La Década Ominosa: Represión, Reformas y el Conflicto Sucesorio en la España de Fernando VII (1823-1833)

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La Década Ominosa (1823-1833)

Los primeros años fueron de una acentuada represión política, con juicios de purificación del ejército. Muchos liberales abandonaron España. Estos instrumentos represivos desataron un clima de persecución de tal entidad en las personas y en las conciencias que la historiografía liberal denominó como ominosa o abominable a esta década.

Restauración y Reformas Administrativas

Fernando VII restableció las instituciones anteriores a 1820, aunque algunas no subsistieron, como la Inquisición. No se trataba, pues, de una simple restauración del Antiguo Régimen, hasta el propio monarca era consciente de que debía modernizarse. La labor de los gobiernos se centró, junto a la labor represiva, en la reforma de la Hacienda y la administración.

Se hacía necesaria una reforma fiscal. Esta fue llevada a cabo por Luis López Ballesteros, ministro de Hacienda.

Se llevaron a cabo cambios en la administración del Estado, entre los que destacan:

  • Creación del Consejo de Ministros
  • Promulgación del Código de Comercio
  • Creación del Banco de San Fernando (antecedente del Banco de España)
  • Fundación de la Bolsa de Comercio en Madrid

El Surgimiento del Carlismo

Aunque Fernando VII era todo menos moderado, las reformas y la suavización del Antiguo Régimen (sobre todo la no restauración de la Inquisición) extendieron la idea entre los absolutistas de que el rey estaba en manos de los liberales. El propio hermano del rey, Carlos María Isidro, estaba en esa línea y en torno a él empezaron a organizarse los más radicales.

Fruto de este clima fueron las sucesivas insurrecciones carlistas. La más importante tuvo lugar en Cataluña en 1827, fue la Guerra de los Agraviados o Malcontents. Los rebeldes reclamaban el programa típico del absolutismo: Carlos María Isidro como rey y la restauración de la Inquisición.

La Cuestión Sucesoria

El rey quería asegurar la sucesión ya que no tenía descendencia. Casado por cuarta vez con María Cristina de Borbón, se anunciaba el embarazo de la reina. Antes se había publicado la Pragmática Sanción que derogaba la Ley Sálica, lo que permitía reinar a las mujeres. En 1830 nacía una niña, la futura Isabel II.

Este acontecimiento radicalizó a la facción carlista, que apoyaba como sucesor a Carlos María Isidro. En 1832 tuvieron lugar los Sucesos de La Granja, una confusa sucesión de acontecimientos: aprovechando una transitoria crisis de salud, Fernando fue convencido por los absolutistas para firmar la derogación de la Pragmática Sanción, lo que suponía que su hija no podría reinar. Pero, tras recuperarse, el rey, presionado por los anticarlistas, revocó dicho documento, cambió el gobierno por uno más moderado y dejó como heredera a su hija Isabel.

El clima de guerra civil se anunciaba cuando Fernando VII falleció e Isabel II, con solo dos años, fue proclamada reina.