David Hume: Análisis de Impresiones, Ideas, Sustancia y Causalidad
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Hume: Impresiones, Ideas y Crítica a la Metafísica
Al contrario que las impresiones, las ideas son débiles, menos vivas y más difusas.
En general, se diferencian en el grado de fuerza y vivacidad, la inmediatez, y en que la impresión es siempre anterior a las ideas, puesto que sin la primera no se puede dar la segunda. A pesar de sus diferencias, ambas, impresiones e ideas, se dividen en dos grupos: simples y complejas. Estas ideas complejas surgen de la unión de ideas simples, partiendo de nuestra imaginación, que es la facultad de nuestra mente de combinar ideas, aunque esto no implica que dichas ideas abstractas estén fundamentadas en la experiencia. Estas uniones entre ideas simples se establecen partiendo de unas leyes de asociación de ideas: la contigüidad, por la cual una idea conducirá a otra si entre ellas existe una relación de proximidad espacial o temporal; la causalidad, en la que ante los fenómenos que se acostumbran a suceder temporalmente, nuestro entendimiento crea la expectativa de futuro, pero sin tener una certeza absoluta; y la semejanza, en la que asociamos ideas que se parecen en algo.
Hume también dividió el conocimiento en dos tipos: las cuestiones de hecho, que son los juicios de las ciencias empíricas, no pueden tener otra justificación que la experiencia. Son contingentes, ya que afirman que, aunque las cosas son así ahora, podrían no serlo en el futuro. Son a posteriori. Podemos predecir hechos futuros moviéndonos por la probabilidad. Se rigen por el principio de causalidad. Su negación no implica contradicción, sino una falta de adecuación de los hechos. El otro tipo en que Hume divide el conocimiento es en las relaciones de ideas. El conocimiento es necesario, no se puede dar un hecho y su contrario, por lo que su negación es algo contradictorio. Son a priori. Se basan en las matemáticas. Su verdad depende de su coherencia interna y no de lo que suceda en la realidad. Cualquier afirmación de otro tipo que no pertenezca a las cuestiones de hecho o a las relaciones de ideas está fuera de nuestro conocimiento. Las ciencias posibles de conocer son las matemáticas y la ciencia inalcanzable a nuestro conocimiento es la metafísica.
Crítica de la idea de sustancia y de causalidad
Para Hume, la sustancia es una realidad subyacente a las impresiones. Dado que el filósofo criticaba la metafísica, cuyo concepto clave es la ya citada sustancia que está compuesta por las ideas de yo, mundo y dios. Estas ideas son creencias fruto de nuestra imaginación, por lo que no se pueden experimentar. En este caso, sin experiencia no podemos tener una impresión de ello, y, por tanto, tampoco una idea. Son conceptos vacíos, no son más que opiniones. Partiendo de que el conocimiento es negado por todo aquello que vaya más allá de nuestras impresiones y nuestras ideas, y, por tanto, más allá de nuestra experiencia, Hume, para justificar su crítica a la sustancia y, en consecuencia, a la metafísica, nos explica lo siguiente.
En lo referente al mundo, si no se percibe el mundo por medio de las expresiones no existe ese mundo. Solo podemos afirmar la realidad de nuestras impresiones y como las percepciones solo existen en el momento que son percibidas es absurdo suponer que los objetos existen o no cuando no son percibidos. Sobre la idea de dios, dado que no es posible observarlo ni tener un conocimiento empírico, puesto que por definición es imperceptible, no podemos tener una impresión de él, y por tanto, tampoco una idea. Finalmente, sobre nosotros mismos, solo tenemos intuición de nuestras impresiones. El yo es un haz de impresiones que se suceden unas tras otras. Al igual que sucedía con el mundo, creemos en el yo, pero no lo conocemos en sentido estricto.
En conclusión, Hume piensa que de todas formas, nos es útil pensar en estas creencias, por lo que acaba cayendo en el escepticismo, no podemos vivir sin pensar en dichas creencias pero no podemos ir más allá de ellas.
En su crítica a la causalidad, parte del principio filosófico de esta: dado un efecto ha de haber una causa que lo ha producido.