La Antropología de Platón: Alma, Dualismo y Teoría de las Ideas

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Introducción a la Antropología Platónica

Platón nació en el año 427 a.C. en el seno de una familia aristocrática. De gran trascendencia fue la influencia de Sócrates, que le inclinó a la filosofía. A partir de entonces, se centra en fundamentar las doctrinas políticas en la justicia.

La teoría de las Ideas es la doctrina fundamental del pensamiento de Platón. Esta teoría se plasma en su dualismo ontológico, en el que distingue entre mundo sensible y mundo inteligible. Este dualismo, en cuanto a la percepción del ser humano, se traduce en un dualismo antropológico, influenciado por Sócrates y Pitágoras, quienes defendían la inmortalidad del alma.

Características Clave de la Antropología Platónica

  • Dualismo Alma-Cuerpo

    En primer lugar, Platón propone una antropología dualista: para él, el hombre es un compuesto de alma y cuerpo. El alma es la parte más noble y racional, pertenece al mundo de las Ideas, es inmortal y su unión con el cuerpo es accidental. El alma necesita purificarse y sublimarse; para ello, tendrá que hacer un gran esfuerzo: físico e intelectual. Solo así podrá volver al mundo de las Ideas y lograr de modo pleno el saber de la verdad.

La División Tripartita del Alma

  • La Alegoría del Carro Alado

    En segundo lugar, Platón divide el alma humana en tres partes, para lo cual utiliza una alegoría: la alegoría del carro alado. Se trata de un carro tirado por dos corceles y conducido por un auriga. Uno de los corceles es noble y brioso, y responde con fidelidad a las exigencias del auriga. El otro, en cambio, es indócil, desleal y traidor, por lo que procura constantemente apartar el carro de su camino. En esta situación, el auriga deberá servirse de la nobleza del caballo 'bueno' para vencer las falsedades del caballo 'malo'.

  • Las Partes del Alma y sus Funciones

    Con esta metáfora, Platón distingue las funciones de cada una de las partes del alma:

    • El auriga o conductor: Representa la parte racional del alma, que se encarga de guiar de forma equilibrada y armoniosa a los caballos, es decir, a las otras partes del alma. Es inmortal e inteligente, y a través de ella se alcanza el verdadero conocimiento de las Ideas y se lleva a cabo la práctica del Bien. Reside en la cabeza.
    • Caballo noble: Representa la parte irascible del alma, que posee fuerza y coraje, y sabe obedecer sin ofrecer resistencia. A ella se deben la voluntad, el coraje y la fortaleza. Está situada en el pecho.
    • Caballo malo: Representa la parte concupiscible, que es indócil, rebelde y difícil de conducir. Es la parte más vinculada al cuerpo, fuente de pasiones, impulsos y deseos de placer sensible. Se encuentra en el abdomen.

    En consecuencia, si la parte racional sabe servirse de las disposiciones de la irascible para dominar la concupiscible, el alma puede ascender al mundo inteligible.

Implicaciones Éticas y Políticas

Esta división del alma será la base de la ética y la política de Platón. Así, a cada parte del alma le corresponderá una virtud propia.

Dualismo Gnoseológico y Teoría de la Reminiscencia

Merece la pena destacar la conexión que Platón establece entre la metafísica y la teoría del conocimiento: a cada tipo de realidad le corresponde un tipo de conocimiento. A esta correspondencia entre realidad y conocimiento se le llama dualismo gnoseológico.

El Problema del Conocimiento

Para explicar la duda que surge: ¿Cómo es posible el conocimiento humano si este consiste en ir en busca de lo que no se conoce? Dicho de otra manera, ¿cómo es posible encontrar la verdad si no se sabe cuál es la verdad?

La Teoría de la Reminiscencia

Así, Platón presenta la teoría de la reminiscencia. Para él, el alma existe antes de encarnarse en el cuerpo y conocía ya todas las Ideas. El conocimiento sensible sirve como 'provocación' o estímulo para recordar ese conocimiento perdido.

Ejemplo en el Diálogo Menón

En el diálogo Menón, Sócrates le pide a Menón que le traiga un esclavo para demostrar cómo es posible que recuerde, a través de sencillas preguntas, conocimientos matemáticos que no había aprendido en su vida. Así, Sócrates logra demostrar el teorema de Pitágoras.

Por tanto, todo conocimiento es recuerdo de las Ideas que nuestra alma ha contemplado durante su preexistencia en el mundo inteligible. La ignorancia es el olvido de tales Ideas. El alma es, por tanto, el órgano del conocimiento inteligible y, en cierto sentido, se convierte en mente.