El Teatro Español del Siglo XX: Buero Vallejo, Exilio y Realismo Social

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Antonio Buero Vallejo y el Nuevo Teatro Español

Antonio Buero Vallejo, cuya obra Historia de una escalera (1949) marca el inicio de su carrera y de una nueva etapa del teatro español, por cuanto supuso una ruptura con los escenarios burgueses y lujosos de las comedias de evasión y con la temática de un teatro alejado de la realidad española.

Trayectoria y Elementos Constantes en la Obra de Buero Vallejo

En su trayectoria se distinguen tres etapas principales:

  • La del realismo simbólico.
  • Una segunda etapa, de teatro, en la que se aprecia una evolución desde el tono existencial al de testimonio social.
  • La experimentación.

Aunque él mismo defendía la unidad de su teatro, se pueden identificar elementos constantes:

  • La dimensión simbólica de los personajes y de los recursos escénicos.
  • Los personajes encarnan actitudes opuestas en el modo de afrontar la realidad, con lo que el autor busca provocar la reflexión en el espectador.
  • El efecto de inmersión al presentar la realidad de manera que el espectador la observa como la vive el personaje y se identifica con él.
  • La función catártica o de purificación: la misión del dramaturgo es conmover al individuo ante la tragedia para que asuma la realidad, tome conciencia de sus limitaciones y supere sus errores y su dolor, construyendo libremente su propio destino.
  • El detallismo de las acotaciones, que describen minuciosamente los escenarios y los gestos, los movimientos y las actitudes de los personajes, así como las explicaciones sobre los efectos especiales.

De lo anterior se deduce que el tema predominante en sus obras es la búsqueda de la verdad.

Teatro en el Exilio Español

Además de las tendencias anteriores, no se puede ignorar el teatro en el exilio. Este fue el género menos desarrollado en este ámbito, por la dificultad que suponía abrirse paso en el complicado mundo del espectáculo teatral para extranjeros. Se desarrolló sobre todo en México y en Argentina. Presentaba diferencias estéticas con el cultivado en España. El interés artístico llevó a los autores exiliados a incluir novedades vanguardistas en sus obras. Las figuras más representativas fueron:

  • Rafael Alberti

    Antes, durante la guerra y después, en el exilio, cultivó un teatro político caracterizado por la presencia de elementos poéticos.

  • Max Aub

    Novelista y dramaturgo, practicó durante la Guerra Civil un teatro de urgencia. En el exilio trató temas como los desastres de la guerra y la soledad. Destaca su drama San Juan.

  • Alejandro Casona

    Intervino en las Misiones Pedagógicas que la República llevó a cabo antes de la guerra. En su exilio argentino escribió con éxito un teatro de evasión alejado de las circunstancias sociopolíticas. Su obra más significativa de este periodo es La dama del alba, un drama poético que desarrolla una historia en la que aparece la muerte personificada en un mítico ambiente rural. Este autor fue recuperado por la escena española y obtuvo considerables éxitos cuando regresó a España en 1962.

El Teatro de los Años 60

Teatro Realista con Intención Social

Durante la década de los 60, otros autores jóvenes siguieron el camino abierto en la década de los 50 por Buero Vallejo y Sastre, aunque fue una generación víctima de la censura y de la timidez de los empresarios que no se atrevían con un teatro que los comprometía: es un teatro soterrado o a la sombra (muchas de estas obras no llegaron a los escenarios).

Autores destacados de esta tendencia son:

  • Lauro Olmo (La camisa, sobre la frustración de chabolistas condenados a la emigración).
  • Martín Recuerda (Las salvajes del Puente de San Gil, donde la hipocresía, la brutalidad y la intolerancia de una población se ceban en las chicas de una modesta compañía de revistas).

Rasgos del Teatro Realista de los 60

Sus rasgos más destacados son:

  • El tema predominante: la temática propia del realismo social. Ante la injusticia social y la alienación, el autor presenta su testimonio y su denuncia de la sociedad española (que se aprecia incluso en los decorados): burocracia deshumanizada, esclavitud de los trabajadores, angustia de jóvenes opositores, la emigración, brutalidad de aldeanos, etc.
  • Los personajes: trazados con coherencia y complejidad, víctimas de pobreza, emigración o los míseros sueldos obreros.
  • El lenguaje: utilizado en los diálogos es preciso y cuidado, pero también se reflejan las formas de las clases bajas.
  • En las formas dramáticas: parten de un realismo crítico, pero la mayoría de los autores advirtieron el agotamiento de este y evolucionaron a fórmulas más vanguardistas y experimentales.