Pedro García Cabrera — 'Las islas en que vivo': poema de libertad, mar e isla
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Comentario del poema de Las islas en que vivo (1971)
Presentación del autor y contexto
El texto objeto de comentario pertenece al libro de poemas Las islas en que vivo (1971) de Pedro García Cabrera. Este autor nació en 1905 en La Gomera y murió en Santa Cruz de Tenerife en 1981. Es una de las figuras literarias de España. Este texto posee proyección en el tiempo y proyección en el espacio. Su vida y su obra giran en torno a dos constantes: su compromiso social y su atención hacia el paisaje isleño.
Situación estética
Se pueden señalar dos grandes momentos líricos en su trayectoria artística. En la primera mitad del siglo encontramos en su producción un acercamiento a los ismos; por lo tanto, hay conexiones estéticas con la Generación del 27. El poeta está fuertemente enraizado en lo íntimo y en lo social. En esta obra, como en la mayor parte de las composiciones de esta etapa, junto al tema de la libertad aparece el de la esperanza en un mundo mejor; también el paisaje y sus gentes: la isla.
Tema y proyección
Dentro de los elementos del paisaje, será el mar el que adquiera mayor protagonismo, ya que en él encontraremos la fuerza y el arrojo para salir adelante. A este libro pertenece el poema que comentamos. El tema que trata el poema es el deseo de libertad junto con la esperanza de una sociedad más justa. En resumidas cuentas, la isla es un espacio sin fronteras rodeado de mar, un mar que nutre de sueño y esperanza; la isla es un refugio y desde ella el poeta nos brinda su palabra esperanzada que reclama libertad (“… una isla que no sea silencio amordazado”); con esta idea comienza y finaliza el poema.
El deseo del poeta es justamente compartirlo con los demás (a todos … verso 5 y, de nuevo, a todos … verso 16). En los versos centrales del poema (6-13) especifica esos otros grupos desfavorecidos que luchan y van con el poeta.
Métrica, rima y recursos formales
Métricamente (estructura externa), la estrofa que elige el poeta es una silva, una tirada de 18 versos en la que se combinan a voluntad heptasílabos (5) con endecasílabos (13), combinación apropiada para indicarnos su fe en la palabra como arma transformadora de la sociedad. Respecto a la rima, da relevancia a la asonancia i-a de los versos impares 1, 5, 9, 13, 17 y focaliza así la atención sobre el concepto isla. Recordemos que, en la preocupación constante por el paisaje, la isla ocupa siempre el epicentro de su mirada.
Es importante destacar en este apartado la presencia de ciertos encabalgamientos; así, observamos la aparición del encabalgamiento oracional al comienzo y al final del poema: “isla/que no sea….”, que fluye suavemente hasta el final del verso encabalgado. Los otros ejemplos son igualmente encabalgamientos suaves y los encontramos en los versos 8-9 (“cesan/de mirarse…”), versos 10-11 (“no pierden/el corazón y…”) y en los versos 14-15 (“se liberen/del combate en …”).
Estructura interna y lectura global
En cuanto a la estructura interna del poema, este se caracteriza especialmente por su disposición circular. El poema empieza en los versos 1 y 2 con el anhelo de que “un día habrá una isla que no sea silencio amordazado” y termina con el mismo deseo en los versos 17 y 18. Es un círculo perfecto y equilibrado.
Podemos dividir el poema en tres partes:
- Primera parte (versos 1-5): aparecen emociones varias: el sueño de un mundo mejor, la esperanza de la libertad, el sueño también de morir en ese espacio de libertad: vivir y morir en la isla. El poeta desea que su verso y su palabra sean siempre rumor de libertad (“Que me entierren en ella, / donde mi libertad dé sus rumores / a todos los que pisen sus orillas”).
- Segunda parte (versos 6-13): expresa la idea de que ese anhelo, esa esperanza, es un sueño compartido, una lucha solidaria con todos. El poeta se funde con el otro en la esperanza de un mundo mejor; “solo no estoy”, dice el poeta. “Están conmigo siempre”: los que portan las heridas, los que mantienen la rabia, los que no se esconden ante los problemas…
- Tercera parte (versos 14-18): reitera el deseo de libertad y la esperanza de los primeros versos y ruega a todos que mantengan vivo este sueño: “Y cuando mis palabras se liberen / del combate en que muero y en que vivo, / la alegría del mar les pido a todos…”. Está aquí presente la idea del mar: un mar alegre y festivo, un mar de esperanza, espacio de libertad como la isla.
Conclusión
El poema recoge, por tanto, la doble vertiente del poeta: lo íntimo y lo social, y articula una imagen de isla como espacio esperanzado y liberador. La elección formal (silva con encabalgamientos y asonancias seleccionadas) refuerza ese tono de palabra armada para la transformación social y para la convivencia solidaria. La circularidad del poema, que comienza y termina con el mismo deseo, cierra el discurso poético bajo una nota de coherencia y de fe en la palabra compartida.