El Túnel: Relación Tóxica entre Juan Pablo Castel y María Iribarne
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El Túnel: Momentos Clave en la Relación entre Juan Pablo Castel y María Iribarne
La Discusión que Hizo Llorar a María
Un día, durante una de sus habituales discusiones, la situación se tornó más violenta. Él le gritó "¡PUTA!". María se paralizó y quedó totalmente muda. Luego, mientras se vestía tras el biombo, Juan Pablo corrió arrepentido de haberle dicho tal cosa. La encontró llorando y se humilló ante ella pidiéndole disculpas. Cuando María se calmó, empezó a sonreír. Esto le pareció muy extraño a él, porque cualquier mujer se hubiera ofendido con semejante insulto, a menos que en él hubiera algo de verdad...
El Interrogatorio Revelador
En uno de sus continuos interrogatorios, Juan Pablo le preguntó a María qué sentía por Allende. Ella titubeó mucho para responder al principio, luego se contradijo algunas veces, para terminar aceptando que se acostaba con él, pero no por amor, sino porque lo admiraba y quería como a un hermano...
La Discusión y la Huida de María
En esa discusión, Juan Pablo terminó por gritarle que ella había estado engañando a un ciego. Ella se sintió muy mal y salió de su casa. Juan Pablo, arrepentido, intentó encontrarla después de que salió de su taller, pero no lo logró. A la mañana siguiente, llamó a su casa y le dijeron que había ido a la estancia. Él pensó que, desde entonces, nada sería igual, que algo se había roto entre ellos.
La Noche de Desesperación de Juan Pablo
Esa noche, Juan Pablo se sentía tan mal por haber dicho algo tan cruel, que se emborrachó y terminó con una prostituta. Incluso tuvo la tentación de suicidarse mientras lloraba solo en el puerto...
Las Cartas y la Ausencia de Respuesta
A la mañana siguiente, llamó a casa de María y le avisaron que se había ido a la estancia. Él le escribió una carta pidiéndole perdón, pero ella no respondió. Le escribió una segunda, luego una tercera y una cuarta carta sin recibir respuesta. En la última, le contó todo lo que había hecho la noche de su desaparición, tratando de que ella sintiera compasión por él...
La Respuesta de María
La respuesta de María estaba llena de ternura y compasión. Ella le pedía que fuera hasta la estancia. Él preparó rápidamente una valija y se dirigió hacia allá.
La Llegada a la Estación Allende
Al llegar a la estación, a Juan Pablo le disgustaron dos cosas: la ausencia de María y la presencia de un chofer que, en cuanto bajó del tren, le preguntó si era el Sr. Castel. En un par de ocasiones, pensó seriamente en volverse a Buenos Aires.
El Encuentro en la Estancia
En cuanto llegó, lo recibieron dos personajes: Hunter y Mimí, otra prima de María. Pero ella no aparecía, lo cual molestó a Juan Pablo.
La Sospecha de Juan Pablo
Mientras él esperaba que María bajara, Hunter y Mimí empezaron a charlar. Juan Pablo apenas oía lo que conversaban, ya que estaba muy concentrado pensando por qué María no bajaba. La conversación entre los dos primos de María era tan tonta y superficial que Juan Pablo supuso que María no quería estar ahí para no tener que soportar semejante conversación...
El Encuentro con María
En cuanto se levantaron de la mesa y empezaron a caminar por el parque de la estancia, Juan Pablo vio que María se acercaba a ellos. María le preguntó por unas manchas que se supone tenía que mostrarle. Lo hizo con el fin de poder subir con dicho pretexto y estar a solas con él.
El Paseo Hacia la Playa
Cuando bajaron, los primos de María habían desaparecido y empezaron a caminar hacia la playa. María se puso de muy buen humor, y en ella empezó a aparecer algo que Juan Pablo nunca había visto, era una María diferente... Cuando llegaron a la playa, se sentaron sobre unas rocas y se quedaron en silencio, oyendo las olas.
La Confesión de María
Después del silencio, oyendo las olas, María empezó a hablar, diciéndole que había soñado muchas veces con compartir con él ese paisaje, y que era esa la misma escena que la identificaba con su pintura... Juan Pablo, de ahí en adelante, solo oyó partes de una confesión que María le estaba haciendo, una confesión acerca de su vida. Cuando Juan Pablo se dio cuenta, ya era demasiado tarde, se sintió muy mal por haberla perdido.
El Regreso a la Casa y la Tensión con Hunter
Cuando regresaron, encontraron a Hunter muy agitado. Durante la cena, Juan Pablo vigiló mucho tanto a María como a Hunter, tratando de encontrar pruebas de que eran amantes. Entonces, Hunter dijo algo que hizo pensar que tenía algo en contra de María. Juan Pablo pensó que debía estar celoso del largo tiempo que pasaron juntos en la playa.
La Escucha a Escondidas
Dijo estar cansado y subió a su cuarto. Fingió cerrar la puerta, pero se quedó escuchando por las escaleras lo que conversaba Hunter con María. Hunter dijo algo muy agitado, no hubo respuesta de María. Entonces, volvió a decir algo, pero esta vez más agitado y más largo. María respondió algo muy corto, con voz muy baja. Se oyeron pasos que subían y Juan Pablo se encerró en su habitación. A los pocos instantes, se oyeron pasos de mujer cruzando por delante de su cuarto. Esa noche no pudo dormir bien, pensando en lo que había pasado.
La Huida de Juan Pablo
Después de haber pensado toda la noche, Juan Pablo concluyó que María era amante de Hunter. A la madrugada, cogió su maleta y se dirigió a la estación del tren. Esperó por varias horas, confiando en que María aparecería, pero jamás lo hizo.
Los Días Previos a la Tragedia
Según lo que Juan Pablo relata, los días antes del asesinato de María fueron los peores. Pasó varios días borracho y no puede recordar todo lo que pasó en aquellos días. Decidió escribirle una carta a María, lo hizo lo más hiriente que podía, y la envió.
El Arrepentimiento y la Carta
En cuanto salió del correo, se dio cuenta de que se le había olvidado aclarar algunas cosas en esa carta y que no ganaría nada hiriéndola de esa manera, así que regresó para tratar de recuperarla.
El Intento Fallido de Recuperar la Carta
Se dirigió al correo y se acercó a la ventanilla donde dejó la carta. Le preguntó a quien atendía si lo reconocía y si le podría devolver la carta que había enviado hacía poco. La mujer se quedó sorprendida y se lo negó. Después de una fuerte y larga discusión, él se cansó e, insultándola, le dijo que podía mandarla de todas maneras.
La Última Llamada
La llamó enseguida por teléfono. No recuerda bien lo que se dijo, pero la conversación terminó muy violenta y, al final, le gritó que necesitaba verla y que, si no regresaba a Buenos Aires, se mataría. María terminó aceptando el regresar al día siguiente.