Conductismo y Fisicalismos en la Filosofía de la Mente: Teoría de la Identidad y Materialismo Eliminativo

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El conductismo lógico

Es una teoría semántica de la mente que dice que los enunciados referentes a estados mentales son enunciados disposicionales. Y los enunciados disposicionales no pueden ser interpretados como enunciados categóricos singulares, sino como enunciados hipotéticos abiertos: no son informes de estados de cosas, observables o inobservables, sino que explicitan una disposición.

El conductismo fue la corriente dominante en la filosofía de la mente durante la primera mitad del siglo XX. En la psicología surgió como reacción al problema de la introspección: cuando mediante la introspección alguien habla de su mundo mental interior, no hay manera (o no la había entonces) de comprobar la veracidad de sus declaraciones. Pero sin posibilidad de verificación, dicen los conductistas, no hay ciencia posible. ¿Cuál es la solución para la psicología? Debería renunciar a ocuparse de la vida íntima mental y la introspección y, en vez de eso, concentrarse en el comportamiento observable.

Paralelamente a estos desarrollos de la psicología fue surgiendo un conductismo filosófico. Este se caracteriza por un verificacionismo que considera carentes de sentido las declaraciones sobre la vida íntima mental que no pueden ser comprobadas. Sin embargo, ¿qué son los estados mentales si no conforman una vida íntima mental de la que se pueda dar cuenta mediante la introspección? Los conductistas responden: los estados mentales son descripciones de la conducta o disposiciones.

El conductismo filosófico ha sufrido una decadencia desde la última mitad del siglo XX, coincidiendo con el ascenso del cognoscitivismo. Los cognoscitivistas rechazan el conductismo debido a varios problemas que consideran insostenibles. Por ejemplo, se puede pensar que el conductismo es contraintuitivo al afirmar que cuando alguien habla de sus punzantes dolores de cabeza está hablando de su conducta.

Fisicalismos

Mientras las concepciones materialistas del hombre se remontan al pensamiento griego, las formulaciones modernas surgen de un enfrentamiento al dualismo cartesiano. La raíz de estos materialismos está, al mismo tiempo, en la filosofía cartesiana: si el cuerpo, según Descartes, funciona como una máquina compleja, ¿no podría la mente explicarse también por principios mecánicos semejantes? Las respuestas materialistas en el pensamiento moderno surgen, así, de una radical confrontación con el dualismo cartesiano: no existe la mente o, de forma atenuada, deben identificarse y concebirse sus relaciones como relaciones entre sistemas físicos y/u orgánicos.

La teoría de la identidad

Lo que sostiene la teoría de la identidad psicofísica es que los (tipos de) estados mentales se identifican con los (tipos de) estados neurológicos. Esta tesis significa:

  1. Aquello a lo que se refieren las descripciones psicológicas y neurológicas es una misma realidad. No existe algo mental, además de lo cerebral (monismo materialista).
  2. La afirmación de que las experiencias psicológicas se identifican con estados cerebrales no es una verdad necesaria ni una identidad lógica. Es una hipótesis científica que expresa una verdad contingente.
  3. La tesis defiende una identidad en sentido estricto, no de una mera semejanza o de un paralelismo.

Esta propuesta los teóricos de la identidad la hicieron como una hipótesis empírica. Pero la teoría de la identidad como programa de investigación terminó en un estrepitoso fracaso, puesto que la neurociencia no consiguió demostrar una correlación estricta y precisa entre procesos mentales y cerebrales.

El materialismo eliminativo

El fracaso de la teoría de la identidad hizo surgir el más radical de los materialismos contemporáneos, el materialismo eliminativo, cuya tesis central es que no existen ni los estados ni los procesos mentales, y pensar lo contrario es seguir en un error de milenios.

La psicología popular o de sentido común, basada en los estados mentales, es una teoría falsa y, por tanto, abocada a la desaparición. En el futuro, el desarrollo de la neurología irá explicando cada vez más cosas que hasta ahora explicaba esa psicología popular, hasta que esta desaparezca totalmente.