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Miguel Hernández:
(Miguel Hernández es un autor que no podemos encuadrar dentro de ninguna generación, por tiempo pertenecería a la Generación del 27 o a la de posguerra, pero su falta de formación y contacto con los primeros y su prematura muerte hace que se le estudie como un caso aislado).

Vida:

Nace en Orihuela en 1910, de familia muy humilde a la que tiene que ayudar desde muy pequeño, no puede seguir estudios, pero sus ganas de saber le llevan a completar amplias lecturas.

Su vocación poética fue muy temprana, en Orihuela participa en la tertulia literaria de Ramón Sijé y conoce en ella a su futura mujer. Tras un intento fallido, llega a Madrid donde pronto será admirado. La amistad que mantiene con Pablo Neruda será decisiva para su evolución ideológica.

Al estallar la Guerra Civil se alista como voluntario republicano. Sus últimos años son muy tristes, su primer hijo muere, su segundo hijo nace nada más acabar el conflicto, cuando él es encarcelado. Muere de tuberculosis en Alicante en 1942.

Etapas de su obra:1ª Etapa: tras poemas adolescentes, siente la necesidad de una disciplina formal. Ésta sigue la moda gongorina y da como resultado “Perito el lunas”, libro de cuarenta y dos octavas reales que describen objetos humildes pero con metáforas audaces tremendamente barrocas.

En esa etapa compone otros poemas de lenguaje más suelto y cordial (
“Silbo de afirmación en la aldea”, donde compara la vida rural y la urbana).

2ª Etapa (etapa de plenitud): en 1934 comienza una serie de sonetos que desembocarán en la publicación en 1936 de “El rayo que no cesa”. El centro de esta obra es el amor vivido con un vitalismo tráfico. Sus grandiosas ansias vitales chocan contra las barreras que se le oponen, y de este choque surge la pena. El libro se compone principalmente de sonetos que con su rigurosa forma favorecen la síntesis entre el desbordamiento emocional y la concentración verbal. Aparte de los sonetos amorosos hay que destacar la elegía a Ramón Sijé, una de las más importantes de la literatura española.

3ª Etapa: tras su obra maestra escribe poemas en los que oscila entre el tono de la obra anterior y el surrealismo. Pero las circunstancias de su vida le llevarán por otro camino; durante la Guerra Civil pone la poesía al servicio de la lucha, por ello adopta un lenguaje más directo al alcance de todos, aunque para ello reduzca su exigencia estética.

En 1937 aparece “
Viento del pueblo” en el que hay cantos épicos, poesía de combate, arengas…su libro siguiente “El hombre acecha” sigue esa línea, pero con dolorosos acentos por la tragedia de la guerra.

En la cárcel compone una buena parte de
“Cancionero y romancero de ausencias”. En ella depura de nuevo su expresión inspirándose en las más sobrias formas de la lírica popular. Alcanza su máxima desnudez que hace más conmovedor aquello de lo que habla. Poema significativo de este texto son “las nanas de la cebolla”.

El teatro de Miguel Hernández:
Su teatro es escaso, a su primera etapa pertenece un auto sacramental titulado
“Quien te ha visto y quien te ve”, posteriormente hay que destacar “El labrador de más aide” que es un drama social con ecos de Lope de Vega. En su última etapa publica piezas cortas de teatro de guerra.

LA LITERATURA ESPAÑOLA A PARTIR DE 1939:1ª Etapa: la posguerra:
El país ha salido destrozado del conflicto armado, pero en el año 1942 se va a producir un gran acontecimiento literario: Camilo José Cela publica
“La familia de Pascual Duarte”. Pero en general estos años hasta bien entrados los años 50 se caracterizan por la búsqueda de caminos para la creación literaria.

Hay tanteos y enfoques variados y los escritores adoptan ante la índole de los tiempos actitudes que van del conformismo al malestar. Domina el interés por lo humano, los problemas existenciales y el tono religioso.

2ª Etapa: realismo social:
Hacia el año 1955 un gran número de escritores parece haber encontrado este camino, en torno a ese año aparecen obras como:

·
Poesía: “Pido la paz y la palabra” (Blas de Otero), “Cantos íberos” (Gabriel Celaya)
·
Novela: “El Jarama” (Sánchez Ferlosio), “Duelo en el paraíso” (Juan Goytisolo).
·
Teatro: “Hoy es fiesta” (Buero Vallejo), “La mordaza” (Alfonso Sastre).

Tales obras tienen en común la presentación y denuncia de realidades sociales concretas. El escritor piensa que tiene la responsabilidad moral de contribuir con esas obras a transformar la sociedad luchando contra las injusticias. Le importa menos la estética y opta por un lenguaje sencillo capaz de llegar a la inmensa mayoría.

El realismo social dejó obras importantes junto a muchos otros títulos mediocres. Pasados estos años se buscarán otros caminos.

3ª Etapa: hacia la literatura experimental:
Esta etapa comienza en 1962 con el título
“Tiempo de silencio” (Luís Martínez Santos), este título es el anuncio de la renovación.

La denuncia social de la etapa anterior se hará compatible con una audaz renovación técnica. En los años siguientes crecerá el despegue del realismo presidido por nuevas influencias europeas y americanas, es decisiva la irrupción de la nueva literatura iberoamericana, que ofrece modelos de inventiva y lenguaje.

Hacia 1970 se observa en todos los géneros tendencias novísimas caracterizadas por la experimentación de las formas, en todos los aspectos. Los contenidos pasan a un segundo plano.

4ª Etapa: desde la transición democrática a nuestros días:
A partir de 1975 y sobre todo en los años 80 parece advertirse una moderación de los experimentos y hasta en ciertos casos un retorno a formas tradicionales. También se aprecia un nuevo interés por contenidos humanos o existenciales.

En cualquier caso se siguen menos consignas artísticas y las orientaciones de los jóvenes escritores son muy diversas.

A partir del siglo XXI se está dando en la literatura española un fenómeno de irrupción de la mujer, en sus novelas se suelen mezclar el acento social con las fórmulas clásicas, pero no existe una perspectiva clara para juzgar que línea va a prevalecer este siglo.

Literatura española en el exilio:
Escritores novecentistas y de la Generación del 27 continuaron su producción en Europa o América, sus trayectorias serán muy peculiares y a menudo marcadas por la nostalgia de la patria perdida.

Hay novelistas como Ramón J. Sénder, Francisco Ayala, Arturo Barea, Manuel Andujar, dramaturgos como Alejandro Casona, Max Aub….que durante los primeros años de la posguerra sus obras han sido poco conocidas y ha sido a partir de la transición democrática cuando se les ha recuperado.

Poesía de posguerra:
Antes, durante o inmediatamente después de la guerra comienzan a publicar jóvenes poetas nacidos alrededor de 1910 que constituirán lo que hoy se conoce como la Generación del 36. Estos poetas son una escisión entre dos caminos: la poesía arraigada y la poesía desarraigada.

Poesía arraigada:
Es la de aquellos conformes con su vivir y con su mundo, en formas clásicas encierran una visión del mundo presidida por un afán de claridad, de perfección, de orden…a lo que se une un firme sentido religioso. En ellos la influencia más clara es la de los poetas del imperio (Garcilaso de la Vega, Mendoza, Dacuña…). A éste grupo se le conoce como garcilacistas, y sus autores son:

· Leopoldo Panero
· Luis Felipe Vivanco
· Dionisio Ridruejo
· Luis Rosales

Poesía desarraigada:
Está presidida por Dámaso Alonso y la publicación de su libro
“Hijos de la ira”, en esta poesía se expresa la angustia de quienes se siente disconformes en un mundo caótico y doloroso. Su religiosidad conflictiva y su humanismo dramático hacen que se les incluya con los existencialistas.

Su estilo frente a los garcilacistas es bronco, directo y poco preocupado por la forma.

En esta línea se encuadran:

· Victoriano Cremer
· Eugenio de Nora
· Blas de Otero
· Gabriel Celaya

Nota: La distinción entre las dos tendencias no es tajante y por estos años de posguerra surgen autores inclasificables como José María Valverde y José Hierro, o también el grupo cántico de Córdoba, que cultiva una poesía pura, o los que como Ory lanzan un movimiento postsurrealista (postismo) que fracasa.

Poesía social:
En 1955 se produce un hito literario: la publicación de las obras de Blas de Otero
“Pido la paz y la palabra” y de Gabriel Celaya “Cantos Íberos”. En ambas obras se superan sus anteriores angustias existenciales y se abren a los sufrimientos de los demás.

La solidaridad será ahora una palabra clave, aparece así un nuevo concepto de la función de la poesía: la poesía es un instrumento para transformar el mundo.

Las intenciones de estos poetas hacen que se dirijan a la inmensa mayoría, con un lenguaje claro y directo. Las preocupaciones estéticas quedan pospuestas, muchos caerán en una poesía prosaica de escaso interés, pero también es cierto que otros aciertan a descubrir las posibilidades y valores poéticos de la lengua cotidiana.

Dentro de los poetas sociales se inscriben muchos representantes de la poesía desarraigada, y otros más jóvenes. Citar a
Ángel González.Años 60: hacia una nueva poética:
Llegó un momento en el que se comprendió que era ilusorio querer transformar el mundo con libros de poesía de tirada limitadísima.

El despegue de la poesía social se produce en los años 60, no se abandona la preocupación por el hombre ni el inconformismo ante el mundo, pero domina ahora un cierto escepticismo.

Se retorna a un intimismo al que corresponde un estilo que huye del patetismo, un estilo antirretórico pero depurado y denso. En esta línea destacan autores que ejercerán su magisterio en generaciones posteriores como:

· José Gil de Diezma
· José Ángel Valente
· Francisco Brines
· Claudio Rodríguez

Los novísimos y la poesía de los últimos años:
En 1970 se publica la antología
“Nueve novísimos poetas españoles” en la que el editor incluye a autores nacidos después de 1939 entre los que se encuentran:

· Pere Gimferrer
· Guillermo Carnero

Más tarde se dan a conocer:

· Félix Grande
· Antonio Colinas
· Antonio Carvajal
· José Miguel Ullans
· Genaro Tallens
· Luís Alberto de Cuenca
· Luís Antonio de Villena

Son poetas que no conocieron la Guerra Civil y en su mayoría comenzaron a escribir en una sociedad de consumo.

Se percibe en ellos una nueva sensibilidad formada tanto por la lectura de los autores clásicos y modernos, como por los tebeos, el cine o la música.

Aunque ante la sociedad adoptan una actitud irónica o corrosiva, abominan la poesía social. No creen que la poesía pueda cambiar el mundo. Junto a temas graves pueden hacer gala de una provocadora frivolidad.

No son los temas lo que más les interesa, si no el estilo, que con mayor o menor audacia se sitúa en una línea experimental a la búsqueda de un nuevo lenguaje poético. El surrealismo vuelve a ser modelo par alguno de ellos.

Junto a este movimiento aparecen otras líneas:

·
Estilo veneciano: refinamiento esteticista.
·
Neomodernismo: decadentismo
·
Culturalistas: corriente de poesía sobre la propia poesía, el arte y otras realidades culturales.
·
Poetas que sin dejar de ser muy de hoy, buscan sus raíces en el pasado.

En los últimos años continúan alguna de estas líneas, pero parece haber un alejamiento de los aspectos más llamativos de los novísimos y una moderación de las experiencias, con un cierto retorno a los contenidos humanos y las formas tradicionales.

Novela de posguerra:
El ambiente de desorientación cultural de los primeros años es muy acusado en la novela. La época de los años 40 será una etapa de búsqueda, un ensayo de fórmulas narrativas que permite reanudar el camino perdido. Dos fechas marcan la resurrección del género:

·
1942: publicación de “La familia de Pascual Duarte”, de Camilo José Cela.
·
1944: publicación de “Nada”, de Carmen Laforet. Esta obra presenta un ambiente sórdido de desilusiones fracasadas y por primera vez después de la Guerra Civil, la triste realidad cotidiana quedaba reflejada con un tono directo.

Muchos serán los autores que seguirán esta línea, junto a otros movimientos que van de la creación imaginativa al conformismo. De ellos destacar:

· Zunzunegi
· Gironella
· Torrente-Ballester
· Álvaro Cunqueiro
· Castillo Puche
· Elena Quiroga
· Miguel Delibes

El realismo social y la novela:
En el avance de esta tendencia encontramos a Camilo José Cela con su obra
“La Colmena” que describe el ambiente social de Madrid (Barrio de Fuencarral) y a Miguel Delibes, con su obra “El camino” que describe la realidad de un pueblo de Castilla.

Entre los años 1954 y 1962 surgirán los representantes más destacados de la novela social:

· Juan Goytisolo
· Ignacio Aldecoa
· Ana María Matute
· Fernández Santos
· Sánchez Ferlosio
· Caballero Bonal

Para todos ellos el novelista debe ejercer un papel de testimonio o denuncia de miseria, injusticias sociales…de ahí los temas y ambientes más frecuentes, que son:

·
La dura vida del campo (“Los Bravos”, “El fulgor y la sangre”, “Dos días de septiembre”)
·
El mundo del trabajo (“La mina”-López Salinas-“La zanja”-Alfonso Grosso-).
·
La burguesía insolidaria (“La Isla”, “Nuevas amistades” -García Hortelano-)
·
La evocación de la Guerra Civil (“Duelo en el paraíso”, “Primera Memoria”).

En lo respectivo a las técnicas se prefiere lo sencillo y lo directo, unos aspiran al objetivismo y otros son partidarios de una actitud comprometida. El lenguaje adopta el estilo de la crónica, sin virtuosismos formales, los diálogos quieren reflejar el habla viva de los distintos sectores…

Toda esta voluntad de sencillez supuso en muchos casos un empobrecimiento de la lengua literaria.

Técnicas narrativas:
A partir de 1960 se alzan voces que manifiestan el cansancio del realismo y acusan al escritor de despreocupado por el lenguaje. Se pide un enriquecimiento artístico.

En el año 1962 con la publicación de
“Tiempo de silencio” de Luís Martín Santos se abre un nuevo camino, se produce la denuncia social y el autor se propone una profunda renovación de las técnicas narrativas y del estilo. Los novelistas comienzan a tener en cuenta a los grandes innovadores europeos y americanos

Causa un fuerte impacto el boom de la literatura iberoamericana y se rehabilita a ciertos novelistas no sociales, sino imaginativos y creadores.

La novela adquirirá complejidad y riqueza en el tratamiento de los temas, en la estructura y en las formas de narración, descripción, diálogo y monólogo.

Las inquietudes experimentales van creciendo al entrar la década de los 70, en la que la novela vive cambios profundos en todos sus aspectos.

Autores significativos de esta época son:

·
Juan Goytisolo: con la publicación en el año 1966 de “Señas de identidad”.
·
Joan Marsé: con la publicación en el año 1967 de “Últimas tardes con Teresa”.
·
Juan Benet: con la publicación en el año 1967 de “Volverás a región”.
Autores de la misma edad se suman a la experiencia como:
Carmen Martín-Gaite, Caballero Bona, Daniel Sueiro...Se incorporan también autores más mayores como Torrente Ballester, Camilo José Cela o Miguel Delibes, también aparece una generación más joven liderada por Gonzalo Suárez, Francisco Umbral y Manuel Vázquez-Montalbán.Los últimos años:
Hasta cierto punto prosigue la experimentación técnica, que da algunos frutos de máxima audacia. Pero desde el año 1975 se aprecian signos opuestos, moderación de los experimentos, a la vez que ciertos novelistas se decantan por lo tradicional.

Autores de esta época son:
José María Goelbenzu, Eduardo Mendoza, Matilde Asensi, Ildefonso Falcones y Antonio Gala.El teatro de posguerra:
Al acabar la Guerra Civil la muerte o el exilio se llevan consigo a autores como Lorca, Alberti, Valle-Inclán, Casona…faltan grandes maestros, aparte de la censura política y del dominio de un público burgués con un afán de diversión.

En el teatro comercial merece cierta estima un tipo de alta comedia en la línea de Benavente: el teatro de la continuidad sin ruptura, sus comedias son de salón o de tesis, a veces con una crítica amable basada en los valores imperantes. Responde al ideal de la obra bien hecha, según una estética tradicional.

A destacar en esta línea:
José María Pemán, José Antonio Luca de Tena, Edgar Neville, Calvo Sotelo, Ruiz Iriarte

Es frecuente el teatro cómico, que ofrece abundantes obras sin valor, pero también dos de las figuras más interesantes de la posguerra:

·
Jardiel Poncela: intentaba renovar la risa desde años atrás, aún con las limitaciones impuestas. Sus obras interesan por el ingenio de sus planteamientos y la agudeza de sus diálogos. Destacan: “Usted tiene ojos de mujer fatal”, “Los ladrones somos gente honrada”, “Cuatro corazones con freno y marcha atrás”.
·
Miguel Mihura: emparentado a esta línea. Su primera obra es “Tres sombreros de copa” prodigio del humor disparatado y poético. También destacan de este autor: “Sublime decisión” y “Maribel y la extraña familia”.
Situar en otro campo los anuncios de un teatro descontento hondamente preocupado por los problemas humanos.

En 1949 se estrena
“Historia de una escalera” de Buero Vallejo, es una tragedia de vidas frustradas, poco después, en el año 1953 se da a conocer Alfonso Sastre con su obra “Escuadra hacia la muerte”, una obra de visión existencialista.

Comienza a darse un teatro serio encarado con la realidad y que pronto irá adquiriendo acento social.

Hecho por miguel
El teatro socialDurante los años 50 y parte de los años 60, poco es lo que cambia en el teatro comercial.
En la comedia, la figura más popular fue la de Alfonso Paso, que comenzó con ciertas inquietudes pero prefirió convertirse en un autor de éxito, con docenas de comedias hábiles pero intrascendentes. Otros autores que se revelaron con fortuna son Jaime Salón, Juan José Alonso Millán, Jaime de Armillán y Ana Diosdado.
Frente a ello el teatro social. Su principal teórico es Alfonso Sastre, que pide un teatro de testimonio y denuncia, al que contribuye con dramas como “La mordaza” o “Muerte en el barrio”. En la misma dirección pero con mayor altura encontramos a Buero Vallejo. Junto a ellos, nuevos autores como Carlos Muñiz, Rodríguez Méndez, Lauro Olmo o Martín Recuerda.
En sus obras abordan problemas muy concretos, como el trabajo deshumanizado, las miserias de los opositores, la emigración, etc. En cuanto a la técnica domina el crudo realismo. Muchas de las obras de estos autores y de otros, no llegaron a los escenarios por razones comerciales o de censura.
Por eso también en esta época se habla de un teatro soterrado.
Búsqueda de nuevas formasEntrados ya los años 60, unos autores y críticos seguían defendiendo el teatro realista y social. Otros buscan una renovación de la expresión dramática, inspirándose en corrientes experimentales del teatro extranjero. De esta manera surge una nueva vanguardia escénica.
Entre los nuevos autores hay que destacar a José Ruibal, Francisco Nieva, Martínez Mediero, y otros como Romero Esteo, José María Bellido, etc.
Este nuevo teatro sigue siendo en buena medida un teatro de protesta ante la dictadura, la falta de libertad y la deshumanización. La novedad está en la forma. El enfoque realista es sustituido por símbolos o parábolas. Se acude a la farsa o a lo alucinante. El lenguaje acoge nuevos tonos y se desarrollan recursos extraverbales, como recursos sonoros, visuales, corporales, etc. La renovación es intensa aunque no siempre le acompaña el acierto.
El desarrollo de este teatro siguió siendo difícil. A las razones de censura se sumaron las que derivan de su novedad estética. Así, muchos autores no lograrán estrenar sus obras o lo harán en representaciones limitadas de teatro independiente o de aficionados. Sin embargo, algunos autores han logrado mayor audiencia. Así, Martínez Mediero o Francisco Nieva.
Un caso distinto es el de Antonio Gala, que se ha movido entre el vigor estético y la búsqueda de un público amplio, aún a costa de ciertas concesiones. El éxito le ha acompañado. De él destacar: “Los verdes campos del Edén” y “Petra regalado.”
También en este apartado hay que mencionar la figura de Fernando Arrabal, un ejemplo muy particular de las circunstancias que rodean a las corrientes innovadoras. Tras su fracaso en España, desarrolló una copiosa producción en Francia y alcanzó fama internacional como una de las figuras más revolucionarias del teatro europeo.
Su trayectoria va desde el teatro surrealista y del absurdo al teatro pánico desenfrenado y provocador de escándalos y entusiasmos por su rebeldía contra el mundo actual, que ve cruel e inhumano.
Algunas obras de él son “El cementerio de automóviles”, “Oración” y “El gran ceremonial.” Sus obras estuvieron prohibidas en España hasta el cambio de régimen.

Los últimos rumbos
La implantación de la democracia abrió nuevos horizontes para el teatro, pero no han proliferado autores y obras como se esperaba. Llevar el público al teatro ha sido el ideal.
La vanguardia, salvo rara excepción, no lo ha logrado, sí en cambio, algunas obras de corte realista y testimonial, como “Las bicicletas son para el verano” de Fernando Fernán Gómez.
En esa línea se sitúan algunos de los jóvenes autores que logran amplia audiencia, como Fermín Cabal o José Luis Alonso de Santos.
CELA

Vida de Cela:
Nació en 1916 en Iria Flavia (La Coruña), estudió varias carreras y no terminó ninguna. Desde 1942, en que aparece su primera novela, se dedicó por entero a la literatura. Perteneció a la Real Academia Española desde 1957, fue premio nacional de literatura en 1984 y en 1989 recibió el Nobel de literatura. Murió en Madrid en el 2002.La obra de Cela es muy variada, pero en ella se ven betas comunes de pensamiento y de estilo. Cela tuvo un concepto negativo del Mundo, su actitud fue la de un espectador entre desolado y burlón. En su obra dominan el tono amargo u los zarpazos contra lo ruin o lo ridículo, pero también hay ciertos resquicios por los que se filtran la ternura o la compasión ante el dolor humano.Su arte siempre es vigoroso, a veces puede reflejar directamente la realidad pero con frecuencia lo hace de una forma distorsionada casi vecina al esperpento. Por encima de todo Cela fue un virtuoso del idioma. Su estilo revela una profunda sabiduría sobre nuestra lengua, su riqueza y sus posibilidades expresivas y rítmicas…y dominan los más variados registros.
Novela de Cela:Las novelas son de una gran diversidad: cada una responde a una técnica distinta de _________. La familia de Pascual Duarte fue el primer gran acontecimiento de la novela de posguerra. Supone un experimento violento y amargo, y de hecho la obra produjo tantos entusiasmos como indagaciones. Sus dos novelas siguientes son muy diferentes:
Pabelló n de Reposo: Que transcurre en un sanatorio carece de acción.
Las nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes: Que es una recreación de la novela picaresca. En 1951 publica La Colmena, que fue un nuevo experimento: es una novela colectiva que traza un complejo cuadro del Madrid de la posguerra. Por sus páginas pasan unos 300 personajes que van apareciendo y desapareciendo en rápidos apuntes. La mayor parte de las veces son seres despreciables o vulgares, pero también hay figuras desvalidas o apaleadas por la vida. Cela los mira con ternura. En cierta medida La Colmena perjudica el realismo social. Más experimentos son Mr Caldwell habla con su hijo, que se compone de 212 cartas que una mujer enloquecida dirige a su hijo muerto.Otra obra que tenemos es La Catira, donde Cela abandona el paisaje español para introducirse en Venezuela y lleva a cabo una utilización muy particular del lenguaje. Durante casi 15 años Cela estuvo sin escribir, y en 1969 publica san Camilo 1936, con esta obra Cela se va a situar en la línea experimental del momento. Posteriormente publica Oficios de Tinieblas V, que está compuesta por más de 1000 parágrafos de variable amplitud y además escritos sin ninguna puntuación. En ella alterna lo narrativo, los monólogos, las máximas…En 1983 publica Mazorca para dos muertos, ambientada en Galicia recoge pasiones y violencias en el horizonte de la Guerra Civil. La estructura narrativa es muy fluida, y la prosa fuerte y con mucho ritmo. Paralelamente a las novelas Cela ha cultivado diversos géneros como novelas cortas y cuentos, que se encuentran en varios volúmenes. También un libro de apuntes carpetovetónicos, que así llama Cela a rápidos bostezos de tipos o escenas españolas. También están los libros de viaje, entre los que destacan El primer viaje a la Alcarria y El segundo viaje a la Alcarria. También escribió poesías…
BLAS DE OTERO
Nació en Bilbao en 1916. Estudió derecho, aunque nunca ejerció.
Tras dedicarse durante un tiempo a la enseñanza, se dedicó por completo a la poesía.
También dio conferencias, y recitales por todo el mundo. El resto del tiempo lo dedicó a tener una vida tranquila y dedicada hasta que muere en Madrid en 1979.

Desde un punto de vista ideológico pasó de un cristianismo dramático a un marxismo militante. Por su trayectoria poética, Blas de Otero, resume la evolución de la poesía española de su tiempo. Su evolución se ha definido con las siguientes palabras: Del yo al nosotros(ya que pasa de una expresión de sus angustias personales a una poesía social). En sus últimos años se advierten nuevas inquietudes de experimentación formal. Es un riguroso trabajador del lenguaje. Son abundantes sus recursos estilísticos en todos los planos, y todo ello, enfocado a poner de relieve el contenido conceptual y efectivo. Su métrica incluye tanto las estrofas clásicas como el verso libre pero con un rasgo común, que es un ritmo bronco con rupturas del verso.

Etapas: Etapas:

1ª )Poesí a desarraigada:
Tras unas obras primerizas en 1950 publica “Ángel fieramente humano” y en 1951 publica “Redoble de conciencia”. Éstos dos libros los reúne en un único volumen con el título de “Ancia”. Se trata de una poesía desarraigada, expresión del yo, con sus angustias existenciales. Es ante todo una poesía metafísica dedicada a inquirir sobre el sentido del hombre y del mundo. Hay poemas religiosos dirigidos a un Dios a la vez anhelado e incomprensible. Hay también poemas amorosos impregnados de la sed del absoluto(Dios). Hay también un primer acercamiento al nosotros a través de poemas dedicados a los sufrimientos de los demás.
En ésta etapa predominan las formas clásicas y Blas de Otero de revela como un gran sonetista. Ensaya también el verso libre y se ve en influencias de los salmos de Quevedo o de Hunamuno.

2ª )Poesí a social:

En 1955 publica “Pido la paz y la palabra”al que siguen “En castellano” y “Que trata de España”(1964). Éste título englobará los tres anteriores.
El poeta abandona ahora sus problemas personales, y sus angustias y se enfrenta a los problemas colectivos. Lo hace con una actitud de solidaridad, esto es la poesía social.
Ahora pasan a primer término España y sus problemas concretos. Los versos expresan junto al anhelo de paz las ansias de libertad y de un futuro mejor. Junto a una actitud crítica (hasta donde le permite la censura) aparece una llamada a la esperanza, el poeta, libre ya de angustias quiere que su voz sea positiva. Concibe ahora la poesía como una lucha constructiva, de ésta manera se dirige a la inmensa mayoría, por ello busca un lenguaje más sencillo y más accesible. Ahora se notan influjos de Alberti, Machado, Miguel Hernández, César Vallejo... y junto a ellos está la huella de los cantarcillos populares, que dominan ahora sobre el soneto.


3ª ) Ú ltima é poca:Después de 1965 publica un libro de poemas en prosa titulado “Historias fingidas y verdaderas” y va componiendo las poesías de “Hojas de Madrid”. Ha comprendido la escasa eficacia de la poesía social y sin renunciar a la lucha política se replantea su labor de poeta. Amplia su temática dando mayor presencia a la intimidad y su estilo revela preocupaciones de renovación formal. Introduce ritmos nuevos, imágenes insólitas, asociaciones de frases, e incluso toques surrealistas.
Hay por tanto un notable enriquecimiento de su lengua poética.

BUERO VALLEJO
Nació en Guadalajara en 1916. Estudió bellas artes. Tras la guerra fue condenado por su filiación marxista. En la cárcel le despertó su vocación teatral. En 1949 estrena “historia de una escalera” que significa la aparición de un nuevo teatro. En 1972 ingresa en la Real academia y entre otros en el año 86 recibe el premio Cervantes. Muere en el 2000.
ETAPAS DE SU TEATRO
1ª Etapa (hasta 1955)

En ella destacarían las dos primeras obras “historia de una escalera” que es el drama de la frustración visto a través de 3 generaciones de varias familias modestas. Le sigue “El ardiente oscuridad” cuyos personajes ciegos encarnan la resignación o la rebeldía ante su privación que es el símbolo de la condición humana o también de la alienación social. Las obras posteriores marcan fechas importantes en el teatro español. Son “la tejedora de sueños” y “madrugada”.
2ª Etapa (desde 1955 a 1970)
Esta etapa se inicia con “hoy es fiesta” y con “las cartas boca abajo”. Los ambientes se acercan a los de “historias de una escalera” y los problemas humanos presentan unos condicionamientos sociales muy precisos. El autor cultiva luego un tipo de drama muy especial, el drama histórico y pertenecen a este género obras como “las meninas” y “el concierto de San Ovidio” (es censurado). A esta época pertenece también “el tragaluz” que es un drama de una familia cuyos miembros adoptan diferentes posturas en la Guerra Civil.
3ª Etapa (a partir de 1970)
Sin perder el alcance existencial y social, los contenidos políticos se hacen más explícitos en sus obras. Utiliza 3 contenidos en concreto: 1- la cárcel 2- la tortura y 3- el terrorismo. “La fundación” es una obra significativa donde presenta a varios presos políticos cuyas actitudes tejen reflexiones sobre el compromiso con la realidad, la lucha por la separación y el ideal de libertad. Otras obra es “la detonación” donde narra la desesperación y el suicidio de Larra pero vistos como consecuencia de una situación social y política. Entre sus títulos posteriores destacamos “diálogo secreto” y “Lázaro en el laberinto”.

DELIBES
Nación en Valladolid en 1920. Estudió comercio y derecho y fue catedrático en la escuela de comercio de Valladolid. Paralelamente ejerció el periodismo en el norte de Castilla. Ni la docencia ni el periodismo han frenado su carrera de novelista. Es académico de la lengua desde 1974. Ideológicamente es demócrata cristiano. En nombre de la democracia cristiana ha criticado a la sociedad burguesa y a un tipo de progreso hecho a espaldas del hombre. A ello une su postura ecologista, su amor a la naturaleza, a las gentes sencillas en las que se encuentran ejemplos de dignidad humana.
OBRAS
Se da a conocer cuando en 1947 gana El Nadal de la literatura con “la sombra del ciprés es alargada”. Es una novela impregnada de inquietud existencial que es la propia del momento. En 1950 publica “El camino” e inicia su acercamiento a la realidad aldeana construyendo un mundillo en torno a 3 niños. En 1953 publica “mi idolatrado hijo Sisi”, que es un acercamiento a la burguesía provinciana. En 1955 publica “diario de un cazados”. Pero su obra maestra no llega hasta 1962 con la publicación de “las ratas”. Es un impresionante cuadro de la vida de un pueblo de castilla con sus durezas y sus miserias. Testigo callado de todo ello es el Nini, que es un chico poseedor de una extraña sabiduría sobre la naturaleza y que vive con su tío dedicado a la caza de ratas para la alimentación. Delibes en esta obra se vuelve más acusador y su estilo, en plena madurez, combina la crudeza realista y el tono poemático. De esta época es también “viejas historias de Castilla la Vieja”. En los años siguientes, Delibes es sensible a las preocupaciones por las innovaciones técnicas y estéticas. En 1966 publica “5 horas con Mario”. Que es un largo monólogo interior de una mujer que vela el cadáver de su marido. Junto a su interés formal, la obra es una disección de la mentalidad tradicional representada por la protagonista. Está hecha para ser leída en cinco horas. Hay mayor audacia técnica en “parábola del náufrago”, que es una parábola sobre la alineación del hombre en una saciedad capitalista. Es una obra curiosa por la mezcla de estilos que tiene. Pero Delibes no siguió por la senda del experimentalismo. Sus novelas posteriores, sin descuidar los problemas formales, vuelven a una aparente sencillez y de nuevo alterna la novela urbana con la novela rural. Algunas de sus novelas se han llevado al cine cono “el príncipe destronado” y “el disputado boto del Señor Callo”. La obra cima de su producción son “los santos inocentes”. En ésta hace una nueva incursión en el mundo campesino con una intensa denuncia de la miseria y la injusticia. Es admirable en ella la construcción narrativa y la riqueza y autenticidad del lenguaje.