El turnismo en la Restauración: bipartidismo, elecciones y caciquismo (1886-1901)

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Gráfica sobre las elecciones a Cortes (1886-1901)

Gráfica TMA 4. Turno de partido durante la Regencia

Identificación

Nos encontramos ante un gráfico de barras cilíndricas de naturaleza política que representa los resultados de las siete elecciones a Cortes que tienen lugar entre 1886 y 1901, durante la Regencia de María Cristina. De todas ellas, la primera fue por sufragio censitario, mientras que las otras seis lo fueron por sufragio universal.

Fuente secundaria.

Descripción de la gráfica

En el eje de abscisas aparecen los años en los que se convocaron elecciones y en el de ordenadas el número de diputados. Además, en la gráfica se observan las siguientes tendencias:

  • Existe un ritmo de alternancia: el partido que gana las elecciones en un año las pierde al siguiente, y a la inversa.
  • Los resultados son siempre similares, independientemente del partido que gane o pierda. El ganador obtiene siempre mayoría absoluta y el perdedor, pocos resultados.
  • Entre ambos suman siempre más de 300 diputados, es decir, casi la totalidad de los diputados.

Contexto

La gráfica se sitúa en el contexto de la Restauración. En diciembre de 1874, el general Martínez Campos se pronuncia en Sagunto y proclama rey de España a Alfonso XII, hijo de Isabel II. La Restauración es un periodo que se caracteriza por su larga duración y su estabilidad. Tiene un doble significado: la vuelta de los Borbones en la persona de Alfonso XII y de los antiguos moderados, desplazados en 1868.

El rasgo más característico es el entendimiento entre las distintas corrientes de la burguesía liberal monárquica. Antonio Cánovas del Castillo es el artífice del nuevo régimen, que pretende superar los problemas endémicos del liberalismo español: el carácter partidista y excluyente de los moderados en la época de Isabel II, la división del liberalismo monárquico en dos corrientes irreconciliables y el intervencionismo militar en la política y los enfrentamientos civiles.

Frente a ello, propone un espíritu de pacto: el entendimiento entre las dos familias del liberalismo monárquico mediante un sistema bipartidista y la alternancia en el poder, o turnismo.

Análisis e interpretación

La gráfica refleja el espíritu de pacto y el funcionamiento del sistema canovista:

El bipartidismo

Se observa en la gráfica en que, entre ambos, suman más de 300 diputados. Dos grandes partidos políticos aglutinaban las distintas corrientes del liberalismo monárquico:

  • Partido Liberal-Conservador: liderado por Cánovas del Castillo, integrado por antiguos moderados y unionistas. Su principal apoyo social fue la burguesía agraria. Fue más proclive al inmovilismo político, al orden y a favorecer los privilegios de la Iglesia.
  • Partido Liberal-Fusionista: liderado por Sagasta, integrado por antiguos progresistas, demócratas y algún republicano moderado. Apoyado por clases medias de profesionales liberales, comerciantes e industriales, se orientó al reformismo y al laicismo.

Ambos partidos defendían la monarquía, la Constitución, la propiedad privada y el Estado liberal, unitario y centralista. Eran partidos de élite, de notables.

El turnismo

El turnismo queda reflejado en el ritmo alterno: el partido que gana pierde al año siguiente y viceversa. Garantizaba la estabilidad institucional. Cada gobierno podía legislar según sus ideas, aunque manteniendo cierto respeto hacia la obra del adversario. Entre 1876 y 1881 gobernó el partido conservador, que estableció el sufragio censitario, restringió las libertades y persiguió al movimiento obrero.

El sistema se consolidó definitivamente en 1885 con el Pacto de El Pardo, tras la muerte prematura de Alfonso XII sin sucesión masculina y estando la reina embarazada. Justamente después de este pacto se sitúa la gráfica. Así, ampliando derechos y libertades, todas las elecciones posteriores serían por sufragio universal. El largo gobierno de Sagasta impulsó una importante legislación reformista, incorporando algunos de los ideales de la Revolución de 1868. Los liberales introdujeron leyes sobre la libertad de reunión, prensa y asociación, y el sufragio universal masculino.

El falseamiento electoral

Se observa en que los resultados son siempre similares y con una gran diferencia: el que gana siempre lo hace con mayoría absoluta. Son elecciones de diseño, elaboradas de antemano. La alternancia en el poder solo fue posible mediante un sistema manipulador y corrupto que dejaba sin sentido las elecciones. El sistema electoral invertía los términos propios de un sistema parlamentario: cuando el partido en el poder estaba desgastado, dimitía, el rey encargaba la formación de gobierno al líder de la oposición, que convocaba elecciones para ganarlas por mayoría absoluta.

El Ministerio de la Gobernación, los gobernadores civiles, los alcaldes y los caciques controlaban el proceso electoral. Un conjunto de trampas electorales ayudaban a ganar las elecciones (pucherazo): falsificación del censo, amenazas y coacciones a los electores. Los caciques controlaban los distritos electorales en el medio rural y orientaban el sentido del voto a cambio de favores en forma de trabajo, arriendos de tierras o gestiones administrativas. Había una elevada abstención fomentada desde el poder.

El sistema de la Restauración marginó a amplios sectores de la sociedad. Republicanos, carlistas, socialistas y nacionalistas quedaron relegados a la oposición y nunca consiguieron una minoría parlamentaria influyente.