El Desastre del 98: De la Guerra de Cuba al Tratado de París
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La Crisis del 98: La liquidación del Imperio colonial
Los antecedentes en Cuba
La guerra independentista en Cuba se inicia en 1868 con el Grito de Yara. Es la Guerra Larga el antecedente del proceso independentista; se trató de una revuelta colonial en contra de España que escondía un conflicto interno entre civiles y españoles. Este conflicto se inició con el Manifiesto de Céspedes (1868) y finalizó con la Paz de Zanjón (1878), aunque no acabó del todo, ya que dio lugar a la Guerra Chiquita.
Los problemas entre Cuba y España fueron sobre todo económicos, ya que Cuba era la colonia más importante y los beneficios de su mercado equilibraban el déficit comercial crónico. Pero España no podía absorber toda la producción cubana, ni surtirles todos los bienes que necesitaban. Por todo ello surgieron tensiones políticas.
- El partido Unión Constitucional, formado por la oligarquía española latifundista, era partidario del proteccionismo y se negaba a la autonomía.
- El Partido Liberal, integrado por criollos y clases medias urbanas, defendía la autonomía.
- En 1892, José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano pidiendo la independencia.
El inicio de la guerra en Cuba y en las Filipinas
La guerra por la independencia se inició en 1895 con el Grito de Baire. Martí y Máximo Gómez redactaron el Manifiesto de Montecristi. Cánovas envió a Martínez Campos y a 200.000 soldados para acabar con la rebelión. La guerra fue dura por las condiciones geográficas y climáticas, y las enfermedades que atacaban a los soldados del ejército español los hizo fracasar por el apoyo de sus contrincantes. Martínez Campos dimitió y fue sustituido por Weyler, partidario de la guerra total.
En las Islas Filipinas estalló también la insurrección de 1896 dirigida por Aguinaldo. España envió a ejecutar a José Rizal, líder de la Liga Filipina, y firmó la paz con los rebeldes en 1897.
La Guerra Hispano-Americana
Los liberales subieron al poder y Sagasta concedió la autonomía a Cuba. EE. UU. declaró la guerra a España por la voladura en 1898 del acorazado Maine, cuyas causas se desconocen. McKinley amenaza con la intervención si España no abandona Cuba y vuelve a proponer la compra de la isla, que de nuevo es rechazada. Declara la guerra a España en abril de 1898, exigiendo la renuncia a Cuba en tres días. La mayoría estaba a favor de la guerra, pero los altos cargos sabían que les esperaba una derrota. Republicanos y anarquistas eran los únicos en contra.
La guerra tuvo dos escenarios:
- En Filipinas se destroza la flota española.
- En el frente antillano, la escuadra del almirante Cervera quedó bloqueada en Santiago de Cuba por la flota americana.
La vencida España fue obligada a aceptar las condiciones de EE. UU. y firmó el Tratado de París en diciembre de 1898. Fue el fin del Imperio español. Cuba fue declarada independiente, quedando bajo la protección de EE. UU.; en 1902, Estados Unidos tenía el derecho de intervenir en los asuntos internos de la nueva república. España cedió Puerto Rico, la isla de Guam y Filipinas a EE. UU., quedando únicamente los archipiélagos de las Marianas, las Carolinas y Palaos, vendidos a Alemania.
Las consecuencias
La pérdida de las colonias fue conocida como el Desastre de 1898, que tuvo consecuencias en todos los ámbitos:
- Consecuencias demográficas: Ya que costó la vida de muchos soldados de clases populares reclutados y otros quedaron heridos, creciendo el antimilitarismo popular.
- Consecuencias económicas: Subieron los precios y se agravó la crisis.
- Consecuencias políticas: Desatándose una polémica donde algunos periódicos culpaban a los militares del desastre, creando resentimiento en los militares. La Restauración se mantuvo y surgió el Regeneracionismo, cuyos representantes fueron Joaquín Costa y Lucas Mallada, que proponían reformas políticas, educativas y culturales para mejorar la situación.
- Consecuencias ideológicas: El desastre provocó una crisis de la conciencia nacional, una intensa conmoción moral, un sentimiento de impotencia y pesimismo que marcó las obras de los autores de la Generación del 98.