Corrientes Filosóficas Contemporáneas: Marxismo, Existencialismo y Nihilismo
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 2,47 KB
Marxismo
El marxismo es una escuela filosófica que tiene su origen en el siglo XIX con el pensamiento de Marx y Engels. Se define como un discurso de carácter materialista que entiende la realidad material en contraposición al discurso idealista.
- Materialismo histórico: Entiende la historia como el fruto de los constantes enfrentamientos de las clases sociales.
- Dimensión práctica: Defiende la filosofía no solo como un instrumento teórico, sino como una herramienta para intervenir en la realidad y transformarla.
A lo largo del siglo XX, el marxismo ha conocido múltiples desarrollos vinculados con acontecimientos políticos, como la Revolución Rusa, en la que destacan filósofos como Lenin.
Existencialismo
El existencialismo es una escuela filosófica del siglo XX cuyos máximos representantes son Sartre y Heidegger. Esta corriente plantea que la existencia precede a la esencia; es decir, el ser humano nace sin una esencia establecida y la va construyendo a través de sus actos.
- Libertad radical: Sartre afirmó que estamos «condenados a la libertad», ya que no podemos dejar de elegir.
- Angustia: Esta libertad produce angustia en el sujeto, quien se ve arrojado al mundo y, debido al carácter ateo del existencialismo, debe tomar decisiones por sí solo.
- Literatura: El existencialismo también cuenta con una corriente literaria destacada, en la que sobresale la figura de Unamuno.
Nihilismo
El nihilismo es un concepto propio de la filosofía de Nietzsche. El término, que procede del latín nihil (nada), posee dos sentidos fundamentales:
- Nihilismo pasivo: Resultado de la decadencia de la cultura occidental. Denuncia que, a consecuencia del predominio del platonismo, el pensamiento occidental es la repetición constante de contenidos agotados.
- Nihilismo activo: Consiste en la negación de los valores asociados a la filosofía platónica para producir nuevos valores.
La «muerte de Dios» abre la puerta a la desaparición de la moral tradicional y coloca al individuo ante la necesidad vital de crearse sus propios valores.