Sistemas Políticos en la Europa Moderna: Absolutismo y Despotismo Ilustrado
Sistemas Políticos en la Europa Moderna
1. El Absolutismo
El Absolutismo fue un sistema político que existió en la Europa de los siglos XVI al XVIII. Se caracterizaba porque el rey reunía los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, ostentando un poder absoluto.
Justificación Ideológica del Absolutismo
- La justificación ideológica principal fue proporcionada por la Iglesia, basada en el concepto de derecho divino, que sostenía que el poder del monarca provenía directamente de Dios.
- También existió una justificación por parte de filósofos no creyentes, basada en la razón, como la propuesta por Thomas Hobbes. Según Hobbes, si no existía un poder fuerte (el Estado), la sociedad caería en la anarquía y sería inherentemente mala. Para evitar esto, los individuos debían ceder sus derechos al Estado.
Consecuencias del Absolutismo
- La Iglesia Católica mantenía un considerable poder dentro del Estado. La educación estaba en manos de la Iglesia y esta poseía su propia jurisdicción.
- El poder real extendía su influencia a todos los ámbitos de la sociedad, con brazos que le permitían llegar a todas partes.
Funciones del Rey
El poder ejecutivo del rey estaba en manos de consejos y de secretarios de Estado. Los consejos eran grupos de hombres cultos nombrados directamente por el monarca, quien también designaba a un ministro para coordinar sus funciones.
La Sociedad Estamental
El conjunto de la sociedad absolutista conformaba una sociedad estamental. Los teólogos de la época afirmaban que Dios había querido una sociedad material dividida en tres estamentos:
- La nobleza
- El clero
- El Tercer Estado
Los miembros del Tercer Estado eran quienes sostenían económicamente al clero y a la nobleza. Es interesante notar que filósofos como Platón y Aristóteles, en la antigüedad, ya habían señalado que quienes mantenían a la sociedad eran los esclavos.
Cada una de estas tres clases poseía un estatus jurídico propio, lo que implicaba una profunda desigualdad de los hombres ante la ley. La nobleza, por ejemplo, no pagaba impuestos y gozaba del monopolio de los cargos políticos y jurisdiccionales, para los cuales era indispensable presentar el título de nobleza. Tanto la nobleza como el clero también disponían de jurisdicción propia.
2. El Despotismo Ilustrado
El Despotismo Ilustrado fue una forma de gobierno inspirada por el pensamiento de la Ilustración.
La Ilustración: Razón y Progreso
La Ilustración, según la definición de Immanuel Kant, es el proceso por el cual el hombre sale de su minoría de edad. Este movimiento exigía la libertad de hacer uso de la propia razón en cualquier dominio, tanto público como privado.
La Filosofía de las Luces propugnaba el uso de la razón para entender el mundo y transformarlo, marcando una ruptura con el pasado. La Ilustración es considerada la culminación de tres siglos de desarrollo intelectual (XV-XVIII), que incluyeron el Humanismo del Renacimiento y la Revolución Científica, con figuras como Galileo Galilei, Nicolás Copérnico e Isaac Newton.
La Enciclopedia y la Cosmovisión Ilustrada
El movimiento ilustrado culminó en 1751, cuando en Francia un grupo de pensadores ilustrados publicó la Enciclopedia. Esta obra, realizada por figuras como Voltaire y Montesquieu, tenía la finalidad de poner a disposición del pueblo una nueva interpretación del mundo, una cosmovisión distinta.
Para los ilustrados, el mundo debía ser entendido por la razón y no por la fe. Esto no implicaba que todos los ilustrados fueran ateos; de hecho, muchos eran creyentes, pero sostenían una concepción del mundo en la que Dios había creado las leyes naturales, y el universo seguía esas leyes, no la intervención divina directa. El providencialismo, por tanto, estaba regido por unas leyes que la razón humana debía descubrir (el iusnaturalismo): leyes de la física, de la química, de la lógica, así como las leyes de la sociedad y de la economía.
El pensamiento ilustrado afirmaba que para que existiera un mundo de progreso, debían cumplirse las leyes de la naturaleza. Creían firmemente que el cumplimiento de estas leyes naturales conduciría al progreso y a la felicidad. Los ilustrados estaban convencidos de que era posible que los hombres y la sociedad alcanzasen la felicidad, y que este progreso se produciría al comprender y aplicar las leyes científicas y sociales.
Adam Smith, por ejemplo, defendía la necesidad de terminar con la esclavitud para dar paso al progreso y la libertad. Los ilustrados se planteaban cómo construir una sociedad en la que se respetaran los derechos humanos y las leyes económicas naturales, buscando una reforma desde arriba en lugar de una evolución lenta o una revolución violenta.
El Despotismo Ilustrado: "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo"
Para los ilustrados, el camino más adecuado para lograr estas transformaciones era la reforma, encarnada en el Despotismo Ilustrado, cuyo lema era: «todo para el pueblo, pero sin el pueblo». Se proponía la existencia de un gobierno benefactor que llevara a cabo, sin violencia, una reforma desde las altas esferas del poder.
El rey nombraba a ministros ilustrados, quienes debían implementar reformas políticas y sociales con el objetivo de conducir al hombre hacia la felicidad. Sin embargo, los ilustrados desconfiaban de la plebe y no estaban dispuestos a plantear la soberanía popular, pues consideraban que ese camino llevaría a la anarquía, especialmente dado que entre el 97% y el 98% de la población era analfabeta en ese momento.
El Despotismo Ilustrado buscó la ilustración del pueblo y la mejora de sus condiciones de vida, aunque la posibilidad de un sufragio universal era un tema de debate, dada la alta tasa de analfabetismo y la desconfianza en la capacidad de autogobierno de las masas.