Crisis de la Restauración en España: Del Desastre de Annual al Golpe de Primo de Rivera (1909-1923)
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 7,09 KB
Disturbios y Semana Trágica (1909)
Los disturbios se iniciaron con el envío de reservistas desde Barcelona y Madrid al protectorado de Marruecos, donde se habían producido ataques de las cabilas rifeñas al ferrocarril. Se convocó la huelga general el día 26 de julio, que derivó en una revuelta popular con sucesos muy violentos (el 27 de julio, llegó la noticia del desastre en el Barranco del Lobo): barricadas, volcamiento de tranvías, quema de conventos y enfrentamientos entre la policía y los huelguistas. Hubo más de 100 muertos, 300 heridos y 60 edificios destruidos, sobre todo conventos.
Se declaró el estado de guerra y el ejército acabó con la revuelta. La represión fue dura y arbitraria, y se ejecutó al pedagogo anarquista Francisco Ferrer i Guardia. La oleada de protestas provocó la caída de Antonio Maura y el traspaso del poder a los liberales. En las elecciones de 1910, la alianza de socialistas y republicanos llevó a Pablo Iglesias a conseguir un escaño.
El gobierno de José Canalejas (1910-1912)
José Canalejas presidió el nuevo gobierno liberal (1910-1912) con un programa regeneracionista:
- Suprimió los impuestos de consumos.
- Reformó el servicio militar obligatorio en tiempo de guerra.
- Aprobó la Ley del Candado, que prohibía la instalación de nuevas comunidades religiosas.
- Tramitó la Ley de Mancomunidades, con la que pretendía canalizar las reivindicaciones autonomistas catalanas; no fue aprobada en el Senado.
José Canalejas fue asesinado en Madrid en un atentado terrorista. El rey llamó al conservador Eduardo Dato, pero un sector de los conservadores no aceptó su liderazgo y, encabezado por Maura, formó el Partido Maurista, lo que dividió a los conservadores. Desde 1914, los gobiernos llevaron a cabo una política aplazada de los proyectos regeneracionistas.
España ante la Primera Guerra Mundial (1914)
España se declaró neutral. La guerra estimuló la economía, ya que potenció la industria y multiplicó las exportaciones. Sin embargo, como consecuencia de la demanda exterior se produjo una inflación que no fue compensada con el equivalente aumento de los salarios, lo que provocó escasez de productos básicos y ambos, por el alza de los precios, afectó a las clases trabajadoras.
La crisis de 1917
Entre junio y agosto de 1917 se dan tres revoluciones que no se conectaron entre sí, pero que habían puesto en evidencia el agotamiento del sistema.
Las Juntas de Defensa
Las Juntas de Defensa, creadas por oficiales de baja y media graduación, reclamaban aumento salarial y rechazaban los rápidos ascensos de los africanistas. En junio publicaron un manifiesto y se negaron a disolverse. El gobierno del conservador Eduardo Dato tuvo que reconocer a las Juntas de Defensa como portavoces del ejército. El gobierno encontraba en el ejército un firme apoyo ante las revueltas sociales; realmente, empezaba a depender de él.
La Asamblea de Parlamentarios
En julio, la oposición reclamó la ruptura de las Cortes, que habían sido cerradas por el gabinete liberal de Romanones desde febrero. Ante la negativa gubernamental, la Lliga Regionalista de Cambó, los republicanos de Melquíades Álvarez y Lerroux y los socialistas convocaron en Barcelona una Asamblea de Parlamentarios, reclamando la formación de un gobierno provisional y la convocatoria de Cortes Constituyentes. Los asistentes a la asamblea fueron disueltos por la Guardia Civil.
La huelga general revolucionaria
En agosto se produjo la huelga general revolucionaria, convocada por la UGT, con respaldo de la CNT, en protesta por los despidos de trabajadores y para secundar la huelga de ferroviarios de un mes antes, que había paralizado al país. Tuvo éxito en Barcelona, Madrid y Bilbao, y en las cuencas mineras asturianas, donde fue reprimida por el ejército. El balance fue de más de 70 muertos, 100 heridos y unos 2000 detenidos. La dura represión tuvo consecuencias, y el sistema político de la Restauración entró en su declive definitivo.
Los años 1918 a 1923: instabilidad
Los años 1918 a 1923 fueron de instabilidad. El turno pacífico se acabó y se sucedieron gobiernos de concentración que fracasaron. Empeoró la coyuntura económica: al terminar la Primera Guerra Mundial se produjo el cierre de fábricas y minas por el descenso de las ventas, aumentando el paro. Creció la conflictividad social, ganó fuerza el sindicalismo y hubo más huelgas.
A partir de 1919, el enfrentamiento entre trabajadores y patronos fue de extrema violencia, sobre todo en Barcelona, donde la patronal creó el Sindicato Libre para actuar contra los líderes del movimiento obrero, valiéndose del pistolerismo. Se puso en práctica la Ley de Fugas. Los sectores radicales del anarquismo respondieron con actos violentos, atentados y asesinatos, como el del líder político Eduardo Dato y el del líder anarquista Salvador Seguí.
La guerra de Marruecos
Marruecos era de vital interés para los mandos del ejército. Sin su imperio ultramarino y cada vez más aislada de Europa, España trató de participar en el reparto de África. Tras la Conferencia de Algeciras (1906), España obtuvo el reconocimiento definitivo de sus derechos sobre el norte del territorio.
La población rifeña (en las montañas del Rif, donde se localizaban minas de hierro) estaba dividida en tribus o cabilas, reacias a renunciar a su independencia. Las cabilas rebeldes seguían al líder Abd-el-Krim, organizador de una ofensiva de guerrillas contra los españoles.
En 1921, el general Silvestre, sin contar con el alto comisario en Marruecos (máxima autoridad del ejército español en Marruecos), general Berenguer, decidió atacar a Abd-el-Krim en una expedición suicida que puso en peligro todo el protectorado y se saldó con una terrible derrota: el Desastre de Annual, donde casi todos sus hombres fueron masacrados por los rifeños (12.000).
En Madrid, el Parlamento pidió responsabilidades y se inició un expediente, el Expediente Picasso, que nunca llegó a verse por el golpe de Primo de Rivera. Durante la investigación se nombró al rey, pues algunos consideraban que Silvestre, amigo personal del monarca, actuó en contacto con Alfonso XIII saltándose el escalafón. Tanto el desastre como la investigación posterior causaron un profundo malestar en el ejército.
El golpe de Primo de Rivera (1923)
Ante esta situación, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, con el beneplácito del rey, proclamó el estado de guerra en 1923. El rey se negó a destituir a los sublevados y el gobierno dimitió. Alfonso XIII entregó el poder a Primo de Rivera, consumando el golpe de Estado. La Constitución de 1876 quedaba anulada y se abría un abismo entre la monarquía y la clase política que la había sostenido.