Los Tres Argumentos de Descartes sobre la Existencia de Dios

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La Primera Verdad y la Causalidad de la Idea de Dios

¡Una vez que se haya hallado la primera verdad, Descartes continúa ejerciendo la duda! Descartes se da cuenta de que el sujeto no es omniperfecto. Ahora bien, la perfección debe ser inducida en el sujeto por una naturaleza más perfecta, puesto que un sujeto imperfecto no podría crear esa idea y tampoco puede proceder de la nada. Por esta razón, concluye que la idea de Dios ha sido puesta en su mente por una naturaleza perfecta. Esa naturaleza es Dios. Esta vía habla de la causalidad, pero no se refiere al principio de causalidad física, sino a quién ha causado en la mente la idea de Dios.

El Argumento de las Perfecciones y la Prueba Gnoseológica

Esa idea de Dios como naturaleza perfecta debe existir fuera de la mente, puesto que, si no existiera, no sería perfecta; por lo tanto, Dios existe.

Descartes completa este argumento, que se centra en quién ha causado en la mente del sujeto la idea de Dios, con una prueba gnoseológica: el argumento de las perfecciones. Supone que la idea de perfección no es una idea que procede de la experiencia ni puede ser creada por el hombre. El ser humano es un ser imperfecto que conoce la tristeza, la duda o la inconstancia. Pero este ser imperfecto posee en su mente la idea de perfección; por tanto, concluye que es una idea innata que Dios ha puesto en la mente del sujeto. Es decir, Dios es la causa de que tenga la idea de lo perfecto y, además, me ha creado.

La Verdad Matemática y el Argumento Ontológico

A continuación, hablaremos del tercer argumento de Descartes sobre la existencia de Dios, teniendo en cuenta que los tres argumentos son complementarios entre sí. Descartes acude a las matemáticas para analizar la verdad en esta ciencia. El tipo de verdad matemática es la evidencia, tal y como Descartes expone al presentar su argumento. Afirma que una característica de las proposiciones matemáticas es que no nos dicen nada del mundo. Por eso dice Descartes que de la idea de triángulo no se sigue la existencia de ningún triángulo en el mundo.

Aquí Descartes está hablando de los juicios analíticos a priori, que son independientes de la experiencia y no nos dan información de la misma, puesto que la información que nos da el predicado está contenida en el sujeto. Descartes afirma que esto no ocurre con la idea de Dios, puesto que, como ha mostrado en el primer y segundo argumento, el hecho de que tengamos la idea de Dios, o de un Ser Perfecto, sí implica la existencia de ese ser en la realidad.