La Tragedia de Cuéllar: Sociedad e Hipocresía en Los Cachorros
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Hipocresía y marginación en la sociedad miraflorina
Cuéllar será atacado y emasculado por el perro y, por ello, condenado por el grupo de amigos a disimular para siempre dicha castración. Cuéllar intenta suplir esta carencia exhibiendo su fuerza corporal, lo que crea falsas expectativas en el entorno femenino y acentúa todavía más su defecto, arrastrándolo a cometer las locuras que acabarán conduciéndolo a la muerte final.
Después de la castración, la vida del muchacho no volverá a ser nunca la misma; deberá enfrentarse a la gran hipocresía social del mundo en el que se desenvuelve cotidianamente. Así, por ejemplo, los hermanos del colegio le van a seguir poniendo buenas notas aunque ya no sean merecidas. Sus padres le conceden todos los caprichos que Cuéllar quiere o desea. No se habla de lo sucedido y Cuéllar sigue su vida como si nada hubiese ocurrido.
Solo Cuéllar es el diferente, el que rompe la normalidad en la que el grupo se encuentra perfectamente asentada. Cuando los jóvenes empiezan a salir con chicas, conducen a Cuéllar por un camino vetado para él, por lo que le hacen caer en una moral hipócrita para salvar las apariencias. El grupo le provoca y se divierten con él. La hipocresía del grupo precipita la caída de Cuéllar dentro de la sociedad burguesa miraflorina. El grupo vive en la mentira y en la hipocresía más absoluta. Así, cuando Cuéllar no se atreve a declararle su amor a Teresita, porque la quiere mucho, la reacción de todos ellos es llamarle “maricón”.
El fracaso, la frustración y la muerte
En Los cachorros, el fracaso se encuentra representado en la figura de Pichula Cuéllar y en el grupo al que pertenece. Finalmente, el joven protagonista se transforma en un penitente hacia un viaje final hacia la muerte y hacia el autoconocimiento de la misma. A medida que se va avanzando en la lectura de la novela, se puede ir apreciando cómo el fracaso se va apoderando de la vida de Cuéllar:
- Un fracaso social: porque Cuéllar no acaba de ser aceptado plenamente en el grupo.
- Un fracaso personal: porque Cuéllar no consigue entablar una relación con Teresita.
- Un fracaso en los intentos: por conseguir una solución definitiva para su problema.
La muerte física del personaje está precedida por su muerte simbólica cuando, en un momento de la novela, se puede ver un pasaje en el que el revoloteo de una mariposilla acaba con la muerte de la misma, “espachurrada”, igual que Pichula muere en su propio coche. La muerte física del protagonista simboliza la frustración del propio grupo de amigos, puesto que, a partir de la muerte de Cuéllar, deja de tener una unidad de cohesión social. Precisamente, la novela termina con el inicio de un nuevo ciclo de frustración y degradación física de los muchachos.
La voz narrativa y la técnica proteiforme
Existe una voz narrativa que se supone anónima y habla de todo el grupo en tercera persona del plural, aunque, por supuesto, tampoco llega a incluir a Cuéllar en este grupo. La voz narrativa colectiva y la voz narrativa anónima se funden y se yuxtaponen, llegando a crear un ritmo acelerado que combina hábilmente lo subjetivo (con la voz "nosotros") y lo objetivo (con la voz "ellos").
La alternancia entre el uso de la primera y la tercera persona obedece a que el narrador real de esta novela se encuentra fuera de la narración, dominando toda la historia. El verdadero narrador es, pues, el grupo como colectividad; en ningún momento destaca individualmente a uno u otro, sino que permanece oculto tras el colectivo y fundido con todos y cada uno de los personajes. Utiliza la “técnica narrativa de carácter proteiforme”, que llega a combinar las terceras y las primeras personas del plural en una misma frase, aunque siempre en un contexto fluido y sin que llegue a romper el sentido, sin que el monólogo y el diálogo se lleguen a separar. Esta técnica consiste en expresar simultáneamente la realidad objetiva y la subjetiva incluso en la misma frase, y puede ser observada ya desde las primeras líneas de Los cachorros. Finalmente, es preciso aclarar que se trata de una novela corta porque el tiempo interno de la acción es muy largo y abarca desde la infancia hasta la madurez de los personajes.