El Despertar del Alma y el Mito de la Caverna en la Filosofía de Platón
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Platón y el Alma: ¿Quién soy yo?
Platón piensa que la realidad está dividida en dos mundos: el Mundo de las Ideas, en el cual se encuentran los conocimientos ciertos, eternos e inmutables, al que se puede llegar únicamente mediante la razón; y el Mundo de los Sentidos, es decir, el que percibimos por los sentidos, donde se encuentran copias imperfectas de los conocimientos del Mundo de las Ideas.
Aparte de la realidad, Platón tenía la idea de que el cuerpo humano también tenía una parte de cada mundo. El cuerpo forma parte del Mundo de los Sentidos, ya que este fluye; los sentidos también pertenecen a este porque están ligados al cuerpo. En cambio, el alma ya existía antes de meterse en el cuerpo y pertenecía al Mundo de las Ideas. Por ello, esta ya conoce las ideas perfectas y, al caer en un cuerpo humano, las olvida.
El Proceso del Recuerdo y el Eros
Entonces, empieza a experimentar el Mundo de los Sentidos, lo que le va recordando su verdadero origen; es decir, que ver las copias imperfectas de las cosas le hace caer en la cuenta de que conoce su “molde”. La añoranza que se crea hacia su lugar de origen, Platón la llama “eros”, que significa amor. Esta despierta el alma, produciendo una inquietud en la persona por conocer la verdad.
Pero no es tan fácil de conseguir, ya que hay que cultivar la razón para poder dejar atrás los sentidos que nos mienten y ocultan. El fin del camino es la muerte, ya que solo cuando morimos, el alma va a la realidad absoluta. El alma para Platón es inmortal y pertenece al Mundo de las Ideas, pero al caer en un cuerpo lo olvida; no obstante, los acontecimientos la despiertan, creando una añoranza que genera una inquietud en la persona por conocer este lugar, es decir, la verdad. Solo con el amor (“eros”) y la verdad, dejando atrás los sentidos, se puede conocer el Mundo de las Ideas.
La Alegoría de la Caverna: ¿Quién soy?
Platón cuenta una alegoría que ilustra la teoría de las ideas y, además, explica la situación del hombre respecto al conocimiento. Este mito ayudaba a entender el modo en el que Platón concebía la relación entre el Mundo Sensible y el de las Ideas.
En una caverna, hay prisioneros atados de pies y manos, sentados cara a la pared en la cual se muestran unas sombras. Detrás de ellos hay un muro alto que oculta a personas que pasan levantando objetos, los cuales se ven reflejados en la pared ya que detrás arde una hoguera. Estos prisioneros han estado ahí desde que nacieron, solo pudiendo observar el “teatro de sombras”.
El Camino hacia la Verdad y la Filosofía
Uno de ellos consigue liberarse y averiguar la realidad sobre lo que había estado viendo toda su vida; lógicamente, en un principio, la luz le cegará. Una vez descubierto “la verdad”, averiguaría que hay más: la caverna tiene salida a la naturaleza, lo que le cegaría aún más. Después de haberse restregado los ojos, podría contemplar y admirar la naturaleza que siempre le había sido negada, pudiendo darse cuenta de lo realmente bella que es. Entonces, tiene la opción de quedarse allí para su uso y disfrute único o bajar a por los demás prisioneros.
Decide lo segundo, pero al intentar convencerlos sobre la verdad, se lo niegan y acaban matándole. Platón, lo que quiere explicar con este mito, es que el prisionero que consigue liberarse de los grilletes no lo hace solo, sino que es ayudado por la filosofía. Por ello, defiende que los filósofos descubren aquello que se nos esconde: la verdad.
Simbolismo de las Sombras y la Razón
Las sombras hacen referencia a las imágenes o las opiniones que percibimos sobre las cosas a partir de los sentidos, de ahí la idea de que estos nos engañan. Para emprender el camino hacia la verdad, tenemos que aprender a cultivar la razón, que es la que nos da el conocimiento científico y nos muestra la realidad, es decir, la esencia de las cosas. Más adelante, como hemos dicho, la luz ciega y puede incluso hacer que volvamos para atrás, y ahí es donde vuelve a aparecer el papel de la filosofía, que nos ayuda y nos hace descubrir esta maravilla.
Por último, se piensa que hace referencia a su maestro Sócrates al final, cuando cuenta que al “prisionero liberado” lo matan.