Constitución Española de 1876: Características, Contexto Político y Nacionalismos
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La Constitución de 1876: Un Pilar del Sistema Político Español del Siglo XIX
La Constitución de 1876, promulgada durante la Restauración borbónica, se caracterizó por su brevedad, con tan solo 89 artículos, y su carácter conservador. Surgió de un gran consenso entre las fuerzas liberales con el objetivo de evitar los conflictos políticos que habían marcado las décadas anteriores. Esta constitución fue la de mayor duración en la historia de España hasta la llegada de la Segunda República.
Principios Fundamentales de la Constitución de 1876
- Soberanía compartida: Se basaba en la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, retomando el modelo de la Constitución de 1845.
- Bicameralismo: Se establecían dos cámaras legislativas con poderes equivalentes: el Congreso y el Senado. Los senadores podían ser vitalicios, designados por el Rey, o elegidos por sufragio, mientras que los diputados del Congreso eran elegidos por sufragio. La duración del mandato era de cinco años.
- Poderes del Rey y las Cortes: El Rey ostentaba el poder ejecutivo y compartía el legislativo con las Cortes. Tenía derecho a veto y a disolver las Cortes. Las Cortes, por su parte, tenían la función legislativa.
- Centralismo: Se reforzó el poder central, con leyes aplicables a todo el país. Esto llevó a la supresión de los fueros vascos.
- Elecciones locales: Los alcaldes eran designados por la Corona, mientras que los concejales eran elegidos por los vecinos.
- Religión: Se declaraba la religión católica como la oficial del Estado español, sin permitir otros cultos.
- Derechos individuales: Se reconocían derechos tradicionales como la libertad de reunión, expresión e imprenta, como concesión a los progresistas y liberales demócratas.
El Sistema Político: Turnismo y Caciquismo
El sistema político durante la Restauración se caracterizó por el turnismo de partidos, impulsado por Cánovas del Castillo. Los dos principales partidos eran:
- Partido Conservador: Liderado por Cánovas del Castillo.
- Partido Liberal: Liderado por Sagasta.
El sistema electoral se basaba en el sufragio censitario y estaba fuertemente influenciado por el caciquismo, que manipulaba las elecciones para asegurar el turnismo. Los republicanos, liderados por Castelar, obtuvieron ciertas concesiones durante los gobiernos de Sagasta. Por otro lado, el socialismo, con Pablo Iglesias como figura destacada, fundó el PSOE en 1879, con una ideología marxista que buscaba el poder obrero y la desaparición de la propiedad privada. El anarquismo también ganó fuerza, con dos focos principales en Cataluña y Andalucía (Mano Negra), buscando la desaparición del sistema y del Estado.
El Auge de los Nacionalismos
El nuevo centralismo generó descontento en las regiones periféricas. Los carlistas reclamaban la devolución de los fueros perdidos, y surgieron las primeras reivindicaciones regionales, especialmente en Cataluña y el País Vasco, impulsadas por la pequeña burguesía.
Nacionalismo Vasco
En 1876 se suprimieron los fueros vascos. La burguesía industrial aceptó la situación por motivos económicos, pero la pequeña burguesía se sintió agraviada, defendiendo el mundo rural frente a la industrialización y la inmigración. Se destacaban las diferencias de los vascos con el resto de España, como la lengua propia y una supuesta raza distinta. En 1895 se fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), de corte religioso y nacionalista de centro-derecha, con una base social en la burguesía agraria.
Nacionalismo Andaluz
Los movimientos cantonalistas de 1873 despertaron el regionalismo andaluz. Blas Infante (1885-1936), considerado el padre de la patria andaluza, creó el himno y la bandera de Andalucía en 1918 en Ronda y escribió "Ideal Andaluz" en 1915. Notario de profesión y de familia acomodada, su ideología evolucionó hacia el federalismo. Defendió la Constitución Federalista Andaluza de Antequera y la lucha obrera en el campo andaluz, marcada por el analfabetismo y la pobreza. Blas Infante se convirtió al Islam y visitó la tumba de Al-Mutamid, último rey de la Andalucía musulmana, en pleno conflicto con Marruecos.