Comparativa Económica: Reino Unido (1870-1914) vs. EE. UU. (1919-1939) y las Razones del Librecambismo Británico

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Comparativa del Papel Económico de Reino Unido y Estados Unidos en Distintos Periodos

Reino Unido (1870-1914) vs. Estados Unidos (1919-1939)

Entre 1870 y 1914, Reino Unido se erigió como líder del comercio y la actividad financiera internacional, con un enfoque predominante en la economía exterior. En contraste, Estados Unidos, entre 1919 y 1939, se centró en su mercado interno, destacando como líder en producción industrial. Mientras que Reino Unido adoptó una política de librecambismo, Estados Unidos se inclinó por el proteccionismo. Además, las inversiones británicas se orientaban al largo plazo en el extranjero, mientras que Estados Unidos buscaba rentabilidad a corto plazo. Un ejemplo de la intervención estadounidense en la economía internacional fue el Plan Dawes, que facilitó créditos a Alemania. Asimismo, el presidente Roosevelt implementó el gasto público con fines civiles como parte de su política económica.

El Librecambismo Británico y la Primera Revolución Industrial

¿Por qué Reino Unido no adoptó el proteccionismo?

Para comprender la postura de Reino Unido frente al proteccionismo, es crucial analizar el impacto de la Primera Revolución Industrial en su economía. Hasta 1790, el ejército chino superaba en poderío al británico, y las civilizaciones asiáticas eran consideradas las más avanzadas, con inventos como la brújula, la pólvora, la imprenta y el papel. Además, China había desarrollado un sistema de oposiciones para funcionarios públicos. Sin embargo, la Revolución Industrial alteró este panorama.

Las economías orgánicas avanzadas, como la china, enfrentaban una fuerte presión demográfica sobre los recursos. La escasez de recursos en China se agravaba por la falta de colonias, a diferencia de Reino Unido, que se beneficiaba de un intercambio colombino, el desarrollo de la economía de plantación y la explotación de minerales preciosos. La clave de la industrialización británica fue la explotación del carbón mineral, una fuente de energía alternativa que permitió superar las limitaciones de las economías orgánicas.

La invención de la máquina de vapor en 1712 facilitó el drenaje del agua en las minas de carbón, y en 1709 se introdujo el uso del carbón mineral en los altos hornos de la industria siderúrgica. En la industria del algodón, la invención de la máquina de tejer y la máquina de hilar permitió a Reino Unido competir con los productores indios. La introducción del ferrocarril, inicialmente en las minas y luego con la primera línea terrestre entre Liverpool y Manchester en 1825, revolucionó el transporte.

Segunda Revolución Industrial y Declive Británico

Estos factores consolidaron a Reino Unido como líder económico mundial. Sin embargo, la Segunda Revolución Industrial trajo consigo nuevos desafíos. Reino Unido perdió su liderazgo industrial frente a Alemania y Estados Unidos, que avanzaron en sectores punteros como la electricidad, el acero y la industria química. Reino Unido enfrentó problemas estructurales en educación, financiación, cultura empresarial y política comercial. La educación se centraba en el aprendizaje de oficios, mientras que la financiación dependía de inversiones en el extranjero y el comercio, sin una industria interna sólida. La cultura empresarial británica se caracterizaba por el conformismo, y la política de librecambismo generó desequilibrios en la balanza comercial frente a países proteccionistas.

Reino Unido intentó mantener su rol de líder económico mundial, pero su industria envejecida, el impacto del proteccionismo y la caída del comercio tras la guerra mermaron sus ingresos. La liquidación de inversiones y la pérdida de ingresos de los países deudores agravaron la situación. El retorno al patrón oro reveló una libra sobrevalorada y una menor competitividad en las exportaciones. La crisis de 1929 llevó a Reino Unido a abandonar el patrón oro en 1931, reconociendo su incapacidad para liderar la economía mundial debido a una balanza comercial deficitaria y expectativas negativas que desplomaron las inversiones.

Conclusión: El Fin del Liderazgo Económico Británico

En resumen, Reino Unido mantuvo su política de librecambismo entre 1848 y 1931, creyendo en su capacidad para liderar la economía mundial, a pesar de las advertencias de expertos como Keynes. Sin embargo, una serie de decisiones erróneas y un periodo de declive económico llevaron al país a una profunda crisis, con consecuencias negativas para su sociedad. Finalmente, Reino Unido tuvo que reorientar su enfoque hacia el mercado interno, marcando el fin de su era como líder económico global.