Simbolismo y Estructura en "A un olmo seco" de Antonio Machado

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Simbolismo y Significado del Olmo

En cuanto al tema, el olmo protagoniza la mayor parte del contenido de los versos, pero ¿qué simboliza el olmo? Estamos, por tanto, ante un texto polisémico… Sea cual sea el referente, ese “olmo seco” es preocupación, desazón, desaliento, dolor… y, a pesar de todo, la esperanza (“la gracia de tu rama verdecida”). Probablemente sea el estado de ánimo del poeta por la muerte de su esposa la causa de ese desaliento, de ese dolor. Machado tiene que marcharse a Baeza al morir Leonor: era la necesidad de seguir viviendo, la esperanza de vivir, ese “otro milagro de la primavera”.

Estructura Métrica y Forma Poética

Es un poema de treinta versos en los que se mezclan endecasílabos y heptasílabos (versos 2, 21, 25 y 28 de arte menor), por lo que podemos considerar que se trata de una silva, forma poética que fue muy del gusto modernista. Sin embargo, los primeros 14 versos presentan el claro trazado de un soneto, bien es verdad que el verso 2 es un verso heptasílabo. No obstante, el poema en su conjunto o como unidad formal sí que es una silva. La rima de las cuatro primeras estrofas es también la propia de un soneto modernista que utiliza serventesios en lugar de cuartetos, con una secuencia de dos tercetos encadenados. En los 16 versos restantes la rima es también consonante, sin que reconozcamos en la rima una forma estrófica específica. Abundan las sinalefas y algunos encabalgamientos interesantes como el de los versos 13/14 o 16/17.

Estructura Interna del Poema

En cuanto a su estructura interna hay dos partes:

  • a) Los primeros 14 versos: centrados en la descripción del objeto, “el olmo”, “el olmo seco” del título. Abundan los adjetivos que perfilan el estado negativo del olmo: seco, viejo, podrido, carcomido, polvoriento… Esta imagen se intensifica aún más cuando el poeta lo compara con los álamos cantores, símbolos de vida, de música. El olmo, por el contrario, musgoso y amarillento, habitado por telarañas y hormigas, es símbolo de cansancio, falta de vida…
  • b) Los restantes 16 versos: conforman la segunda parte: el olmo ha dejado de ser un mero objeto descriptivo; parece ahora una presencia cercana con la que el poeta establece un diálogo casi íntimo. Desde el verso 15 al 27 el tono conversacional, la presencia de las apelaciones y el uso recurrente de la locución conjuntiva “antes que…” cohesionan y estructuran el contenido de este apartado. Ese “antes que” invita a la vida, que invita a “agarrarse a la vida” y a la esperanza de vivir en el caso de Machado: “antes que te derribe, olmo del Duero / con su hacha el leñador…” Es también la idea del paso del tiempo que nos seca, nos pudre y nos consume. Pero el olmo es también esperanza, posibilidad de vida: “olmo, quiero anotar en mi cartera / la gracia de tu rama verdecida”.

El Cierre y la Esperanza

Dentro de esta segunda parte, los tres versos finales constituyen otro apartado; es la voz del poeta que también espera luz, vida, primavera: “Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida, / otro milagro de la primavera”.

Valor Literario y Recursos Estilísticos

Literariamente es un poema bellísimo tanto por su forma externa como por su estructura de contenido y por la riqueza de matices. Formalmente es un poema y, por tanto, pertenece al género lírico o poético: una silva al gusto modernista. Los versos finales “mi corazón...” en los que el “yo poético” confirma su presencia, su emoción esperanzada, su deseo de vivir. De alguna manera, la función expresiva está ahí. Registramos la función apelativa del lenguaje en ese diálogo íntimo del poeta con el olmo, en el uso repetido de: “olmo, quiero anotar en mi cartera”, pero, sobre todo, la función estética o poética del lenguaje en uso de recursos como la personificación, el símil, la metáfora, el hipérbaton o epítetos como “mísera caseta”, “pardos ruiseñores”, “álamos cantores”, “hojas verdes”.

El registro lingüístico es la lengua culta con un vocabulario comprensible en sus significados pero rico en matices. Machado buscó la sencillez en el uso de la palabra. Lo que sustenta el valor literario del poema son, esencialmente, los recursos literarios. La primera estrofa es toda ella un hipérbaton que antepone el complemento al sujeto y al verbo para destacar la presencia del olmo, el referente personificado. Vemos el hipérbaton de los versos 19 y 20: