Tigre Juan y El Curandero de su Honra: Resumen Completo de las Obras de Ramón Pérez de Ayala
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Resumen de *Tigre Juan* y *El Curandero de su Honra* de Ramón Pérez de Ayala
*Tigre Juan*
Adagio
La novela comienza con una descripción de la plaza del Fontán de Pilares. A continuación, se presenta una descripción física y moral muy detallada de Tigre Juan, el protagonista. Tigre Juan era un hombre que odiaba profundamente a las mujeres, considerándolas el peor de los males para el hombre. Le fascinaban los dramas de honor de Calderón, y el tema de las habladurías como sostenedoras del falso honor flota durante toda la novela. Otro tema fundamental es el donjuanismo, en una mezcla de comedia y tragedia.
Sobre Tigre Juan, que tenía un puesto en la plaza del mercado, circulaban varios rumores sobre su pasado. Tenía un hijo adoptivo, Colás, estudiante universitario, quien le aconseja casarse con Iluminación, una viuda virtuosa, la única mujer a la que admira y que se convertirá en uno de los personajes principales. Colás decide alistarse para ir a la guerra de Cuba tras un desengaño amoroso, lo que reafirma el odio de Tigre Juan hacia las mujeres.
Al poco tiempo, Tigre Juan recibe dos cartas: una de Colás y otra de la coronela Semprún. Estas cartas dan pie a que se introduzca la historia pasada de Tigre Juan, hasta ahora desconocida. Creció en una aldea asturiana donde primaban el libertinaje y la promiscuidad, por lo que ansiaba un amor ideal y único. Se hizo militar y marchó a Filipinas, donde entró al servicio del general Semprún y su mujer. Se casó con Engracia, a la que amó con locura hasta que una noche descubrió a un hombre en su alcoba e intentó asesinarla. Ella se declaró inocente, pero por un juramento no podía revelar la verdad. Poco después, Engracia murió sin obtener el perdón de Tigre Juan. Tras esto, él volvió a Asturias y montó su puesto en la plaza. Al rememorar su historia, se dio cuenta de que Engracia era inocente y de que el hombre que encontró en la alcoba era otro amante de la coronela.
Esa noche, Tigre Juan va a la tertulia de doña Marica a jugar a las cartas y encuentra a Herminia, la chica que abandonó a Colás. Al verla, se le representa Engracia y cae perdidamente enamorado de ella.
Presto
Tigre Juan comienza a ir más a menudo a la tienda de doña Mariquita con la intención de ver a Herminia, aunque aún no es consciente de sus sentimientos (la técnica del narrador omnisciente permite conocer los sentimientos antes que el propio personaje). Herminia creía amar a Vespasiano Cebón, amigo y Don Juan oficial de Pilares. Doña Iluminación, adivinando los verdaderos sentimientos de su amigo, intenta ayudarle y habla con Herminia. Esta parte se cierra con la duda entre los tres hombres en que está sumida Herminia.
*El Curandero de su Honra*
Presto
Aunque Herminia esperaba con horror que Tigre Juan la pidiese en matrimonio, ese día no llegó. Su relación se convirtió en algo implícito que fue aceptado por todos y, de la noche a la mañana, Herminia se vio comprometida sin oportunidad de opinar. Finalmente, ambos se casan sin que Herminia dé su consentimiento explícito.
Meses después, Colás regresa con una pata de palo y se enamora de Carmina, una muchacha que Iluminación había recogido al morir su madre. La viuda había infundido en Carmina una pasión arrebatada y novelesca por Colás, como preparándola para él.
Herminia se siente cada vez más aprisionada con Tigre Juan y aprovecha la visita de Vespasiano para fugarse con él.
Adagio
A partir de aquí comienza la narración de las vidas paralelas de Herminia y su marido, lo que lleva a disponer tipográficamente en dos columnas el discurrir de ambas.
El día en que su mujer se marcha, Tigre Juan le da un beso en la frente por la mañana y nota un estremecimiento que le hace ser consciente del miedo a perderla. Al volver a su puesto después de la diaria búsqueda matutina de hierbas, se entera de la huida de su mujer y, enfurecido, se va a la Campillín con Nachín de Nacha. Previamente, Iluminada le había anunciado el embarazo de su esposa. Era la noche de San Juan, noche de brujas, y, tras una visión fantasmal de Herminia y Engracia, decide relajar su furor, volver a su casa y esperar el regreso de Herminia.
Mientras tanto, Herminia, azorada y nerviosa, se va con Vespasiano, pero no por él, sino para huir de Pilares y Tigre Juan. Vespasiano la lleva a una casa de citas, de la que huye con una de las prostitutas y su novio, un joven de buena familia. Herminia, viéndose lejos de Tigre Juan, se da cuenta de que la coraza de odio que la mantenía lejos de él era solo una excusa que escondía un profundo amor hacia su marido. En su huida, encuentra a Colás y Carmina, convertidos en titiriteros, que la llevan de vuelta a Pilares.
Todos temían por la reacción de Tigre Juan y que su furia por mantener limpio su honor le hiciera cometer alguna locura. Pero no fue así, sino al contrario, pues despreciando el falso honor y las posibles habladurías de la opinión pública, no intenta nada contra Herminia, sino que intenta suicidarse. Pero Colás llega a tiempo y las palabras de amor de Herminia hacen que Tigre Juan despierte y ataje la sangría que se había provocado.
Coda
Ambos tienen un precioso hijo que Tigre Juan cuida con amor. Ante la sensación que tiene Herminia de ser juzgada constantemente por los habitantes de Pilares, ella se siente enjaulada y agobiada. Por eso, le pide a su marido hacer un viaje, a lo que él accede encantado. La novela termina con la pareja de viaje hacia Madrid.
Parergon
En esta última parte, el autor nos advierte de que un lector curioso se preguntará qué pasó en el intervalo de tiempo desde el intento de suicidio y el nacimiento del niño. Nos lo cuenta en este capítulo final, avisando al lector de que, en realidad, no pasa nada, no hay acción, sino que se suceden una serie de diálogos y reflexiones. Lo más destacable es la humillación a la que es sometido Vespasiano y todo el simbolismo que el personaje conlleva.