La Concepción Aristotélica de la Vida: Alma, Inmanencia y Potencia
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La Concepción Aristotélica de la Vida y el Ser
El movimiento (kínesis) y la definición de vida
Los movimientos, denominados en griego kínesis, se conocen también como “actos o actividades de lo imperfecto”, pues el objeto no se posee por completo durante la actividad, sino que, al alcanzarse dicho objeto, la actividad precisamente cesa o termina. En atención a las características de la inmanencia, Aristóteles afirma que la vida es la capacidad que tienen algunos seres de moverse desde sí mismos, por sí mismos y para sí mismos (es decir, están dotados de energía, con control de su actividad y actúan en beneficio propio).
Los grados de la vida (o inmanencia)
Estos grados se corresponden con los niveles de profundidad de las actividades vitales (inmanentes) y, según Aristóteles, son tres:
- Vida vegetativa: El primer nivel de inmanencia. Lo forman las actividades que se dirigen a la constitución del cuerpo propio del ser vivo (mediante la nutrición y el crecimiento).
- Vida sensitiva: El segundo nivel. Son las actividades cuyo objeto son los cuerpos, tanto el propio como los demás. Las actividades de la sensibilidad no forman el cuerpo directamente, aunque pueden mediar para que este se forme.
- Vida intelectual: El tercer nivel de inmanencia. Lo configuran las actividades o actos del hombre (o de los seres inteligentes) cuyo objeto no son solo los cuerpos sensibles, sino el ser de las cosas materiales e inmateriales, en cuanto que poseen un ser, una esencia (forma) y un valor (bien) que puede ser entendido y querido.
Junto al nutrirse, sentir y entender, Aristóteles también habla de una cuarta actividad inmanente: el movimiento local. No es posible moverse sin que el movimiento esté afectando vitalmente al ser vivo.
Inmanencia y autonomía
En los tres grados de la vida, a un mayor grado de inmanencia también se corresponde un mayor grado de autonomía. Autonomía significa la capacidad de gobernarse a sí mismos, de ser más o menos independientes de algunas condiciones o de dirigir las propias actividades. El máximo nivel de inmanencia, vida y autonomía solo podría darse en un ser que no requiere de nada distinto de sí mismo para ser y para actuar por sí mismo.
Conceptos Filosóficos Fundamentales
Sustancia y accidentes
En la naturaleza observamos que las cosas cambian en dos niveles metafísicos: el sustancial y el accidental. En los cambios sustanciales no permanece el mismo sustrato, sujeto o sustancia. En los cambios accidentales, sí permanece.
A partir de esta observación de los cambios, se llega a definir:
- Sustancia: “Aquello que es en sí y no se dice de otro”.
- Accidente: “Aquello que es en otro y se dice de otro”, o también, “lo que inhiere en la sustancia”. (Tipos de accidentes: cantidad, cualidad, tamaño, lugar, posición, color, etc.).
Movimiento (cambio), potencia y acto
El alma (acto primero) y las facultades (actos segundos)
El alma es el acto primero de un cuerpo orgánico que tiene la vida en potencia.
Los seres vivos poseen diversas capacidades o potencias (facultades), según su naturaleza específica: las potencias vegetativas, como la nutrición y la respiración; las potencias sensitivas (sentidos externos, sentidos internos y apetitos sensibles); y las potencias intelectuales (inteligencia y voluntad). Cuando las potencias están en funcionamiento, los movimientos de su actividad se llaman “actos segundos” del ser vivo, pues el acto primero es el alma o principio vital, que es previo a las potencias y que permanece de principio a fin, aunque el ser vivo vaya perdiendo la actividad de las facultades.
Acto puro
Esencia, acto de ser y existencia
Hay cosas que son mentales y cosas que son extramentales (pero estas últimas también pueden convertirse, además, en mentales, si las pensamos, queremos, etc.).