El Teatro y la Prosa de la Ilustración Española: Evolución y Autores Clave
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El teatro neoclásico en la España del siglo XVIII
A raíz de la publicación de la Poética de Ignacio de Luzán en 1736, los dramaturgos españoles emprenden el camino de la imitación de los modelos franceses. Toda obra teatral neoclásica debe estar basada en:
- La verosimilitud de las acciones.
- La aplicación de la regla de las tres unidades:
- 1. Acción: El texto dramático desarrolla una acción única.
- 2. Lugar: Se utiliza un solo espacio que evite la proliferación de lugares.
- 3. Tiempo: El tiempo de ficción no debe exceder las veinticuatro horas.
- El enfoque didáctico-moral.
Subgéneros del teatro neoclásico
Durante este periodo se cultivaron tres subgéneros principales:
1. Tragedia
La cultivan muchos autores españoles, arrastrados por el espíritu aleccionador de la época y por las grandes tragedias del dramaturgo francés Pierre Corneille.
2. Comedia
Responde a la preocupación por el cumplimiento de la preceptiva neoclásica. Se escriben comedias de considerable calidad y finura, aunque nunca supusieran un movimiento de masas. La gran figura del teatro neoclásico fue Leandro Fernández de Moratín, quien supo lograr el favor del público y, a la vez, llevar a escena los ideales ilustrados. Sus obras recogen la vida social de su tiempo y su estética se ajusta a los preceptos neoclásicos.
3. Drama sentimental o comedia lacrimosa
Procede de Francia. Su autor pretende provocar en el espectador sentimientos de ternura y compasión. La pieza más significativa fue El delincuente honrado, de Gaspar Melchor de Jovellanos. La obra combina su adaptación a las reglas clásicas con la exaltación de los sentimientos característicos del prerromanticismo.
El teatro popular: la respuesta nacional
Las obras populares irrumpen en el teatro del siglo XVIII como respuesta nacional frente a la imposición del teatro francés. A través de diferentes géneros como el sainete, el nuevo género de la zarzuela o la tonadilla (como intermedio musical), se representa la vida nacional española en sus costumbres, sus rasgos más pintorescos y sus personajes más exitosos. El sainete hereda la tradición de los pasos de Lope de Vega. Su verdadera importancia es que se convirtió en vehículo de transmisión del realismo social de la España de su tiempo. En este ámbito también sobresalió Ramón de la Cruz.
La prosa del siglo XVIII: el ensayo
En la época de la Ilustración, la prosa es, sobre todo, un medio de comunicación que servía para la difusión de las nuevas ideas. Por ello, no pretende innovar los géneros literarios, sino servirse de ellos. La prosa funciona como medio de comunicación, de educación y de propaganda. Esa voluntad de intervenir en la vida pública a través de la literatura tuvo consecuencias estilísticas fundamentales:
- Claridad y sencillez: Aportan a la prosa un tono moderno.
- Modelo renacentista: Por reacción contra culteranos y conceptistas, tomaron como modelo a los escritores del siglo XVI.
En el siglo XVIII predomina la prosa didáctica sobre la narrativa. Muchos estudiosos creen que los ilustrados desechaban el género novelesco por su afán de hacer una literatura útil. Las figuras más representativas de este periodo fueron Benito Jerónimo Feijoo y Gaspar Melchor de Jovellanos.