidamente. A partir de entonces, la natalidad se recupera, pero desciende con rapidez a consecuencia de la crisis económica de 1929 y de los años de inestabilidad política de la Segunda República. La Guerra Civil produjo una mortalidad bélica.

La dictadura franquista frenó el descenso en el número de nacimientos. En este periodo, la tasa de natalidad se mantuvo alta (1940-1975), entre el 19 y el 22 por mil, frenando su tendencia a disminuir. Ello se debe a la política natalista impulsada en los años de la dictadura franquista, que produjo sus efectos hasta 1960, porque después la emigración a Europa dejó sentir sus efectos. Mientras, la mortalidad descendió con rapidez por la generalización del sistema de salud y por el rejuvenecimiento de la población que producían las altas tasas de natalidad. Al final de esta fase, la natalidad todavía presentaba tasas cercanas al 20 por mil y la mortalidad no sobrepasaba el 9 por mil.

Las ayudas económicas a las familias numerosas (a partir de 4 hijos), la penalización del aborto, la persecución de las parejas de hecho y la prohibición de la venta de anticonceptivos, todo ello acorde con el pensamiento católico, aseguraron valores de la tasa de natalidad por encima del 20 por mil hasta los años 60 del siglo pasado. Las tasas de mortalidad descendieron como resultado del descenso de la mortalidad infantil, que fue muy notable. Esa recuperación relativa de la natalidad se produjo en los años de posguerra, en los que una parte de la población española conoció grandes necesidades para sobrevivir.

3. La Transición Demográfica y el Escenario Actual

Después del descenso brusco de la natalidad hasta quedar por debajo del 10 por mil y con una tasa de mortalidad cuyos valores subieron a finales del siglo XX, España ha terminado su transición demográfica.

En la actualidad, el número de hijos por mujer ya no garantiza el reemplazo generacional, debido a la incorporación de la mujer al trabajo. En lo sucesivo, la edad media de los españoles aumentará muy deprisa y, a pesar de los niveles de paro, el mercado de trabajo necesitará que se incorpore más población activa.

Es en esta situación en la que se produce el debate sobre la necesidad de acoger a inmigrantes extranjeros que cubran la demanda de trabajos más duros y peor pagados, que no podrán desempeñar las generaciones cada vez menos numerosas de españoles a partir del año 2010.