Aristófanes y Lisístrata: El Poder de la Sátira en la Guerra del Peloponeso
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Contexto histórico de Aristófanes
Aristófanes nació en Atenas en el 445 a. C., durante el momento de mayor esplendor de su ciudad. Atenas había consolidado su hegemonía tras vencer a los persas; sin embargo, su creciente poder económico y cultural provocó un inevitable choque frontal contra Esparta.
La Guerra del Peloponeso se extendió desde el 431 al 404 a. C. y concluyó con la derrota militar, política, económica y moral de Atenas.
Producción literaria y obras destacadas
En el 411 a. C., el autor escribió Lisístrata y Las Tesmoforiantes. Esta última aborda el tema de un grupo de mujeres que, durante una fiesta, intentan castigar al trágico Eurípides por haber hablado mal de ellas en sus dramas.
Ya finalizando la guerra, en el 405 a. C., escribió Las ranas, una polémica sobre el arte de Eurípides y Esquilo.
El argumento de Lisístrata
Un grupo de mujeres griegas decide que la mejor forma de acabar con la Guerra del Peloponeso es mediante la abstinencia sexual.
La estrategia de Lisístrata
Lisístrata, una mujer ateniense harta de la ausencia de su marido debido a los constantes conflictos bélicos, decide reunir a un grupo de mujeres de diferentes partes de Grecia. Tras mucho cavilar, les plantea su solución para finalizar la guerra y recuperar a sus esposos: la abstención sexual. En un primer momento, las mujeres se escandalizan, pero tras reflexionar, aceptan y pactan un juramento: excitarían a sus maridos, pero no practicarían el sexo. Cada mujer se encarga de propagar el juramento por toda su ciudad para asegurar que ningún hombre pueda satisfacer sus deseos.
La toma de la Acrópolis
Las mujeres toman la Acrópolis ateniense, donde se custodia el tesoro de la ciudad, evitando así que sea utilizado con fines militares. El coro de ancianos intenta desalojarlas, manteniendo una lucha verbal con el coro de mujeres. Incluso llega un comisario con arqueros, pero no logran su objetivo. La lucha verbal escala a corporal. Ante la presión, algunas mujeres intentan abandonar la causa, pero Lisístrata las convence para que mantengan su posición en la Acrópolis.
Desenlace
Los hombres de toda Grecia comienzan a quejarse, pues sufren las consecuencias físicas de la abstinencia. Finalmente, llegan embajadores desde Esparta para firmar la paz con Atenas, ya que el deseo sexual resulta ser más poderoso que la guerra. Así, cada hombre se reúne con su mujer, celebrando tanto el fin del conflicto como la satisfacción de sus deseos.